YEHUDA BEN YOSEPH IBN EZRA Y ALFONSO VII

 Noticia del chambelán de Alfonso VII, por el cual los judíos obtuvieron el privilegio real para asentarse en la ciudad de Toledo.


La presencia de judíos en Toledo , si hacemos caso a la leyenda en vez de la Historia, data de la presunta llegada de judíos en la época del Cautiverio de Babilonia, pero la verdad sostenible es que sólo se puede demostrar su existencia mil años después, en el S VI d.e.c. a través de las disposiciones contra los judíos de los diferentes concilios celebrados en la ciudad del Tajo. Luego, con la invasión musulmana, en el S VIII, algunas familias conocidas fueron creciendo en la judería toledana hasta el S XI. Es entonces cuando en 1085, el rey Alfonso VI reconquista la ciudad y concede a los judíos los mismos derechos que a los cristianos. Además sienta a su lado a algunos de ellos para reinar. Por ejemplo, Yosef Ben Ferruziel, alias Cidelius (de Cid, Said, señor)

Shofar

Al año siguiente de la reconquista de Toledo entraron por Tarifa en la Península Ibérica los almorávides, un ejército de nómadas musulmanes , mitad clérigos mitad militares, que había ido conquistando territorios de el Africa subsahariana, Bilad El Sudan. El califato de Córdoba, otrora esplendor omeya en Al Andalus, sobrevive descompuesto en infinidad de Reinos de Taifas que ahora serán conquistados por los almorávides.  Acomodadas dinastías hebreas como los Ibn Ezra ven cómo son confiscadas todas sus pertenencias. Y por eso dejan el sur peninsular para adentrase en la meseta cristiana.

El 26 de marzo de 1135, es coronado en la catedral de León Imperator totius Hispaniae, emperador de toda España, Alfonso VII, hijo de Urraca de León, nieto de Alfonso VI. Su chambelán, un cargo nobiliario de cercanía imperial, entre ministro y jefe de la casa imperial,  era Yehuda Ben Yosef ibn Ezra, de los ibn Ezra granadinos huidos de Al Andalus, entre los cuales contamos al gran filósofo y poeta Moshé Ibn Ezra.

A medio camino entre Córdoba y Toledo, en mitad de la Mancha,  la localidad de Carrión de Calatrava, era en 1147 la plaza más avanzada de la Reconquista de Alfonso VII. Y el hombre que el Emperador puso al frente de esta fortaleza de vital importancia fue Yehuda ben Yosef ibn Ezra. También hay que decir que pocos se atrevían a vivir allí -ni siquiera los Templarios- y que luego fue entregada a unos monjes del Císter que fundarían la primera orden militar española, la Orden de Calatrava, que seguirá estando en la Historia muy vinculada a los judíos. Yosef abandonó la fortaleza para pasar a la corte como chambelán.

 

Pero Yehuda Ben Yosef no sólo trabajaba para sus propio desarrollo sino que  fue él quien, ya en calidad de Nasí -príncipe de la comunidad hebrea- convenció al Emperador para que los judíos, que ahora ya estaban sometidos a la más cruel invasión de los almohades,  pudieran asentarse en Toledo y allí vivir en paz. Y su deseo fue concedido. Es el momento en que Toledo se puebla con lo más granado del mundo intelectual de su época, la época  dorada de la  Escuela de Traductores de Toledo

Por otro lado, el chambelán de Alfonso VII luchó contra los karaítas -judíos que no reconocen la santidad del Talmud, sólo de la Torá-  y que estaban en esos momentos creciendo en número entre la judería hispánica.

Por su parte, el Emperador restituyó los fueros de su antecesor – su abuelo Alfonso VI- y creó algunos nuevos, como el que incluye el derecho para los judíos de Guadalajara a poder vestirse igual que los cristianos, sin distintivos judaicos.