HUEVOS, ESTERAS Y LENTEJAS ANTES DEL 9 DE AV

Costumbres y halajot del duelo para la fecha del 9 de Av, תשעה באב, un duelo nacional cuya observación será recompensada


El primer  duelo de Tishá B’Av ocurrió cuando el pueblo judío vagaba por el desierto con Moisés a la cabeza.  Como se nos cuenta en la parashá Shlaj lejá, cuando iban a atravesar el Jordán, se enviaron doce exploradores precedentes para conocer el terreno . La mayoría de ellos regresó contando que sería imposible conquistar aquella tierra áspera y llena de gigantes. El pueblo se deprimió y lloró toda la noche. Esa noche era la noche de Tishá B’Av. Dios vio sus lágrimas y respondió:

“[Por cuanto que] derramaron lágrimas gratuitamente, Yo estableceré para ustedes [en este día] una razón para que derramen  lágrimas a lo largo de todas las generaciones” (Talmud Taanit 29a)

Y luego vendrían todas las desgracias acaecidas en esta fecha  a lo largo de toda la historia del pueblo judío, desde las destrucciones de ambos Templos, el Primero, y el Segundo, hasta la expulsión de los judíos de Sfarad, entre otras.

Razones más que de peso para el duelo. ¿pero cómo manifestar ese duelo ? El judaísmo optó por los huevos, las lentejas, las esteras, el ayuno y las Kinot, la forma estrófica llamada en castellano endecha Además,  todas las halajot restrictivas que manifiestan duelo: no bodas, no música, no peluquería, no placer de ningún tipo, ni siquiera comer , en los nueve días precedentes al 9 de Av, carne y no  beber vino.

El huevo siempre ha sido símbolo de duelo en el judaísmo. En la Keará del Seder de  Pésaj, con sus alimentos simbólicos, tenemos el huevo – beitzá-  en recuerdo del sacrificio  pascual en el Templo. Podía simbolizarse el recuerdo de esa destrucción con otro alimento, pero se eligió el huevo porque éste es símbolo de duelo en el judaísmo: su forma semiesférica simboliza el ciclo de la vida ; y además, es el único alimento que se endurece al hervirlo, lo que simboliza la capacidad de recuperación y fortalecimiento del pueblo judío ante la adversidad.  Además el huevo es blanco, como el color de la mortaja de los muertos. Fue por esto por lo que el huevo pasó a ser símbolo de duelo.

Hervidos con mucha cebolla y sal para que queden jaminados, de jam, marrón.

La lenteja -originaria del Oriente Próximo- se menciona cuatro veces en el Tanaj y en la literatura talmúdica , pues no en vano , después del trigo, la lenteja era el alimento más importante de la dieta medioriental antes y después de la era común.  Recordemos el episodio de Esaú; o en los Libros de Samuel , cuando  se dice que , en tiempos del Rey David,  había campos enormes de lentejas. Con lentejas se hacían los ashishim, el primer manjar conocido de la cocina judía, en tiempos del rey Salomón.

Además de sus propiedades alimenticias, muy pronto se le atribuyó simbología de duelo por su forma circular, al igual que el huevo,  como la vida misma. Por eso están en la primera comida del duelo de siete días  -seudat habraá- y también en la comida de interrupción  -seudat mafshheket- del duelo nacional del 9 de Av. No se come en compañía.

Las personas enfermas no ayunan bajo ningún concepto. Se restringen a comer sólo lo estrictamente necesario o a tomar su medicación.

Si la víspera de Tishá Be´Av coincide con  Shabat, no se hace Havdalá al terminar Shabat. Se dice tan solo la bendición de  Boré Meoré Ha´Esh sobre una vela.  Eso sí, finalizado el 9 de  Beav se hace la  Havdalá sobre el vino,  pero reducida  a dos Brajot: Boré Pri Ha´Guefen y Ha´Mavdil Ben Kodesh Le´Jol.

El enfermo que no ayunó, hace Havdalá tras el servicio de  Minjá.

Kinot en el Kotel , sentados en el suelo.

Sobre el asunto de la higiene, abstenerse, tanto con agua fría como caliente. No obstante, si en el transcurso del día te ensucias, puedes lavar la parte ensuciada.

Al levantarnos hacemos netilat yadáim, ablución de manos, pero no como siempre sino mojando sólo los dedos de la mano. Se permite aprovechar la humedad de los dedos para frotarse los ojos.

No se estudia este día, pues La Torá y su conocimiento es regocijo. Tampoco se saluda, pero si alguien por desconocimiento te saluda, se responde en voz baja.

No se fuma ni se usan perfumes de ninguna clase.

Otra de las costumbres judías del duelo tiene que ver con el sentarse -shivá; esta palabra tiene la misma raíz que sheva, siete,  y que lashevet, sentarse (de donde Shabat) Como sabemos, tras el entierro,  la familia del fallecido comienza un periodo de siete días de duelo en casa, recibiendo a familiares  y amigos -que traen huevos cocidos. Antes también se rasgaban las vestiduras de forma simbólica rasgando la solapa , sin zapatos de cuero  y sentados en el suelo.

Así que en la víspera del 9 de Av, primero , se toma una gran comida que nos prepare para el largo ayuno de 25 horas. Muchas personas incluyen en esta colación las lentejas. No se toma carne y vino por ser alimentos relacionados con lo festivo. Después, antes de que el judío determine su entrega al ayuno, toma el huevo y bebe agua, sentado en el suelo, sobre una estera.

Sobre el suelo, o en asientos no mayores de 30 cms. se pasará la mañana del día 9 de Av (no así por la tarde, pues la destrucción ocurre a mediodía , a la hora de Minjá) No se usa talit en Shajarit (el talit es signo de gloria y regocijo) Las luces de la sinagoga serán muy tenues y se encienden velas ;  la parojet, el cortinón del Hejal, permanece corrida o en algunos casos , invertida. Se revierte a su posiciópn natural al fin del servicio de Minjá.

Para la oración de Minjá se colocan de nuevo los bancos  par poder sentarse como habitualmente. En la Amidá, aparte de la oración de Anenu, se intercala en la bendición de Boné Yerushalayim una oración especial: Nahem, por la consolación de los enlutados de Sion y por la reconstrucción de Jerusalén y de su Templo. La Hazará de la Amidá va seguida de la mención de versículos de consolación, prediciendo el esplendor futuro de Israel.

El director del rezo rezará en voy muy baja. A su término, se entonan las kinot . Se recita un kidush levaná antes de terminar el ayuno.

Nuestros Sabios  ( Jaz´´ l)  en Talmud Taanit 30 dijeron  que quien se  manifiesta duelo  por Jerusalén,  será recompensado  con ver  el esplendor futuro de Jerusalén y de Israel.

Así dijo el profeta: (Isaias 66,l0): «Regocijaos con Jerusalén… participad en su alegría, vosotros que os enlutáis por ella»