Historia de un rabino singular que entre otras cosas fue futbolista.
Abramiko, como era conocido afectuosamente, nació cuando agonizaba el Imperio Otomano, pues vino al mundo en Edirne -antigua Adrianópolis- en el mes de julio de 1914, esto es, un mes antes del estallido de la Primera Guerra Mundial, que acabará con el imperio de La Sublime Puerta para dar paso a Turquía. No era buen momento ni lugar para nacer, sobre todo porque al terminar la guerra -1919- con cinco años de edad, quedó huérfano de padre. Fue entonces cuando fue enviado a un hospicio en la localidad búlgara de Plodiv. En aquel hospicio hebreo aprendió los fundamentos de La Torá, El Talmud y el Hebreo.
En 1927 regresó a Turquía como mohel -circuncidador- y shojet -matarife. Diez años más tarde, se casó con Bella, con quien traerá al mundo un niño y una niña. La chica morirá de cáncer estando los padres aún vivos.
Viviendo en la ciudad de Vidin, cuando la gran inundación de 1942, a lomos de un caballo salvó la vida de 718 personas. Por esta heroica tarea de humanidad, el rey de Bulgaria, Boris III, le premió con gran reconocimiento y una donación económica de cien mil levas búlgaras.
En el emblemático año de 1948, cuando el mundo hebreo recibe de nuevo la soberanía perdida en el S I d.e.c., emigra a Israel. No lo hizo solo: le acompañaron cincuenta mil judíos búlgaros. Bejar se radicó en Yafo. Para sobrevivir se dedicó a la salazón de pescado, pero después abrió una makolet -una tienda de comestibles- en la Avenida de Jerusalén.
La makolet con el paso del tiempo fue convirtiéndose en un lugar de reunión para el rezo, epicentro de lo que se convertiría en la comunidad de Beit Sinai. Bejar fungió en esa comunidad como shojet, mohel, casador y organizador de funerales, además de ser el jasán en los rezos. Su esposa también cantaba y la sinagoga se quedaba pequeña para tanta gente como iba a escucharlos a la makolet.
Fue miembro fundador del equipo de fútbol Makabi Yafo, para el cual cumplió de modo oficial el cargo de rabino. Todos los jugadores eran búlgaros y sefardíes y él les cantaba en ladino antes de comenzar los partidos. Esto era un problema: decretó que no era transgresión sabática que los jóvenes le acompañaran al estadio y el Gran Rabinato se negó a reconocerle como rabino. A la comunidad búlgara le daba igual: era su lider espiritual.
Falleció, alav ha´shalom, en erev Yom Kipur de 2004.

