Breve reseña biográfica de un sefardí sionista a principios del S XX, dr. en Filosofía y Filología Semítica.
Ariel Bentsión Levy nació el siete de mayo de 1880, en el seno de una familia sefardí de Jerusalén que desciende de r. Abraham ben Jasdaí, rabino barcelonés de mediados del S XIII que se dedicó a la ciencia, la filosofía, la poesía litúrgica y las traducciones del Rambám, entre otros.
Su padre fue el rabino Yehoshúa Bentsión Levy, de los principales de la comunidad de Fez. La familia dejó Marruecos en el S XIX para radicarse en Jerusalén, y Yehoshúa se dedicó a la enseñanza en la gran yeshivá de los mekubalím de Beit El. Es decir, que Ariel, recibió su primera instrucción judía de su propia padre y en esa emblemática yeshivá. Pero también en la de «Tiferet Jerusalén», que entonces era la más populosa y famosa por la gran cantidad de Rishonei Tsión que salieron de ella. Ariel destacaba como alumno aventajado y a los quince años publicó un cuento en el periódico londinense «The Jew».
A princpios del S. XX pasó una temporada en Argelia, en casa de unos parientes paternos, pero de allí se fue a estudiar Historia y Filología Semítica en cinco universidades de Suiza y Alemania. Se doctoró en 1912 en Filosofía y Filología Semítica por la Universidad de Berna, con una tesis sobre las tradiciones de los samaritanos.
Completada su formación académica, regresó a Eretz Israel para dedicarse a la docencia y a la redacción de artículos para la prensa hebrea. Pero en 1913 fue destinado como rabino principal en la ciudad de Monastir (hoy Bitola, República de Macedonia del Norte). La Primera Guerra Mundial la pasó en Alemania, donde publicó una traducción de sí mismo al alemán y se dedicó a distintas actividades pro-sionistas, en especial con la Asociación judeo-española de Viena, «La Esperanza».

Su sionismo, a partir de 1920, y por el resto de su vida, le llevó a ser designado como recaudador de fondos para el Instituto «Keren Ha´Yesod», de capital importancia para la construcción de Israel.
Su campo de acción fueron las comunidades sefardíes de Siria, Irak, India, China, Singapur, Egipto, Marruecos, Argelia, Túnez, Yemen, Macedonia, Sfarad. Portugal y todas las de Sudamérica. Durante sus viajes también explicó la causa del sionismo a personalidades no judías, como su amigo R. Tagore, o en 1922, en Egipto, con el rey Faisal. En las comunidades del Marruecos Español sus disertaciones tuvieron una gran incidencia entre sus miembros. También entre los marroquíes de Argentina, que tras escucharle, formaron la asociación sionista «Bnei Kedem». Fue elegido representante de la judería argentina en el décimo quinto Congreso Sionista. Ya lo había sido, por Eretz Israel, en el undécimo. Y además, miembro fundador de la Unión Sefardí Mundial.
En Basora, Irak, en 1923, consiguió reunir la ingente cantidad de 123.000 libras esterlinas para «Keren Ha´Yesod»; y fue cantidad totalmente donada por una sola persona: Yejeskel Shem Tov.
Aprovechando sus viajes y su competencia en Filología Semítica, tuvo oportunidad de adquirir numerosos manuscritos de la tradición sefardí, sobre todo del Magreb. Una colección ingente, de inestimable valor, que junto escritos personales sobre sus encuentros con personalidades de todo el mundo, desde 1973 se conserva en la Universidad de Alberta, Canadá. La colección llegó a tierras canadienses cuando en 1933 el dr. Bentsion falleció y su viuda decidió radicarse con familiares en aquellas tierras.
Publicó numerosos artículos en muchas lenguas sobre las comunidades sefardíes del mundo, la Kabalá, la filología, etc. Pero también cultivó la creación artística y publicó un libro de poemas y otro de pequeñas prosas en hebreo, bajo el título «Hilulá».
Pero su obra magna fue «El Zohar en la España musulmana y cristiana», publicado en Londres en 1932. Rápidamente fue traducido al español, con prólogo de D. Miguel de Unamuno. Luego se tradujo al portugués y fue publicado en fascículos en prensa hebrea. Esta obra causó una impresión tal en los círculos intelectuales madrileños que el Dr. Bentsión fue nombrado académico correspondiente de la Real Academia de la Historia.
Falleció en París, el nueve de noviembre de 1932, con tan sólo 52 años de edad. Fue enterrado en Eretz Israel el 24 de ese mismo mes en el Monte de los Olivos. En su juventud se había casado con Rajel bat Rajamím Misraji, que le había dado dos hijas, Miriam y Jana- pero ella murió en 1912. En 1925 se volvió a casar con Ida, periodista canadiense de la órbita sionista.
Bibliografía:
- Jack Sasson Levy, Un diamante en el camino : vida y obra del Dr. Ariel Ben Zion, México : Cybergráfica, 2006.
