EL AFIKOMÁN, MUCHO MÁS QUE UN JUEGO

No es tarea fácil mantener la atención de los niños con ritos religiosos, pero el papel del Afikomán, aunque práctico para eso, es mucho más que un entretenimiento y una recompensa. Aquí te explicamos por qué.


 

En la cuarta parte del Leil Ha´Séder, Yajatz, de las tres tortas de pan ácimo –matzot- que hay sobre la mesa, se toma la de en medio y se rompe en dos. La parte más grande, el afikomán, se saca de la mesa y se esconde,  mientras que la pequeña regresa junto al resto de matzot. Una vez terminado el banquete, los niños de la casa buscarán el afikomán y quien lo encuentre tiene una pequeña recompensa. Pero éste no es el objetivo del Afikomán.

Tras haber aparecido el afikomán ya no se come absolutamente nada, ni se bebe a no ser el vino  restante de las copas anteriormente servidas.

¿Por qué?

Afikomán no es una palabra hebrea, sino que proviene del griego; y así lo sostiene el mayor lexicógrafo de la lengua hebrea, A. Even Soshán.  El origen griego de la palabra nos da una pista del momento en el que se empezó a utilizar en las Leilot  Ha´Seder: bajo la época del Imperio Seléucida, los Macabeos y la posterior época de independencia hasmonea. La palabra griega epikomen (epi+komen,  ἐπὶ κῶμον , lo que viene después) se traduce por postre. Y por corrupción lingüística, aphikomen, afikomán. Por etimología popular –acientífica desde el punto de vista lingüístico pero  con el favor de lo tradicional, se hace venir del arameo: de apiku, “אפיקו”, sacaron, y man, “מן”, alimento (como en maná)

Aparece ya en el tercer tratado del Seder Moadím –el que trata de las festividades hebreas en  La MIshná. Pero no lo hace para hablarnos de cómo mantener atentos a los niños durante la lectura de la Hagadá de Pésaj sino para explicar que el afikomán es un recuerdo del sacrificio del cordero pascual en el Templo de Jerusalén. Exactamente como el hueso de la Keará –la fuente donde se exhiben los símbolos del Séder- que es hueso de ese cordero del rito de la víspera de Pésaj en el Templo y, primero, en el Mishkán, cuando aún no había ni Templo en el Har Ha´Bait.

¿Cómo puede un trozo de matzá escondida simbolizar el antiguo rito del Cordero Pascual en el Templo?

En nuestros días, sólo los samaritanos, en el Monte Guerizím, sacrifican cordero pascual; pero parece ser que era una mitzvá de las primeras.

La víctima,  macho de un año de edad,  sin defecto, Korbán Pésaj, era en memoria del cordero cuya sangre sirvió para marcar las casas de los hebreos en Egipto aquella noche en que el ángel de D-os saltó –pasaj- las casas que tenían esa marca. Se ordenó que este sacrificio fuera eterno.

¿Por qué habría de ser eterno?

Nosotros usamos la palabra sacrificio, del latín sacrificium, de sacro, sagrado, y oficium, tarea. Un sacrificio sería un acto sagrado. Pero en hebreo es distinto. Korbán es una palabra derivada de las raíces  Kaf, resh, bet –  קָרְבָּן- y esas tres raíces son las que componen la sustancia semántica –el significado léxico- de cercano, aproximar. Un korbán en la liturgia hebrea no es sólo un acto sagrado –que también- sino una alegoría de acercamiento a Adonay: el humo del fuego del sacrificio asciende hacia D-os.

En hebreo, así como en árabe clásico, también existe el término krav, קרב, que significa “batalla” -de donde el nombre de Krav Magá,  la disciplina de autodefensa de las fuerzas de Defensa de Israel, que tan popular es hoy en España. Krav, según Even Soshán, viene de la lengua que hablaban en el segundo milenio los asirios y los babilonios, el acadio, bajo la forma “qarabu”, con el mismo significado de batalla. La misma raíz aparece en el ugarítico y el arameo, también lenguas semíticas, bajo la forma krv, que toma el enfrentarse acadio para significar ponerse enfrente, acercarse, de donde karóv en hebreo, cercano.

La liturgia del Korbán Pésaj quedó totalmente definida en tiempos de Hilel el Viejo, a quien se le preguntó una duda que no supieron responder los responsables de la Gran Asamblea: Qué hacer cuando la víspera de Pésaj cae en Shabat. La respuesta fue tan elaborada que le sirvió a Hilel para pasar a ser Nasí de la Asamblea.

La carne del cordero pascual se comía. Hoy, el pueblo judío, en recuerdo de la destrucción del Templo, lo que imposibilita los sacrificios, las korbanot, se abstiene en su mayoría  de comer cordero en el banquete de Pésaj.  Pero como ese Korbán especialísimo quedó por decreto ser una mitzvá eterna, se simboliza en la forma del Afikomán.

Cuando se parte el afikomán en trocitos para que todos los asistentes al Séder coman un poco de él, lo que estás comiendo, de forma simbólica, es el cordero del Korbán Pésaj. Y como entonces, después no debes comer, ni beber, nada más.