AUTO DE FE DE CÓRDOBA EN 1504

Reseña histórica sobre el  gran Auto de Fe perpetrado el 22 de diciembre de 1504 en Córdoba.


Dos días antes de la noche de Navidad del año de 1504, cuando Castilla es regida por Fernando II de Aragón,  se perpetró en Córdoba uno de los mayores Autos de Fe de la funesta historia de la Inquisición.

Por aquel entonces, era inquisidor general  Diego Rodríguez de Lucero, alias El Tenebroso, natural de Moguer, hoy provincia de Huelva. Le llamaban de muchas formas: Lucero El Tenebroso, El Inspirado por Lucifer, etc…Había sido maestrescuela de la catedral de Almería en 1492. Luego, ya como inquisidor del tribunal de la Orden de los Dominicos, pasó al tribunal de Jerez de la Frontera para actuar como juez de bienes confiscados a la judería de esa localidad.

El 7 de septiembre de 1499, unos días después de la elección del arzobispo de Sevilla Diego de Deza como inquisidor general, Lucero fue elegido como encargado del Tribunal de la Inquisición en Córdoba. Los ciudadanos cordobeses llegaron a temerle debido a su política de gran represión, de ahí sus apelativos que el vulgo le dispensaba. Pero no obstante su impopularidad, los actos de semejante sujeto fueron aprobados por Juan Ruiz de Calcena, secretario del rey Fernando el Católico. En su neurastenia con la llamada herejía judía llegó a acusar a un gran número de cordobeses, sin tener en cuenta siquiera si era de cierto nivel social (la nobleza andaluza tiene un potente origen cripto-judío) Pero por si algo pasó a la historia fue por organizar el mayor Auto de Fe jamás celebrado en Córdoba, en el que se quemaron vivas a 107 personas. Al año siguiente, enardecido por las llamas de la hoguera, llevó a juicio por judaizante a uno de los más altos conversos de su tiempo: fray Hernando de Talavera, confesor personal de Isabel La Católica. Además de temido también era intensamente odiado. En 1506 vinieron de Flandes Juana I, hija de los reyes Católicos, y su marido flamenco, Felipe El Hermoso; en este marco, algunas familias nobles de Córdoba al amparo de estos, consiguieron encender la mecha de un revuelta.  El 9 de noviembre de ese año el pueblo cordobés, cansado de su política represiva, asaltó el Alcázar para liberar a más de 400 presos que esperaban juicio, y para linchar a Lucero. El inquisidor, temeroso de la respuesta social, tuvo que huir por la puerta de atrás del edificio para salvar su vida. La Iglesia le destituyó, pasando a ser ahora inquisidor general, el cardenal Cisneros.

 

Salón de los Mosaicos del Alcázar de los Reyes Cristianos de Córdoba (España), donde antiguamente se localizaba el tribunal de la Inquisición donde Lucero trabajaba.

​Los Autos de Fe en Córdoba se ejecutaban a las afueras, extramuros, en el llamado Campo de Marrubial, que a partir de 1504 dejó se ser llamado así para pasar a ser El Quemadero. Los palcos de autoridades para contemplar el espectáculo -pues estos horrores se concebían como espectáculo- eran  erigidos en la misma Puerta de Plasencia; desde allí  se vio cómo perecieron en  la hoguera, a instancias del inquisidor  Diego Rodríguez Lucero, 107 personas,  tanto hombres  como  mujeres. 107, que se dice pronto.  Todas las  víctimas, Z´´ l, estaban  acusadas de judaizantes por el mero hecho de haber  acudido al lugar conocido como  Casa de las Cabezas y, allí, haber escuchado  sermones de la Ley de Moisés. En dicha casa,  el jurado Juan de Córdoba, su dueño,  había abierto una  sinagoga secreta en la que   su sobrino, el bachiller Menbreque, hablaba de la pronto venida del Mesías y de la Tierra de Israel, rica en leche y miel.

El famoso olor de la carne quemada dicen que es nauseabundo y que para aplacar ese hedor de matanza infame arrojaban a las piras numerosos ramos de aromáticos Manrrubios. Algunos destinaban sus últimos ducados  para sobornar al verdugo con el objeto de que mojara los maderos, pues esto ocasionaba que la combustión emanara mucho humo para morir asfixiados en lugar de quemados,  que dolía más.

Litografía de 1888 de George Vivian,  El Quemadero del Manrrubial, Spanish Society