SHABTAI TZVÍ, EL MÁS FAMOSO DE LOS FALSOS MESÍAS

Reseña biográfica de uno de los personajes más desconcertantes de la historia del judaísmo, quien pese a su locura fue capaz de arrastrar tras de sí grandes masas de discípulos.


Hace 392 años, el nueve de Tishrey del año 5767 -primero de agosto de 1626- nacía en Esmirna , ya parte del Imperio Otomano, Shabtai Tzví, origen del movimiento o secta  de los sabateos, que engatusó a un tercio de los judíos de su tiempo en la mayor debacle de falsos profetas que haya conocido jamás el judaísmo.

Grabado de Amsterdam con Tzví sentado en un trono mesiánico

Hijo de Mordejai y Clara – romaniotes, vendedores de pollos y huevos de la ciudad hoy griega de Patras-le llamaron Shabtai por haber nacido en Shabat. Desde muy joven Shabtai , que estudió lo preceptivo con rabino como Yosef Escapa o YItzjak de Alba,  estuvo involucrado en los laberintos mentales  y místicos de la Kabalá, pasando las noches de claro en claro y los días de turbio en turbi con  libros como el Zohar. A eso se le une que tuvo un percance sexual en la adolescencia que le provocó una malformación traumática  en sus genitales. Según Guershom Sholem, la peculiar personalidad del Shabtai  se trataba de un típico caso de trastorno bipolar, no de un trauma por motivos físicos.

Un tal Nathan de Gaza -Nathán Ha´Azatí- le convenció de que él era ni más ni menos que El Mesías. Y él lo creyó y así se auto-proclamó en público como el revelador del Nombre inefable.  Los rabinos de Esmirna al principio, durante unos dos años, no le prestaban atención. Y en esa época fue arrastrado por un remolino en una playa y estuvo a punto de morir ahogado. Un día, se fue con sus alumnos a una de las colinas cerca de Esmirna e intentó detener el curso del sol, similar al acto de Joshua Bin Nun. Con esta desgracia, los rabinos de Izmir, dirigidos por su maestro, el rabino Yosef Eskapa y el rabino Aharon Lapapa, se impacientaron y comenzaron a  trabajar para mandarlo al destierro, al menos. En un momento dado entre los años 1654-1651 Shabtai Tzvi fue expulsado de la ciudad por pernicioso, nocivo y hereje.

Se fue a Salónica. Pero allí siguió con sus cosas: lo primero que hizo fue organizar una boda donde la novia no era una mujer, sino un Sefer Torá. Semejante acto provocó a las autoridades rabínicas una indignación tal que Shabtai  pidió perdón público por la osadía. Pero las disculpas no fueron aceptadas y se expulsó de la ciudad.

Tras vagabundear por varias ciudades, en 1658 llegó a Constantinopla, donde acompañado por una corte de discípulos paseó con un pez gigante dentro de una cuna de bebé mientras entonaba salmodias cabalísticas. Y entonces se le ocurrió celebrar de un solo golpe las tres peregrinaciones anuales -Shloshet ha´Regalím- sentado en una Suká para celebrar Leil ha´Seder  leyendo el Tikún de Shavuot. Incluso se inventó una bendición para bendecir la aprobación de las transgresiones. Pronto tuvo que abandonar  “Kosta” también. Y regresó a Esmirna. Sus hermanos estaban tan avergonzados que reunieron dinero  para pagarle el viaje a Jerusalén. Hizo escala en Rodos y en Alejandría, donde  engatusó por completo al presidente de la comunidad, Rafael Yosef.

Abraham ben Nathan Eliseo Haim Levi Ashkenaz, nacido en Jerusalén, pero radicado por matrimonio en Gaza -Nathan Ha´Azati- cabalista delirante , reconoció a Shabtai, entonces en Egipto,  como el Mesías. Y ambos se reunieron. Había comenzado una de las mayores convulsiones sufridas por el judaísmo rabínico a lo largo de toda su historia. El gazatí se promocionó como Profeta , pero era un falsificador de escritos presuntamente encontrados en una guenizá del S XII.

En Jerusalén fue objeto de mofas y partió a pie hacia Gaza, donde el kadi local le permitió montar a caballo -cosa prohibida para los judíos. Luego regresó a Istambul, fue a Alepo, donde fue muy bien acogido, mientras Nathan enviaba panfletos publicitarios en forma de cartas a todas las comunidades judías habidas y por haber.

Al regresar a Esmirna provocó unos enfrentamientos violentos en plena calle  y al día siguiente acabó dando hachazos en la puerta de la sinagoga de los portugueses en pleno Shabat, maldiciendo a todos los rabinos de Esmirna, empezando por  Benveniste,  que era el que presidía a todos. Se abrazó a un rollo de la Tora y bailó en la sinagoga a ritmo de una canción que él mismo cantaba en español. Luego anuló el ayuno de Tevet, por sólo poner unos ejemplos de sus sobrecogedores y perturbadores  desvaríos de demente.

Luego , ya desatado por completo,  salió de Esmirna hacia Constantinopla el 30 de diciembre de 1665, según sus seguidores, para quitar el trono del sultán Mehmet IV y reinar bajo su mando.

En 1966 , las autoridades otomanas, por orden del gran visir Ahmet Kuprilli Pasha  lo arrestaron en el mismo momento de desembarcar. Las fuerzas del orden dispersaron al comité de bienvenida a porrazos. Los otomanos le dieron a escoger entre la muerte o la conversión al Islam -exactamente como la Inquisición había hecho con los judíos  de Sfarad- Y escogió la conversión al islamismo bajo el nombre de Aziz Muhamad Efendi.  Y como lo había hecho el líder de la secta, detrás se convirtieron la mayoría de sus discípulos. Además fue confinado en   la fortaleza de Gallipoli. Allí recibió la visita de un rabino polaco, Nehemías Cohen, que se encerró con él durante tres días para tratar de convencerle de que no era el Mesías. Acabaron por discutir acaloradamente y el rabino supo que los discípulos de Shabtai intentarían por todos los medios asesinarlo, pidió seguridad a los guardias turcos, y regresó a Polonia tras haber puesto una denuncia.

El mundo judío , desde Amsterdam a Alepo, desde  Varsovia  a  Marraquech, estaba estupefacto. El alcance del terremoto social que este señor  provocó en el judaísmo de todo el mundo es tal que el judaísmo jasídico , entonces en sus comienzos, fue ya definitivamente apto, aglutinando en sus filas miles de judíos de Turquía, Rusia, Italia, Lituania, etc.  Otra consecuencia fue que en Europa del Este se impusieron restricciones al estudio de la Kabalá. Shabatai llegó a ser sinónimo de un concepto peyorativo a máxima potencia.

Los últimos años de su vida los  pasó en Adrianópolis, con su mujer e hijo, sin cesar en sus arrebatos, visiones, delirios por Salónica y Esmirna en compañía siempre del gazatí.

Murió el 17 de septiembre de 1676, dos años después que su esposa, aunque una vez viudo todavái se casó con la hija del rabino Filosof de Tesalónica, donde se radicaron su hijo y viuda después.