L ´ALLIANCE ISRAÉLITE UNIVERSELLE

Una institución con dos caras: por un lado dotó a la comunidad sefardí mediterránea y medioriental un marco de educación moderna y por otro acabó convirtiéndose en uno de los factores de la decadencia de la lengua judeo-española.


Un 17 de mayo, pero de 1860, se constituía formalmente l´Alliance israélite universelle, una sociedad judía, de carácter cultural e internacional, con sede central en París y aún hoy en activo, principalmente en Israel, Francia, Marruecos y Canadá (por ese orden)

La alta burguesía judía a mediados del S XIX -en plena época de la Emancipación, La Haskalá- no se quedó de manos cruzadas ante eventos antisemitas que iban desde   La carta de las sirias a Lady Montifiore al el niño judío que secuestró el Vaticano. Así que una serie de autoridades de la judería francesa decidieron crear la Alianza bajo el lema, Kol Israel Javerím, Todos los judíos amigos.

Los seis miembros fundadores fueron:

  • Charles Netter, hombre de negocios que acabó por emigrar a Palestina para fundar  en 1870 , en Yafo, la escuela de agricultura Mikve Israel, en la cual murió,  víctima de la malaria.
  • Nathan-Narcisse Leven, abogado de la corte de apelación de París, diputado y confundador de la Liga Antisemita cuando el Affaire Dreyffus.
  • Jules Carvallo, ingeniero responsable de vías férreas tanto en Francia como para la Compañía del Ebro
  • Eugène Manuel, profesor, político y poeta
  • Élie-Aristide Astruc, el primer rabino sefardí ordenado por el Seminario Israelita de Francia, Rabino Mayor de Bélgica.
  • Isidore Cahen, periodista tras renunciar  por antisemitismo a su cátedra de Filosofía en el Colegio de Versalles.

Su presidente, Adolphe Crémieux, abogado, político y masón, autor del decreto de su mismo nombre, que adjudicaba la nacionalidad francesa a todos los judíos de Argelia, que acabarían por  trasladarse en masa a Francia.

La mayor parte de las actuaciones de la Alliance fueron a partir de la educación, creando un gran número de escuelas  para niños y niñas judíos del Imperio Otomano y el Magreb, principalmente, pero incluso en Venezuela llegaron a abrir colegios. Se pretendía una educación moderna, según los parámetros de modernidad en la Francia de entonces, que abriera los horizontes de la población sefardí entre Salónica y Jerusalén. Antes de que llegara la II Guerra Mundial tenían 39.000 alumnos por todo el mundo y las autoridades francesas consideraron que la Alliance era el mejor vehículo de difusión de la francofonía. La lengua judeo-española (y haketia)  quedó relegada al estricto ámbito familiar.

La primera escuela -no sin opositores  temerosos de  asimilación-  se abrió en Tetuán el 23 de diciembre de 1863, con el nombre del cónsul de Francia, Auguste Beaumier y dirigida por M. Bitton, que impartía mitología griega en sexto curso.  Léon Benarosch, literatura mientras fumaba en pipa tabaco de Amsterdam. Se abrió con el apoyo del vice-cónsul en Tetuán, Menahem Nahon, tetuaní él mismo, y con la ayuda de Lévy Cazès, alcalde del ayuntamiento mixto durante el mandato español.  Dieciocho años más tarde abrieron la Alliance para chicas, lo cual era una modernidad total. David Cazès, el hijo del alcalde, formado en este colegio, será uno de los más famosos profesores de la AIU, primero en Tesalia, Bulgaria, y luego en Túnez, donde jugará un papel importante en la la instauración del protectorado francés en Túnez.

La importante red de escuelas establecida por la Alianza progresó rápidamente con la ayuda de grandes donaciones del Barón Maurice de Hirsch -un millón de francos de oro en 1874 y diez millones de francos de oro en 1889- “para mejorar la posición de los judíos en el Imperio turco mediante la instrucción y la educación”.

En Grecia se abrieron diez escuelas,  pero el progreso allí se detuvo en el período comprendido entre las dos guerras mundiales; solo cuatro permanecieron abiertas en 1939 y  no volvieron a abrirse más hasta  la década de 1960.

En Bulgaria, la Alianza estableció diez escuelas entre 1870 y 1885, pero desaparecieron gradualmente poco después de la Primera Guerra Mundial. Un proceso similar tuvo lugar en Turquía donde en 1912 la Alianza poseía 71 escuelas de varones y 44 escuelas de niñas, de las cuales 52 estaban en la Turquía europea (incluidos los Balcanes) y 63 en la Turquía asiática (incluido Iraq, etc.)

