ALONSO COTA Y SU HIJO, RODRIGO

 Los Cota – padre e hijo- judíos toledanos de fines del S XV, víctimas ambos de la Inquisición, aunque de diferente forma.


En el año de 1486, en la ciudad de Toledo, un 16 de agosto -día posterior a una importante fiesta cristiana-  ardieron en la hoguera inquisitorial veintidós hombres y cinco mujeres, todos ellos a causa de su judaísmo. Muchos de ellos eran notables de la judería toledana. Uno en concreto era Alonso Cota.

Puerta tapiada de Alfonso Vi en Toledo

D. Alonso -se sabe poco de él- era recaudador de rentas reales en la misma Toledo. Esta actividad le supuso desencadenar los tumultos de Pedro Sarmiento en 1449. Este señor era  cortesano de Juan II de Castilla, repostero del rey y miembro del Consejo de Castilla, que  sustituyó a Álvaro de Luna en el máximo puesto de confianza tras la batalla de Olmedo. Cuando el antiguo valido recuperó su puesto, a él le nombraron alcalde mayor de Toledo. Para pagar la guerra contra Aragón había que recaudar un millón de maravedíes -una cifra tremebunda- y se subieron los impuestos que recaudaba D. Alonso Cota. Pedro Sarmiento encabezó el 5 de junio la revuelta anticonversa de Toledo de 1449, con el saqueo e incendio del barrio de la Magdalena, habitado por judíos y conversos. Mediante la denominada Primera Sentencia-Estatuto de Limpieza de Sangre, se expulsó a los conversos de toda clase de cargos representativos en el municipio. El escándalo era enorme y tuvo que intervenir hasta el Papa (a favor de los conversos) pero el problema derivó,  al correr de los años,  con la instauración de la Inquisición en 1478, y así consiguieron llevar a la hoguera a Cota en 1486.

Alonso Cota fue padre de Rodrigo Cota, que falleció en 1498.

Un libro indispensable sobre los Cota, de Fco. Cantera Burgos

Rodrigo Cota pasa a la historia de la literatura porque en el Cancionero General de 1515, obra importantísima para conocer la lírica castellana del S XVI, se encuentra su Diálogo de un viejo y el Amor.

También se le conocen  unos versos satíricos  contra Diego Arias Dávila, contador mayor de los Reyes Católicos, por no haberle invitado a la boda de su hijo. Estos versos son de gran interés histórico por la descripción de las costumbres de los judíos españoles de la época.

Pero sobre todo, se le conoce porque  se le han adjudicado  las Coplas de Mingo Revulgo, las Coplas del Provincial y, especialmente, el primer acto de La Celestina, según el propio Fernando de Rojas, converso como el propio Cota.

En 1479, un año después de instaurar el tribunal de la Inquisición, se le obligó bajo amenazas a abjurar de su fe judía. Como no sabemos a ciencia  cierta la fecha de su muerte, desconocemos si nueve años después vio a su propio padre desfilar por las calles de Toledo, atado por cadenas a los demás condenados, camino de la hoguera.

En 1970, en la Colección ‘Publicaciones de las Catedras de Lengua Hebrea e Historia de los Judios de la Universidad de Madrid’, numero colección(v. II). , el muy ilustre hebraísta español Fco. Cantera Burgos editó un gran libro sobre ellos.

El erudito Tomás Tamayo de Vargas, en el S  XVII escribió que  «el acto primero de Celestina fue escrito por Rodrigo de Cota estando en Torrijos, debajo de unas higueras de las casas de Tapia…». Este llamativo dato no resulta en absoluto inverosímil por cuanto consta documentalmente que su padre y luego el propio Rodrigo Cota tuvieron propiedades en la población mencionada. De hecho, en Torrijos poseían un enterramiento familiar en la parroquia de San Gil.

La familia Cota de México -por ejemplo la psicóloga y  bailarina de S. Diego Carolina Cota, desciende de estos Cota de Toledo. De hecho, Carolina Cota ha recibido su pasaporte español por descendencia sefardí.