“EL QUIJOTE”, UN GIGANTE EN LA LITERATURA HEBREA

La obra cumbre de la literatura universal, escrita por un converso, siempre tuvo mucho eco en la cultura hebrea -tanto en hebreo como en yidish e incluso en judeoespañol- con gran número de traducciones, versiones e hipervínculos.


Traducción de Bialik, edición de Berlín, 1923.

La primera mención al Quijote que se ha encontrado en el vasto océano de la literatura hebrea data de 1792;  se encuentra en el diario de viaje de Shlomo Romanelli, “Mas´a Be´Arav” (Viaje a Occidente) Romanelli, en tanto que figura intelectual del movimiento de la Haskalá -la ilustración judía- proponía la figura quijotesca como metáfora de la aventura hebrea: sacar la cultura judía  del gueto , tanto del geográfico como del mental, para enfrentarse y conquistar   intelectualmente a ese gigante molino llamado Occidente  que a veces es Dulcinea y a veces Aldonza Lorenzo; esta comparación ya la hizo otro maskil (miembro de la Haskalá)  Lilenblum,  en 1876, en su obra Pecado de Juventud, Jeet Neurim. No en vano lo mismo que El Quijote pasaba las noches leyendo de claro en claro y los días de turbio en turbio es algo que conoce muy bien el judaísmo, aferrado a UN libro que carga consigo entre los numerosos avatares sufridos.

No obstante, la llegada propiamente dicha de la obra cervantina a velar armas en la venta del hebreo es un tanto extraña: en 1871, Nájman Frenkl, publicó una “adaptación” de la obra bajo el extraño título de “Libro de Avinoam el galileo o el necio mesías” , ספר אבינעם הגלילי : או, משיח האויל, en el que transporta el personaje manchego a la Jerusalén del Segundo Templo.

En 1894,  David Iudilevich, publica Don Quishot min la Mansha , otra adaptación recortada.

Portada de la edición de la traducción de Bialik

Hasta que llegó Bialik . Jaím Najman Bialik, el poeta nacional de Israel por excelencia, es quien se lleva el honor de haber sido el mejor y más influyente traductor de “El Quijote” , con dos ediciones:  ” Don Quishot ish la Mansha”  en Odessa, 1912,  y luego en  Berlín,  en 1923.

Pero – cosas de la vida- no la tradujo directamente del español, sino del ruso (y dicen que también  apoyándose en muchas ocasiones con una traducción del alemán)  Sea como fuere, no es poco trabajo artístico traducir una obra como la de Cervantes, sea en la lengua que sea.

En el prólogo de su famosa  traducción  , Bialik explica que es una traducción destinada a la juventud. Quizás por eso -cosa que no explica- haya tanto recorte de pasajes , anulación de sarcasmos e ironías, etc.  Pero desde el punto de vista lingüístico es una joya, pese a ser una edición digámosle “reducida”.

Algo parecido, aunque sin el nivel de hebreo de Bialik, ocurre en una edición anónima de Varsovia, “Jaiav ve´corotav shel haatzil haniflá don Kijot ish la Manja (“Vida e historia del maravilloso noble don Quijote de la Mancha”).

 

Habría que esperar hasta la tardía fecha de 1955 para encontrar una traducción  casi completa -la Primera Parte-  y fiable : la de  Itzjak Ravíkov, en la cual se incluye el famoso prólogo de la gloria judía en el romanticismo alemán,  H, Heine, y las ilustraciones no menos célebres de Dorè. A nivel artístico, quizás la mejor de las ediciones en hebreo.

Tres años más tarde aparecerá la traducción completa, la de  Nathan Bistritzky,  destinada a resolver uno de los mayores problemas del hebreo para la traducción de textos medievales : crear un registro que
mantenga la distancia lingüística  del hebreo moderno como la que hay entre el español del S.  XVII y el español actual. El empeño de conseguir ese tono es tal que el lector hebreo actual medio tiene problemas para interpretar ese registro arcaico.

En 1994,  Beatriz y Luis Landau consiguen una traducción completa -la parte lírica es traducción de Tal Nitzan Keren. Es una traducción tan fabulosa que ha conseguido reavivar el interés israelí no sólo por “EL Quijote” sino por todas las obras de Cervantes, propiciando traducciones de otras novelas.

Pero no sólo “EL Quijote” llegaba a los judíos a través del hebreo. A finales del S XIX incluso lo hacía en judeo-español, aunque no de forma completa y en un sólo volúmen, sino por entregas en el suplmento semanal del peiródico El Tiempo,  llamado ”  El Amigo de la Familya” ,  publicado en Constantinopla -aún no había adquirido el nombre de Estambúl- entre  los años de 1881 y 1886. Su  editor jefe, profuso periodista de la época,  fue  David Fresco (1853-1933)  del periódico el   “El Tiempo” (1871-1930),  “periodiko israelita politiko, literario, komersial y financiero”. Esta publicación tenía  unos  suplementos “El Sol” (1877-1878) “El Instruktor” (1888-1889) y “El Amigo de la Familya”, (1881-1886), “revista periódika ilustrada” -hebdomadario- que es donde se publicó el episodio de Cardenio, personaje ficticio de la primera parte de Las aventuras del ingenioso hidalgo D. Quijote de la Mancha. Se trata de un personaje que Alonso Quijano Y Sancho Panza encuentran en Sierra Morena y que les relata sus amores contrariados con una tal  Lucinda.

Y también en yidish, a cargo de Méndele Mojer Sfarím, quien en 1878 publicó un libro que retomaba los Viajes de Benjamín de Tudela, en el S XIII, para escribir Los Viajes de Benjamín IIIº, parodia quijotesca que tuvo tanto éxito que luego aparecería en hebreo como Masaot Biniamín Hashlishí. 

También hay que mencionar que la gran obra cervantina que inaugura en el mundo la novela moderna ha tenido también sus réplicas en el mundo de la dramaturgia. En Israel, y en hebreo, por ejemplo, destaca “El hombre de La Mancha” , de Guiora Gudik, en el año 1967, de la cual os traemos un extracto musical con fotografías de su puesta en escena en el Hejal Ha´Tarbut de Tel Aviv.