LOS JUDÍOS DE ESMIRNA

Breve esbozo de la comunidad judía de Esmirna desde su fundación hasta nuestros días.


Bet El

Esmirna , la Perla del Egeo, ha sido, para la cultura sefardí,  una de sus grandes juderías y una de las  más prósperas de la Sublime Puerta. Pero a diferencia de , por ejemplo, Tesalónica, donde hubo una comunidad romaniote antes de la llegada de los sefardíes, y donde ya en el S XVI se desarrolla la nueva judería , en Esmirna la comunidad, oficialmente, no está fundada y bien consolidada sino en el S XVII, cuando su magnífico puerto natural va a comerciar con todo el Mediterráneo y con gran parte de Eurasia.  Con una historia antiquísima, Esmirna fue en el S XIII gobernada por Chipre, Venecia y hasta los Estados Pontificios, en 1402 fue invadida por el Imperio Tumírida, que asesinó a casi toda la población. En 1424 fue conquistada por los otomanos, que la repoblaron y gobernaron hasta el fin de la Primera Guerra Mundial, para pasar a ser, como Ismir, una ciudad de Turquía.

Obviamente, en una ciudad tan antigua, hubo judíos desde hace muchos siglos. En los evangelios cristianos se habla de judíos en ella, pero para decirte que los han convertido al cristianismo. Del período bizantino no hay evidencias de ningún tipo de comunidad formal, es decir, no hay referencias en los archivos fiscales ni hallazgos arqueológicos.

Herzl en el zoco de Esmirna

En 1424, Smyrna, todavía una ciudad pequeña y marginal, fue conquistada por los bizantinos por los otomanos y se convirtió en parte del Imperio Otomano. La primera oleada de judíos sefardíes no es de 1492, sino de 1521, cuando el programa de repoblación otomano -el sürgün- traslada a los sefardíes de Belgrado a Esmirna. La segunda oleada es cuando hace los mismo en 1524 con los de Buda, en lo que hoy es Hungría. Las tumbas de 1540 y 1565, decoradas con motivos hebreos, ratifican este asentamiento del S XVI. Luego hubo una tercera oleada con la llegada de judíos del Magreb y de Venecia, pero no consta que hubiera comunidad, pues no hay constancia de los pagos de tributo al Imperio Otomano, como si los hay de Tesalónica.  A finales del S XVI, cuando el puerto ya era de suma importancia comercial internacional, es cuando el número de judíos sefardíes empieza a ser notable.

A principios del S XVII ya hay tres sinagogas: Ets Jaím, la de los Portugueses y la de los Megurashím (los expulsos) Prácticamente la totalidad de sus feligreses eran súbditos del Imperio Otomano, disfrutando de una relativa libertad religiosa y con competencias propias en materia de Derecho y Educación. Todo ello otorgado bajo el pago anual de un tributo por el cual el Imperio Otomano se comprometía a protegerles. Además había otro tipo de status, el de los francos, mercaderes portugueses de origen cripto-judío, emigrados a Italia, y  retornados al judaísmo. En las dos primeras décadas del XVII hubo otra oleada, esta vez con judíos de Constantinopla -los antiguos romaniotes de Salónica y los nuevos sefardíes, además de algún que otro karaíta.

El consejo judíos de Esmirna en 1930

El primer rabino de Esmirna  fue r. Yitsjak Meir Halevy, nacido en Constantinopla y  fallecido en 1634. Le sucedío r. Yoses Iscapa, de Salónica. Desde 1631, junto a Iscapa, también era rabino mayor Azarías Yehoshúa Askenazi. Hubo entre ellos una fuerte desavenencia que dividió la judería en dos, hasta que tras la muerte de Askenazi y la conciliación del rabino de Constantinopla vuelvan a formar una sola comunidad bajo la única dirección de Iskapa. Por esa época se instituyó en Esmirna la imprenta.

También son los años de SHABTAI TZVÍ, EL MÁS FAMOSO DE LOS FALSOS MESÍAS Sus alocadas prédicas mesiánicas causaron furor en Esmirna, incluso en el rabino mayor, pero no así en el segundo rabino, a quien por eso acabaron desterrando de la ciudad. Otros se fueron de la ciudad por sí mismo, como el r. Shlomo Algazi.

Durante el S XVIII la comunidad siguió prosperando, generalmente con el comercio de la lana y las alfombras. Muchos se dedicaron  también a la exportación de cereales, higos, aceite, pasas, regaliz y legumbres. También hubo intérpretes y agentes para comerciantes europeos en Esmirna, para realizar transacciones en los bancos y misiones de los consulados que tenían sede en esta magnífica ciudad a orillas del Egeo anatolio. Moshé Soncino estaba a cargo de las aduanas. Moshé Arditi era el tesorero del gobierno. Y durante el S XIX sería cada año más común que los judíos accedieran a puestos de la administración pública, a veces a niveles altos, tanto en Justicia como en el ayuntamiento mismo.

No obstante, no todo era un gran cielo azul sin nubes: Esmirna en el S XVIII fue asolada por muchos incendios -cuatro en total- y además, diez brotes de  cólera en el último tercio del siglo, con algunos grandes terremotos de por medio. El incendio de 1772 fue especialmente dañino, destruyendo la sinagoga mayor, y se tardó 28 años en construir una nueva.

Paralelamente a las fuerzas de la naturaleza y la enfermedad, brotaban las fuerzas del intelecto. En el S XVIII, Esmirna  se convirtió en sede de la  tercera imprenta hebrea más grande del Imperio Otomano, después de Constantinopla y Salónica. Y los textos impresos, básicamente literatura rabínica, serían de uso en todas las yeshivot de su tiempo, incluso hoy en día.

En el siglo XIX, las relaciones entre la comunidad judía y la población griega en Esmirna empeoraron. Ya a fines del S XVIII hubo ciertas manifestaciones   contra los judíos por parte de algunos sectores de la población griega. De 1864 a 1901, ocurrieron ni más ni menos que seis libelos de sangre. La policía otomana intervino a favor de los judíos, especialmente en 1872, pues este libelo fue iternacionalido en la prensa inglesa por el cónsul de Londres tras ver  cómo dos judíos fueron asesinados.

Los últimos talmidím del Talmud Torá

A principios del siglo XX se construyó la sinagoga de «Beit El», la  más grande e impresionante de Izmir, en estilo italiano, como los artistas que la crearon. También a principios de ese siglo se publicaban muchos periódicos -La Buena Esperanza (1871-1910) y El Messerret (1897-1922) en judeo-español. También había poesía profana y ficción en prosa junto a libros de exégesis teológica.

Desde mediados de S XIX a principios de S XX la población disminuyó hasta casi la mitad: En 1868, unos 40,000 judíos vivían en Izmir. A principios del siglo XX, con los eventos bélicos de las Guerras Balcánicas y la Primera Guerra Mundial, su número cayó a 25,000. En 1921 la ciudad sufrió lo que se denomina La Gran Catástrofe, que hace referencia a la destrucción de la ciudad y la expulsión de los griegos, el exilio de los judíos, etc. Para 1947  su número se redujo a unos 15,000. Durante la II Guerra Mundial, con la invasión nazi de Grecia, muchos judíos griegos fueron refugiados en Esmirna de manera ilegal, hasta que las autoridades de Constantinopla les dio salvoconductos para poder emigrar a Israel. Para el año 1960 ya sólo quedaban en Esmirna 2000 judíos. En 1966, muere Moreno Segura, el presidente del tibunal rabínico, en los años ´90 se cerró el Talmud Torá. Los niños hoy estudian en el colegio americano, con 15 horas semanales de hebreo.