LA JUDERÍA DE OÑA

En la provincia de Burgos, una pequeña judería medieval que trata de recuperar para todo el público  su pasado hebreo .


Olvidada por los grandes mercaderes del producto turístico de “lo sefardí” , que reducen el judaísmo hispánico a lo folclórico, existen infinidad de núcleos muy dignos de atención y recuerdo, incluso de visita -por qué no- como por ejemplo la pequeña judería de una localidad encantadora, netamente castellana y de un patrimonio monumental admirable: Oña.

Al norte de la actual provincia de Burgos, sobre un antiguo castro autrigón posteriormente romanizado, fue creciendo esta   localidad  de  no poca importancia en la generación del Reino de Castilla. Fernán González, primer conde de Castilla, le concede buenos fueros; y el nieto de éste, Sancho García, la eleva a ciudad condal y,   además,  funda en ella  un imponente  monasterio benedictino que será el epicentro del lugar hasta hoy mismo.

Al fondo, la torre del monasterio benedictino

Desde la Plaza Mayor, a la derecha, parte una angosta cuesta llamada de Barriuso, donde se levantaba la judería. Algunos presuntos estudiosos del judaísmo hispánico sostienen que en el mismo nombre de la calle está la palabra judío, identificando “yuso” con ” judío”  . Sostener esto es una barbaridad que hay que matizar: el término “yuso”  (hoy en desuso, un anacronismo) es el que  antaño se usaba para el adverbio de dirección  “abajo” (del latín  d e o r s u m, hacia abajo, en contraposición a “suso” , hacia arriba) Barriuso, por tanto, -recuerden que estamos en una cuesta- es el barrio de arriba ; arriba de la Plaza Mayor de esta localidad.

En esta calle de arriba es donde nos vamos a encontrar con las escasas huellas  materiales y judías que quedan desde el S XII : por ejemplo, hornacinas en los dinteles de piedra de los portalones ojivales, en las cuales se escondían las mezuzot que los judíos deben tener a la puerta de sus casas con el texto del Shmá ,Israel.

Aunque las mismas autoridades municipales lo ponen en duda, pero no así la tradición, es en esta calle donde cierto arco ojival marca la existencia de la sinagoga. Hoy, el edificio, de propiedad privada, es un establecimiento de hospedaje que se llama “La Casa del Judío”

De la existencia de esa sinagoga hay referencias catastrales en los archivos. En Mayo de 1405, esto es, inmediatamente después de las matanzas de 1391, aparece este elocuente texto del abad de Oña a sus vasallos los judíos:

sobre rason de un suelo de solar que fue otro tiempo con licencia de los abbades… casa de oración para vuesta sygnoga, el qual dicho suelo de solar es en la dicha nuestra villa [de Oña] en la cal de Maça, de que son surqueros de dicho suelo de solar: del un cabo casas de Pero Gonçales Peçon, e delante la cual corriente, e del otro cabo e de espaldas la cal que sale faça la Hubanna, el qual dicho solar era perdido tiempo avia, e agora nuevamente nos pedistes merced que vos diesemos licencia para la faser casa de oración para vuestra sygnoga, segunt antes estaban los cimientos

Es decir, el solar de la calle de la Maza, propiedad de los benedictinos prestada a los judíos para que éstos tuvieran donde rezar fue desacralizado -quizás en 1391- y los judíos pidieron que les fuera devuelto el disfrute del mismo reconstruyendo la sinagoga junto a las casas de Pedro Gonzalez Pezón.

El monasterio presenta este actual estado

El alquiler no era pequeño: 60 maravedíes. Y además, la condición de que el edificio no sobresaliera por encima de las casas colindantes y su destino fuera estrictamente sinagogal. Es decir, los judíos de Oña asumieron el coste de la reconstrucción de un edificio de los benedictinos y encima tenían que pagarles a estos una renta enorme: aunque tomando referencia del maravédí en tiempos posteriores, con los Reyes Católicos, sería algo así como  pagar al año unos 1000 euros de hoy. Y a eso sumarle los gastos de la reconstrucción. Y encima hubo problemas con el salidizo del tejado, que sobresalía sobre el de las casas aledañas, en las que habitaban clérigos, por lo cual la comunidad tuvo que pedir al abad nuevas licencias mientras -suponemos- parte de la población cristiana de Oña seguía los acontecimientos protestando por estas mercedes a los judíos. También hay que mencionar que posiblemente las relaciones de los judíos con el monasterio también incluyeran que los judíos fueran los administradores de las rentas del cenobio en sí.

En 2017, en esta localidad, representantes  no judíos  de siete municipios castellanos  se reunieron  en Oña para dar salida  a un  proyecto impulsado por el alcalde de  Castrillo Mota de Judíos: la creación de una red de juderías castellana.