PARASHAT HA´SHAVUA: «VA´YETSÉ»

Parashá: Va´Yetsé, וַיֵּצֵא‎, Salió,   Genesis 28:10–32:3. Haftará sfaradit: Oseas, 11:7–12:12. Darshán: Morenu veRabenu HaGaón HaTzadik Rabí David Janania Pinto shlita.


¿Por qué la tefilá de Arvit es opcional?

“Y salió Yaakov de Beer Sheva y fue a Jarán”
(Bereshit 28:10).

El sendero de Yitzjak Avinu en el servicio a Hashem fue distinto al de Yaakov Avinu. El sendero de Yitzjak Avinu era, principalmente, un servicio interno, y tanto su cuerpo como su apariencia externa estaban en condición de “interno”. Él fue un Olá Temimá (‘sacrificio de elevación perfecto’); y así como un sacrificio de elevación es consumido totalmente sobre el altar para Hashem, así mismo Yitzjak Avinu estaba totalmente dedicado a Hashem Yitbaraj. Y Yitzjak servía a Hashem internamente, en su alma, la cual proviene de la cualidad de Guevurá (‘heroísmo, coraje’); él fue corajudo como un león para hacer la voluntad de su Creador, y ese fue un logro supremo que el intelecto humano no puede captar. Dijeron nuestros Sabios, de bendita memoria, que el cuerpo de Yitzjak Avinu se había convertido en algo espiritual, como un ángel que no tiene el menor rastro de materialismo. Y leí en los libros sagrados que está escrito que Yitzjak Avinu no gozó siquiera de deleite material, del que, por lo general, gozan los hombres, como comer y beber, porque su cuerpo se había depurado de todo materialismo y era un cuerpo espiritual.

Yaakov Avinu, alav Hashalom, no fue así; aparte de su labor interna, tenía también una labor externa sagrada. Él se armó de coraje en su batalla contra Laván el Arameo y contra su predominante impureza. La principal fuente de poder que absorbió Yaakov provino de la sagrada Torá a la que se dedicó todos los días sin descanso. Él se encontraba en condición de “hombre íntegro que se sentaba en las tiendas”, y se “mató” estudiando en la tienda de la Torá. Por ello, cuando Yaakov salió de su casa, el versículo dice “y salió Yaakov”, y dejó a su familia y se exilió a un lugar de Torá, al Bet Midrash de Shem y Éver. Allí se ocultó durante catorce años, en los que se dedicó por completo a la Torá, con entrega total, extenuando todas sus fuerzas sin parpadear.

Y ciertamente el sendero de Yitzjak y el de Yaakov diferían en cuanto al servicio a Hashem; no obstante, “todos los ríos llegan al mar”. Ambos —cada cual, según su sendero— tenían una misma meta: santificar el Nombre de Hashem Yitbaraj en el mundo y cumplir Su voluntad con todo el corazón. Ambos absorbieron sus fuerzas espirituales del primer Patriarca de la familia, Avraham Avinu.

Y cuando Yaakov llegó a Jarán, se le puso el sol, sobre lo que dice el versículo (Bereshit 28:11):

“Y se encontró en el lugar, y durmió allí”.

Dice la Guemará (Tratado de Berajot 26b) que Yaakov compuso la tefilá de Arvit, como está dicho: “Y se encontró en el lugar”, y “encuentro” no se refiere a otra cosa sino a “plegaria”. Esto me resultaba difícil de comprender, pues, si es así, ¿por qué hay una opinión en la Guemará (Tratado de Berajot 27b) que sostiene que la tefilá de Arvit es opcional? Además, así fue decretada la ley práctica (véase Shulján Aruj, Óraj Jaím, cap. 237); y, a simple vista, así como Avraham Avinu compuso la tefilá de Shajarit y Yitzjak Avinu compuso la de Minjá —y, de acuerdo con todas las opiniones, estas dos tefilot son obligatorias—, entonces, también la tefilá de Arvit, que fue la que compuso Yaakov Avinu, debería ser obligatoria. ¿Por qué esta tefilá tiene que ser de menor importancia y se considera como optativa?

