Sobre una de las fechas más antiguas para la llegada de los judíos a Sefarad.
Los judíos del Reino Visigodo de Toledo, llegados en el S I. como esclavos de Roma, no lo tuvieron fácil ante las disposiciones de los diecisiete concilios toledanos de toda esta época. Pero la animadversión al elemento hebreo también dimanaba del pueblo, que los acusaba de deicidas. Muchos, para defenderse, alegaban que a ellos no podían acusarles de presuntos hechos acaecido a principios del S. I en Jerusalén, pues su familia estaba radicada en la Península desde los tiempos del Cautiverio de Babilonia (585 antes de la era común). ¿Qué hay o puede haber de cierto en esta aseveración?
Heródoto de Halicarnaso, hacia el 430 a.e.c., escribió una monumental Historia en nueve libros; el cuarto, Melpóneme, habla de las campañas persas contra Libia, que así se llamaba entonces lo que hoy conocemos como Africa. Y es ahí donde nos informa que Libia era una tierra rodeada por agua excepto donde se una con Asia y que este descubrimiento se lo debemos al faraón Necao II: 610-595 a.e.c.
Entre 642 y 562, Nabucondonosor II fue rey del Nuevo Imperio Babilónico, como sabemos, conquistó y arrasó Jerusalén, destruyendo el Templo de Salomón y deportando a Babel a las élites cultas. Pero no a los campesinos humildes -de eso tenía de sobra. Así que los dejó cuidar de la agricultura para que pudieran alimentar a la guarnición neo-babilonia en Jerusalén, a cuya cabeza estaba Guedalia. Pero el rey de Amón incitó a una rebelión contra los babilonios, Guedalia fue asesinado, y muchos de aquellos campesinos hebreos, temiendo represalias, huyeron a Egipto, concretamente a la ciudad de Elefantina, al sur del reino, cuartel general de la lucha contra los nubios. En el Tanaj a Elfantina la denominan Yeb. Y a los nubios, cusitas, de donde Kushi, en hebreo, se refiere a persona de color negro.
Necao II acabó por conquistar Judea, por lo que la población cananea también quedó bajo su imperio; y entre estos estaban los que hoy llamamos fenicios, hábiles marinos desde que fueron conquistados por los asirios y se lanzaron al Mediterráneo para buscar metales con que pagar los tributos al conquistador. Desde el S IX aec ya había fenicios en las minas de plata del sur de la Península Ibérica. Y en las naves del rey de Tiro, que tenía buenas relaciones con Salomón, se presupone que llegaron algunos judíos.
Necao se alió con los fenicios para que Egipto viviera en la abundancia tras el comercio y fue quien propuso a los navegantes cananeos circunvalar Libia. Pero la idea no era totalmente suya, sino de un proyecto de un antecesor, Ramsés II, que quería unir el Mediterráneo con el Mar Rojo: una temeridad que posibilitaba ser conquistados, por lo cual abandonaron el proyecto. Necao pensó que si no era posible de esta forma, estaba la alternativa de circunvalar Libia y llegar a las Columnas de Hércules, es decir, el sur de la Península Ibérica: el Estrecho de Gibraltar. En las naos fenicias se presupone hubo tripulación hebrea, parte de la cual habría decidido no regresar a Egipto. Y ellos son los ancestros de aquellos judíos del Reino Visigodo de Toledo que recordaban de dónde vinieron.
(…) Y contaron lo que para mí no es creíble,
aunque para otro quizá sí lo sea:
que navegando alrededor de Libia
habían tenido el sol a la derecha.
Heródoto, Libro IV

