LA RABINA DE LAS MUJERES DE ZARAGOZA

Noticias  insólitas de una rabina en la aljama de Zaragoza en el S XIV.


 David Niremberg, muy relevante medievalista de la Universidad de Chicago, y especialista en las minorías religiosas de la cuenca mediterránea en general, publicó un artículo en  el volúmen nº LI de «Sefarad» (1991) cuyo título invita por sí mismo a la lectura: «A Female Rabbi in Fourteenth Century in Zaragoza? » (¿Una mujer rabino en la Zaragoza del S XIV?).

  El artículo versa sobre una carta escrita en Zaragoza  por el infante Alfonso,  a fecha del once de octubre de 1325 -conservada hoy en el Archivo de la Corona de Aragón (Cartas Reales de Jaime II, caja 133). El infante Alfonso , por aquel entonces,   estaba a tan sólo dos años de suceder a su padre como Alfonso IV de Aragón;  en el primer año de su reinado,  este monarca  decretó dar refugio a todos los judíos perseguidos en Navarra para acogerlos en la localidad de Uncastillo (Fernando Díaz-Plaja en «Historia de España en sus documentos. Siglo XIV» , Madrid, 1992) 

La carta en cuestión fue escrita por requerimiento de  una mujer   llamada Çeti, judía que ejercía como rabina de las mujeres de la sinagoga mayor de Zaragoza ( «Ex parte Çeti, judee, rabisse judearum sinagoge majoris Cesarauguste» ) lo cual es tan sorprendente como la referencia que el infante hace de esta presunta rabina: (fuit nobis humiliter supplicatum quod cum ipsa judea in officio rabinatus laboraverit et in possessione eiusdem fuerit perviginti annos et ultra) esto es : trabajó en la administración del rabinato por más de veinte años. ¿Y por qué pide ayuda al infante Alfonso? Porque hay un judío -sólo uno- que quiere inhabilitarla en el cargo, a pesar de que toda la comunidad la quiere a ella y sólo a ella.

Entrada al Seminario de S Carlos, construido sobre la sinagoga de Zaragoza. 

El infante dirige la carta a los principales de la aljama zaragozana diciéndoles que si es «vuestro deseo y el de las mujeres de la aljama que Çeti siga cumpliendo su tarea no haya posibilidad de que nadie pueda quitarla del cargo y que para ello ordena al merino de Zaragoza ayudar a que esto se lleve a cabo si así se le pidiera.

¿Por qué , si sólo había un judío que se oponía al rabinato de esta señora, no se da su nombre?

 Sólo hay una mujer en la historia del judaísmo a la que se le permitió ejercer como rabino de una comunidad (sin ordenación formal, por supuesto, pero asumiendo las mismas tareas) Esa figura histórica fue Osnat Barzani, una kurda a caballo entre los ss. XVI y XVII que,  además de  lideresa política y religiosa,  también fue una gran literata. Cuando su padre murió heredó la dirección de la yeshivá su yerno, y cuando éste falleció se hizo cargo la viuda, Osnat Barzani. Fuera de este caso concreto no se conoce en la historia que una mujer haya asumido semejante cargo. Y no es que estemos hablando de la esposa de un rabino, sino de una mujer que ejerce como rabino para las mujeres de la aljama de Zaragoza.

De la antigua sinagoga zaragozana  solo se ha conservado una sala de planta ligeramente rectangular, organizada a modo de claustro, con cuatro tramos en las galerías cortas y cinco en las largas, abovedados con crucería sencilla, con diez columnas para separarlos del espacio central también rectangular y cubierto por bóveda esquifada. Los basamentos del arco de la entrada, como se puede ver en la fotografía,  claramente son elementos aprovechados de otra edificación, dicen los experotos. Quizás la misma sinagoga.

Un último detalle que no está exento de misterio: la carta nunca se envió.