Bagdad

A partir de 1932, la Alianza entregó gradualmente sus escuelas a las comunidades locales. Las pocas escuelas de la Alianza en Serbia y Rumania también cerraron. La Alianza concentró cada vez más sus actividades educativas en el norte de África y el Cercano Oriente, incluido Irán.

La red de la Alianza se convirtió en una parte integral de las actividades sociales y educativas realizadas en el protectorado. Las actividades de socorro social de la Alianza se combinaron con el movimiento educativo para mejorar las condiciones de vida de los alumnos de Mellah. En 1939, 45 escuelas en Marruecos tenían 15.761 alumnos. El apoyo de las autoridades locales permitió a la Alianza continuar su trabajo incluso durante la Segunda Guerra Mundial. Recibió un nuevo ímpetu en 1945. De 14,000 alumnos en 1945, el total aumentó a 28,000 en 1952, el aumento en la asistencia se concentró principalmente en los grandes centros urbanos de Marrakech, Fez, Rabat y Casablanca.

Corfú, 1921

Las escuelas de la Alianza en Beirut fueron destruidas por explosivos en 1950, pero fueron reconstruidas inmediatamente. En 1960, las escuelas de Saida y Beirut tenían 1.295 alumnos. Varias escuelas de la Alianza funcionaron en Siria, principalmente en Damasco y Alepo. En Iraq, donde la Alianza abrió una escuela en Bagdad en 1865, había 6.000 alumnos en sus diez escuelas en 1947. En Irán, la Alianza inauguró su primera escuela en Teherán en 1898, no sin encontrar dificultades con la comunidad judía local. En 1960, la red escolar de la Alianza en Irán tenía 15 escuelas con un total de 6.200 alumnos, la mayor concentración en Teherán; en las provincias, todos los niños judíos asistieron a las escuelas de la Alianza. En Eretz Israel, en 1882, se abrió una escuela primaria en Jerusalén. Otras escuelas siguieron en las ciudades importantes.

Galipoli, Turquía, 1922

La Segunda Guerra Mundial marca un hito en las actividades de la Alianza. Todas las ramas de sus actividades fueron cortadas de la oficina central, que a su vez tuvo que refugiarse de París en la zona no ocupada. Desde noviembre de 1942, el aislamiento fue total. El gobierno francés libre se interesó por el destino de la Alianza, y el general de Gaulle le confió la responsabilidad a René Cassin. Después de la liberación, la Alianza, con la ayuda de la judería estadounidense, reanudó sus actividades normales nuevamente en París.

Tras la guerra Alianza se encontró en una posición delicada con respecto a las muchas escuelas que mantuvo en el Medio Oriente, particularmente en Siria e Irak. Redefiniendo su política y su razón de ser, la Alianza publicó una declaración programática en 1945, en la cual reafirmó su carácter universal, su apego al trabajo educativo y su determinación de “exigir a los judíos que así lo desearan el derecho de entrada a Palestina, bajo los auspicios de las Naciones Unidas y bajo la responsabilidad de la Agencia Judía en Palestina “.

Lo mejor de Tánger, 1945

Las consecuencias de la guerra árabe-israelí de 1947-48 se hicieron sentir de inmediato por la persecución de los judíos que vivían en los países árabes y el éxodo masivo de judíos de estas tierras. Después de la partida de miles de judíos de Irak, todas las escuelas de la Alianza allí cerraron. Lo mismo sucedió casi sin excepción en Siria y Egipto. También en Marruecos y Túnez, el éxito de la revuelta nacionalista y el logro gradual de la independencia de Francia provocaron el éxodo del norte de África a Francia y a Israel en la década de 1960 y trastornaron los cimientos del proyecto educativo de la Alianza.  En Israel, la Alianza tuvo que renunciar a la orientación francesa de sus escuelas,  cerradas o asumidas por el sistema educativo de Israel.

En Marruecos, el número de alumnos en las escuelas de la Alianza cayó de 30.123 en 1959 a 13.527 en 1963. En 1960, el gobierno marroquí decidió integrar parte de las escuelas de la Alianza en su propio sistema escolar. La Alianza retuvo sus escuelas restantes bajo el nombre de Ittihad-Maroc, pero perdieron constantemente su carácter. El mismo proceso de debilitamiento, debido a las mismas causas, se pudo observar en Túnez y en Irán.

Además de las escuelas, la Alianza estableció en París, en 1867, la Ecole Normale Israélite Orientale para proporcionar los directores y docentes necesarios para sus escuelas y para dar cierta homogeneidad a su personal docente. La Escuela contaba con 120 alumnos en 1968. La Alianza también había abierto (1897) una escuela rabínica en Estambul para las comunidades orientales, que funcionó durante unos diez años. Se fundó una valiosa biblioteca sobre temas judíos en las oficinas de la Alianza en París, a instancias de su secretario general, el historiador Isidoro Loeb.