Pensé en explicarlo, besiatá Dishmaiá, de la siguiente manera: Yaakov Avinu es la columna de la Torá sobre la cual se apoya el mundo, y el versículo lo atestigua al decir (Bereshit 25:27):

“Y Yaakov era un hombre íntegro que se sienta en las tiendas”.

El término en hebreo tam תם) : ‘íntegro’) puede formar también el término met ( מֵת : ‘muerto’), que indica que Yaakov Avinu se “mataba” en las tiendas de la Torá. Él se dedicó a la Torá sin descanso ni interrupción, tanto de día como de noche, tanto despierto como en sueño. Así dice el versículo (Bereshit 28:16):

“Y se despertó Yaakov de su sueño”, sobre lo que dijo Ribí Yojanán: “No leas mishenató (משנתו : ‘de su sueño’), sino mimishnató ( ממשנתו ‘de su estudio’)”. Aun por las noches, cuando se iba a dormir, se dedicaba a la sagrada Torá y no interrumpía su estudio ni un instante. Así dice el versículo (Bereshit 37:1):

“Y se asentó Yaakov”,

que implica que se sentaba en la yeshivá todos los días de su vida. La Torá fue todo su ser, y todo lo que le interesaba era estudiarla. Por ello, está escrito sobre él (Bereshit 37:18):

“Y llegó Yaakov entero”,

sobre lo que nuestros Sabios, de bendita memoria, dilucidaron (Tratado de Shabat 33a): “El término ‘entero’ insinúa que llegó con la Torá entera”. A pesar de los muchos años que fue pastor del rebaño de Laván y de que lo acosaron todo tipo de angustias, su Torá no fue afectada en absoluto, y no olvidó su estudio; la Torá permaneció bien guardada en su ser, porque estaba conectado y apegado a ella con cada fibra de su esencia.

Y, como es sabido, el que se dedica a la Torá sin descanso y su estudio de Torá es su “oficio” en la vida, está exento de la plegaria. Por esta razón, Yaakov Avinu no tuvo necesidad de rezar Arvit a lo largo de todos aquellos catorce años que estudió Torá en la yeshivá de Shem y Éver, porque la sagrada Torá fue toda su vida. Él se dedicó a ella con todas sus fuerzas y el estudio de Torá era a sus ojos más importante que todo; él no paró de estudiar, ni siquiera para rezar. Ciertamente, cuando Yaakov Avinu llegó al lugar en el que se puso el sol, él sintió un gran cansancio y quiso descansar un poco después de catorce años sin cerrar los ojos para dormir. Él se dijo que, si para descansar ya iba a interrumpirpor un momento breve de extenuarse en la Torá, entonces, eso quería decir que también había llegado el momento de rezar. Además, había llegado el momento en el que era necesario hacerlo, pues él iba en camino a buscar una esposa, por orden de su padre Yitzjak.

Por lo tanto, precisamente ese momento, en el que Yaakov se había detenido para descansar y había interrumpido su estudio por un breve instante, ese era el momento propicio para componer la tefilá de Arvit. Y, habiendo llegado a este punto, podemos comprender bien por qué la tefilá de Arvit es optativa. La esencia principal de Yaakov Avinu es sola y únicamente la dedicación a la sagrada Torá y no la dedicación a la plegaria. Aquel que es la columna de la Torá y para quien el estudio de Torá es “su oficio en la vida” está exento de rezar. Y solo aquella noche en que se le puso el sol, y él descansó un poco de su estudio, por fuerza mayor, Yaakov Avinu abrió la boca en plegaria, pero solo fue como una simple “orden del momento”, por cuanto aquello no era lo principal a lo que se avocaba, sino a la sagrada Torá.