SALOMON AYLLON

El polémico rabinato de un rabino de Salónica entre Londres y Amsterdam en el S XVII.


Ayllón es el nombre de una localidad segoviana en la que el 31 de octubre de 1411, durante la regencia de Catalina de Lancaster, se firmó el Tratado de Ayllón entre España y Portugal, para poner fin a la crisis de 1383-1385 en Portugal y el reconocimiento de Juan I de Avís como rey de Portugal. Un año después allí se decretaron las llamadas Leyes de Ayllón, tan ominosas para los judíos del recién estrenado S XV, pues perdían su autonomía judicial, se les inhabilitaba para ciertos oficios -como el de médico- o estar obligados a vivir confinados en barrios apartados, hoy llamados juderías.

Y Ayllón es el apellido que toma una familia que se supone oriunda de este lugar, refugiados después de 1492 en Tesalónica -o Tsfat. El más antiguo miembro conocido de este linaje es Yaakov Ayllón, nacido en Tesalónica en 1640. Fue, en 1664,  padre de un niño al que llamó Salomon

Tras la clásica formación básica en Torá Mishná. Kabalá y conocer todo el Sidur, se empezó a relacionar con los círculos heréticos de los sabateos, seguidores  de SHABTAI TZVÍ, EL MÁS FAMOSO DE LOS FALSOS MESÍAS. 

Casó con Mendoza Oro, (Baruj de soltera,  que al parecer no estaba divorciada según la halajá, o eso dicen quizás sus detractores). Algunas fuentes sostienen que se trasladó con la familia a Tsfat y que desde allí partió hacia Europa como emisario para recaudar fondos con los que rehabilitar la vida judía en Eretz Israel en el S XVII. Pero esto no debe ser así, porque cuando Ayllón llega a Amsterdam no lo hace solo, sino con su esposa, ya que es en esta ciudad donde en 1705 les nace un hijo llamado como el abuelo Yaakov.

Fuere como fuere, Ayllón fue nombrado jajám de la comunidad hispano-lusa en Londres el seis de junio de  1689. Sin embargo, al año siguiente fue atacado enérgicamente por un miembro de la congregación, llamado Jacob Fidanque, que había oído algo sobre los antecedentes de Ayllón con la secta de los sabateos. Ha´Ma’amad, el comité de sabios de la comunidad,  preocupándose más por su dignidad que por la verdad, se esforzó por suprimir el escándalo, pero la posición de Ayllon se vio socavada tan irremediablemente  que todos los miembros realmente eruditos de la congregación no quisieron estar bajo el liderato religioso del nuevo jajám. La situación era bastante escandalosa como para que Ha´Mamad emitiera un «pronunciamiento» (sic en castellano) por el cual bajo la amenaza de aplicar un jérem (una expulsión de la comunidad) quedaba prohibido «a cualquiera, excepto al jajám designado, establecer la ley o tomar cualquier decisión legal».

Ayllón, en una carta a Sasportas seis años después (1696), todavía se quejaba amargamente de las insoportables relaciones entre él y su congregación, que en ese momento comenzaba a considerar la la conveniencia de pedir su renuncia. Así que en este contexto, resolvió dejar Londres y aceptar un nombramiento como rabino asociado de la congregación sefardí de Amsterdam. Era 1701.

El primer error de Ayllón fue declarar inofensiva una obra herética de Miguel Cardoso (probablemente la obra «Boḳer Abraham», aún manuscrita), que Ha´Ma’amad le había pedido que examinara. Puesto que su opinión estaba bajo lupa por su pasado sabateo, se encargó una comisión para analizar si la obra debía ser quemada. Y así se hizo.

Otro de los errores fue el enfrentamiento con Tsvi Askeanazi, rabino de la comunidad asquenazita que era un férreo azote de los sabateos. Ashkenazi examinó las obras del  sabateo bosnio Nehemias Ḥayyun  y las denunció como heréticas; además, notificó a la Ma’amad del hecho. Sin embargo, este organismo no acogió con agrado el consejo ofrecido por un rabino polaco-alemán y respondió que, antes de actuar, la opinión de Ashkenazi tendría que ser fortalecida por el asentimiento de Ayllon y otros miembros de su propio organismo. Ashkenazi declinó perentoriamente esta invitación expresa para sentarse en consejo con Ayllón, pues  era muy consciente tanto de su ignorancia de la Cábala como de su supuesta afinidad con el sabatismo.

Ayllón vio en esta crisis una oportunidad para hacer capital político. Persuadió a un influyente miembro del Ma’amad, un tal Aaron de Pinto, para que abordara el asunto como un intento por parte del rabino alemán de interferir en la autonomía de la comunidad sefardí. Es difícil descubrir si Ayllon actuó aquí por lealtad secreta al sabateismo, o si, por razones personales, simplemente buscó limpiar a Ḥayyun de la imputación que se le hizo. El aventurero conocía bien los antecedentes de Ayllón, y hubiera sido peligroso enemistarse con él. Sea como fuere, De Pinto logró que el Ma’amad aprobara una resolución, negándose a permitir tal interferencia en sus asuntos por parte del rabino alemán y solicitando a Ayllon que nombrara un comité para dar una opinión oficial sobre el trabajo de Ḥayyun. El hallazgo de esta comisión se anunció públicamente el 7 de agosto de 1713 en la sinagoga portuguesa, declarando que Hayyun era inocente de la herejía que se le imputaba y que había sido perseguido injustamente. El comité constaba de siete miembros, pero sus conclusiones representaban simplemente la opinión de Ayllón, porque los otros seis no entendían nada del asunto.

Sin embargo, el asunto no se cerró, ya que Ashkenazi  se pronunció el 23 de julio declarando la prohibición de excomunión sobre Ḥayyun y su libro herético. En la prolongada discusión que siguió entre Ayllon y Ashkenazi, una discusión a la que se vieron envueltos los rabinos de Alemania, Austria e Italia, Ayllon hizo un papel lamentable, aunque, en lo que respecta a Amsterdam, podría decirse que terminó. triunfalmente para él, al ver que Ashkenazi se vio obligado a abandonar la ciudad. Ayllon no solo permitió que su protegido, Ḥayyun, atacara a los hombres más destacados de Israel, sino que le proporcionó documentos personales que contenían ataques contra su oponente Ḥagis. Ayllon también fue sin duda el rabino que presentó cargos contra Ashkenazi ante los magistrados de Amsterdam, y por lo tanto convirtió una disensión interna de la comunidad judía en un tema de discusión pública. Se afirma que al enterarse de la muerte de Ashkenazi en 1718, Ayllón confesó que había agraviado al hombre. Lo cierto es que cuando, unos años más tarde, Ḥayyun volvió a visitar Amsterdam, encontró que las cosas habían cambiado tanto que incluso Ayllon se negó a verlo.

Ayllón murió en Amsterdam en 1728. Alav Ha´Shalóm.