KINA DE LA DESTRUCCIÓN DEL TEMPLO

Breve aproximación a la historia de un subgénero de piút litúrgico de especial referencia en el mundo sefardí.


La literatura nace de la muerte. Cuando el líder de la tribu prehistórica moría, no sólo había dolor por su desaparición, sino desesperación por la supervivencia: era el que mejor cazaba, el que traía a la cueva la carne y el que se enfrentaba a las tribus enemigas si acosaban la cueva. Ahora que ya no estaba  ¿qué iba a ser de ellos?  Fue entonces cuando se hizo necesario recordar su hazañas: servían de ejemplo para quien ocupara el puesto de líder. Había nacido la elegía. La madre de la épica. Muchos siglos después, los sumerios, con su escritura cuneiforme, escribieron la primera epopeya: Gilgamesh. Y los sacerdotes de los templos sumerios cantaron elegías por los héroes que murieron a manos de los enemigos. Hay quien dice que fueron inspiración para el Libro de las Lamentaciones de Jeremías.

Los egipcios, que desarrollaron un culto funeral como pocas civilizaciones, hicieron de estos lamentos parte indivisible de sus ceremonias de enterramiento: grupos de plañideras, más o menos profesionales, que entonaban lamentos y bailaban danzas funerales que quizás fueran origen de las Danzas de la Muerte en la Edad Media europea.

El lugar intermedio entre el Tigris/Eufrates y el Nilo, es el Jordán, que muere en lo que hoy llamamos Mar Muerto. El mundo israelita,  post-egipcio y pre-babilónico, tiene su primera Kiná en el salmo del Lamento del Rey David ( es decir, hebreo del S X aec) ¿El motivo? La muerte de Saúl y Yonatán en el Monte Guilboa. Una expresión de tristeza famosa a lo largo y ancho de todo el Tanaj. (Samuel II, capítulo 1) Se suele usar en las ceremonias oficiales en recuerdo por los caídos de Israel. El Rey David está íntimamente ligado al culto de las kinot en 9 de Av, pues su salmo «Por los ríos de Babilonia» se entona  en las sinagogas sefardíes y orientales después del servicio de la tarde desde el segundo al noveno día del mes de Av. En el propio 9 de Av es el canto que abre el servicio de Aravit de tan importante fecha.

אִם אֶשְׁכָּחֵךְ יְרוּשָׁלָיִם,
תִּשְׁכַּח יְמִינִי. תִּדְבַּק לְשׁוֹנִי לְחִכִּי,
אִם לֹא אֶזְכְּרֵכִי,
אִם לֹא אַעֲלֶה אֶת יְרוּשָׁלַיִם עַל רֹאשׁ שִׂמְחָתִי.

 (…) Si te olvidare, Jerusalén,

pierda mi diestra su destreza , se pegue mi lengua a mi paladar

si no te recordare,

si no te enalteciere, Jerusalén, por encima de mi alegría.

 

Después  del año 586 aec, con la destrucción del  Primer Templo y el subsiguiente cautiverio de la aristocracia en Babilonia,   se generarán las cinco kinot más famosas de todo el Tanaj: el Libro de las Lamentaciones de Jeremías . Se desconoce el autor y la fecha, no obstante. Su primer título era Kinot de Jeremías. Hoy lo llamamos Lamentaciones.

En lo que la Historia de la Literatura llama lírica galaico-portuguesa, que con los mozárabes recoge la tradición de musulmanes y hebreos  y , con el Camino de Santiago,  la tradición de los trovadores provenzales, para todo ello generar la primitiva lírica castellana, ya había formas literarias de lamento: la endecha, un lamento -un planto por la muerte de alguien- que generalmente adopta la métrica de  una cuarteta en versos hexasílabos,   con rima en asonante. De ahí, de la endecha,  nació el verbo «endechar» , hoy en desuso, cantar lamentos, que era usado por la comunidad judía. Su origen etimológico es latino:  indicta (cosas proclamadas, en este caso alabanzas fúnebres declaradas) es el participio de perfecto en neutro plural del verbo indicere (señalar, proclamar, anunciar), de donde también indicar, indicio e índice. Estas endechas, en lengua vulgar, a veces versiones en ladino (latino) de la kiná hebrea, se cantaban de forma popular, anónima, y convivían con las  kinot más solemnes y proclamadas, escritas por poetas hispano-hebreos de la talla de r. Yehudá Ha´Leví y r. Ibn Ezra.  Aunque los investigadores del CSIC hablen de ello en pasado, ignorando el orbe sefardí actual, todavía se cantan hoy  para  9 de Av en  las sinagogas sefardíes de todo el mundo.

Las kinot están divididas en dos  grandes secciones. La de la víspera de 9 Av y las de la mañana de Av  -a su vez divididas entre las que se cantan antes y después de la Amidá. (Después de mediodía no hay)

Para mayor conocimiento tenemos el trabajo indispensable de Iacob Hassan y Elena Romero, «Quinot paralitúrgicas», Estudios Sefardíes, 1978, aunque el que abrió el camino es el gran filólogo Manuel Alvar, que en 1953, en la universidad de Granada, publicó el estudio «Las endechas hispano-hebreas». En ese texto, donde se recoge una docena de endechas,   relaciona  la endecha con las oínas de Alcazarquivir y hasta la saeta, como se llamaba en Larache.  Las doce endechas fueron grabadas en Tetuán en los años ´40 por la recitadora Elisia Benasaya.

La investigadora del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Paloma Días Mas publicó en 2002 una edición crítica de una de esas Kinot, La Destrucción del Templo, a partir de las dos versiones que nos quedan, una en la biblioteca de Ets Jaím, Amsterdam, el más antiguo, y con 33 estrofas,  y otra en el Instituto  Ben Tzvi, Jerusalén, con 17 estrofas.

Las primeras estrofas, según la edición de P Diaz Mas, dicen así:

Bet hamicdás honrado,
¡guay, cómo estás tan destruido!
Bet hamicdás querido,
¡guay, cómo estás tan derocado!
1 ¿Adónde está tu hermosura
y la tu fragua de gran altura?
Agora estás en bajura,
en el polvo enterado.
2 Estrellas y luz eras del mundo,
de silla del Dio eras segundo;
agora puesto en fundo
y en el profondino abajado

3 Palacio del Dio eras llamado
y de los cohanim eras servido;
agora tan destruido
y de su’alim muy paseado.
4 Los cohanim que allegaban
como la estrella arelunbraban;
los pecados perdonaban.
Agora está tan acabado.
5 Todos Yisrael haced planto
y las mujeres otro tanto
por el cohén grande el santo,
que por nos estaba sacreficando.
6 Por los leviyim tened dolores,
que en casa del Dio eran cantores
dando loores
a el que sienpre sea loado.
7 ¿Adonde están los cohanim,
los que perdonaban los avonim
con sus zebahim
delantre el Dio ensalzado?
8 ¿Adonde están los señores
de los leviyim, los cantores,
que cantaban con sabores
delantre el duján tan preciado?

 

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