RODRIGO LÓPEZ, MÉDICO REAL DE ISABEL I DE INGLATERRA

Historia del converso sefardí cuya tragedia vital -dicen- sirvió a Shakespeare  como inspiración de Shylock -«El Mercader de Venecia»


Rodrigo -a quien también la historia conoce como Roger Lopez- fue a nacer en el Portugal de 1517, donde su padre, médico judío , asistía a Juan III de Portugal. Bajo coerción, tuvo que admitir el bautismo en 1497, y su hijo, Rodrigo,  fue educado en el catolicismo en la Universidad de Coimbra. Acusado de judaizante, se le invitó a abandonar Portugal de inmediato. Y se fue a Inglaterra.

Era 1559. Se hizo llamar Roger y abrazó la iglesia anglicana. Ejercía como físico en St Bartholomew’s Hospital in Smithfield. Y se casó con Sara Anes, otra conversa portuguesa, con quien tuvo cinco hijos.  El judaísmo en esa época estaba prohibido en Inglaterra y los bautizaron en el Hospital de S Bartolomé.

Aristócratas como el Conde de Leicester , así como otros renombrados personajes de la nobleza británica  de la época, estaban entre sus pacientes;  fue así como llegó a ser nombrado médico real de Isabel I, la última monarca de la casa de Tudor e hija de Enrique VIII y Ana Bolena, además de principal enemiga del Reino de España, al que asolaba en el Atlántico con su pirata Sir Francis Drake tanto en el Caribe como en Cádiz.

A Rodrigo López , pasar a ser médico real de quien venció a la Armada Española,  le granjeó, además de cierta posición social -pues cobraba unas rentas de cincuenta libras al año-  el que le fuera concedido el privilegio del monopolio de la importación de anís, entonces de moda. Y después se le concedieron tierras en el condado de  Worcestershire.

Devereux

Pero en sus años al servicio de Isabel I se desarrollará la guerra anglo española (1585-1604) y  Rodrigo  se vio involucrado  en una trama de espionaje para  Felipe II de España.  No había pruebas de tal acusación -formulada por el favorito de la reina,   Robert Devereux, II conde de Essex- pero la calumnia de  que  Lopez presuntamente intentaba asesinar a la reina inglesa por mandato del monarca español se hizo una realidad mortal.

En esa época , no sólo en Inglaterra, sino incluso en España, era bastante común difamar a médicos conversos por envenenadores y practicantes de abortos ; la reina, que ya reinaba la decadencia de su monarquía,  reprendió al conde y las acusaciones, en principio,  fueron consideradas absurdas, pero la calumnia siguió su rumbo y Elizabeth I ya no era tan reina como para poder detener el proceso.

Examinaron su correspondencia, que mantenía mediante un correo también converso, Antonio Pérez, y descubrieron que sí había mantenido contactos en español con el secretario de Felipe II – aunque no sobre el asunto de envenenar a la reina, pero sí dando información de la casa real inglesa. Además, se descubrió que había hecho donaciones a una sinagoga de Amberes.

López  -Lopus-  que había curado a Devereux unas cuantas enfermedades venéreas-  fue arrestado, confinado en la Torre de Londres  y sentenciado a muerte en febrero de 1594;  ejecutado en junio del mismo año,  después de que,  bajo cruentas torturas,  llegara a confesar lo que nunca sabremos si fue cierto.

Elizabeth II

Parece ser que el deseo de envenenar a Isabel I era  real y que lo que pasó fue que los verdaderos asesinos -gente de Flandes- señalaron a López para evadirse de su pena. Pero ellos también sufrieron tortura hasta ser ejecutados, por mucho que confesaran.

Algunos historiadores de la literatura, así como  críticos literarios de  solvente renombre, consideran que la figura de  López -famosísimo en su tiempo- y su escandaloso  juicio influyeron en la redacción de la obra de teatro  de «El mercader de Venecia»,  de William Shakespeare (escrito hacia 1596-98),  sirviendo  como un prototipo del principal antagonista de la obra, Shylock, un prestamista judío veneciano que odia a los cristianos.

En la foto principal podemos ver un grabado en el que se representa al dr. Lopez hablando con un español.

Christopher Marlowe, ese  siempre controvertido autor en relación a Shakespeare, hace  mención de López en «Doctor Fausto»  (hacia 1592), comparándolo con el personaje principal de una forma elocuente:

«¡El doctor Lopus nunca fue un doctor así!»