ELIAHU MORDEJAI KRISPÍN

La impresionante historia de un rabino en la segunda mitad del S. XIX. O de por qué escribimos judeo-español en caracteres latinos.


Al sur de la frontera de Rumanía con Bulgaria, en la ribera derecha del Danubio, se levanta la ciudad de Dobrotea-Turnu Severín (lit. «La Torre Alta», ciudad fundada por el emperador romano Séptimo Severo en el S II d.e.c. sobre una antigua torre bizantina). Fue tomada por los otomanos en 1524 y desde entonces tuvo una comunidad de judíos sefardíes, aunque no organizada del todo; su completa constitución tuvo lugar en el S XIX, cuando fue poblada por judíos balcánicos y de algunas localidades rumanas. Y es aquí donde aparece para la historia el rabino Eliahu Mordejai Krispín.

 Descendía de una no poco conocida dinastía rabínica del Oriente, primeramente asentada en Constaninopla tras las expulsión de Sfarad. Luego, posiblemente en el S XVII, pasaron a Esmirna, con el desarrollo portuario de la Perla del Egeo. Un miembro de la familia, r. Gamliel y su hijo  r Merkado, se trasladaron a Adrianópolis (hoy Edirne, Turquía). R. Merkado fue ayudante del presidente de la corte rabínica de r. Geron. El hijo de r. Merkado, r. Abraham Gamliel, fue a ejercer su rabinato a la localidad de Yámbol, hoy Bulgaria pero que entonces era  llamada Rumelia, provincia otomana que hoy llamamos Península Balcánica. El primogénito de éste r. Gamliel fue también rabino, pero en otra localidad de Romelia, Iski Zagara o Zagara la vieja, también hoy en Bulgaria. Su hijo Moshé le sucedió en el rabinato de esa comunidad; otro hijo, Yosef, ejerció como jasán. A Moshé le sucedió su hermano Jaím, que fue padre de siete hijos y una hija llamada Vida. (Jaím significa en hebreo «Vida»). Todos los hijos fueron jajamín, esto es, sabios en la cultura talmúdica: el mayor, Rafael, fue el rabino mayor de Yámbol, el segundo murió a edad temprana en 1862, dejando a su mujer, Sultana, viuda con cuatro hijos. El tercer hijo de r. Jaím se dedicó al comercio; el cuarto, rabino de Slovina (Romelia), cuya comunidad fundó con un Talmud Torá y  una sinagoga con su propio dinero. El jajám que daba clases de hebreo en ese Talmud Torá fue su hermano, el quinto hijo de Jaím, que también era el matarife ritual kasher (shojet). Otro hijo, el sexto, también era shojet, pero en Yámbol. Y el benjamín fue Eliahu Mordejai.

  Eliahu nació el veintiuno de shvat del año 5605 (enero de 1845). Hasta la edad de quince años vivió en Zagara. En el año 5619, puesto que quería ser rabino, pasó a estudiar durante tres años  en el Talmud Torá de su hermano Rafael en Yámbol. Luego regresó a ayudar a su padre en la administración comunitaria. Ese mismo año, 1863, se casó con Bejorá, la hija de r. Jen. Pasó entonces a ser el rabino de la ciudad de Zagara, además del maestro de hebreo en el Talmud Torá, fundador de un coro litúrgico a la costumbre de Adrianópolis.

 En la última noche de la fiesta de Sukot -Hoshana Rabá- la comunidad, como sigue siendo costumbre, se reunió para el tikún de Sukot. Sobre la suká se levantaba un balcón donde se sentaban los miembros más mayores de la comunidad. A eso de entre las nueve y las diez de la noche, cuando comenzaba la ceremonia, con el peso de los ancianos sobre el balcón, éste se vino abajo. Eliahu no murió, sólo se rompió las dos piernas y estuvo un año postrado en cama. A partir de entonces, se convirtió en cojo.

  Por aquellos años, viendo que la comunidad no estaba abonada a los periódicos sefardíes que había en Salónika, Esmirna y Constantinopla -por lo que no sabían lo que pasaba en el mundo judío- empezó a leerles y explicarles en voz alta, de forma amena pero didáctica, los que él tenía subscritos. Además, en 1868, creó una sociedad de cien miembros  para asistir a los pobres sin vestido. Cada Pesaj, 150 niños recibían vestimenta nueva y gratis.

 Al año siguiente murieron sus padres y pasó a suceder a su padre en el liderazgo de aquella comunidad de setecientas almas. El cargo implicaba ser el representante comunitario ante las autoridades otomanas. Y fue el mediador para que en la ciudad se estableciera un colegio de l´Alliance Israelite Universelle en 1868. Mientras tanto empezó a comprar libros para nutrir su ya gran biblioteca, que aunque era personas, estaba abierta de manera gratuita a los miembros de la comunidad. La biblioteca se convirtió por las noches en lugar de encuentro, sobre todo cuando llegaban emisarios -shdarím- de Eretz Israel que todos querían hospedar en sus casas. Para sobrevivir, tenía negocios a espaldas de su madre anciana: él sólo cobraba un tanto por ciento de las ganancias del trabajo de sus delegados. Simja -Alegría- su madre, fue enviada a Jerusalén para vivir allí los últimos nueve años de su vida.

 Para 1875, los búlgaros se empezaron a rebelar contra el poder otomano -Las Guerras Balcánicas. Pensó en irse, pero entonces perdería el porcentaje de los negocios que le mantenían. Las revueltas acabaron influyendo sobre el comercio y los delegados no podían darle su parte. Quedó en la ruina. Fue por eso que aceptó el cargo de rabino en la comunidad de Nicópolis, en la región balcánica del Epiro.

 En esta antigua ciudad se preocupó tanto de llevar a rajatabla la liturgia del rito sefardí como la cuidar de los estudios de la comunidad. Con lo que salvó de su hacienda en Zagra construyó una vivienda, que después, cuando la primera guerra balcánica contra los otomanos, fue quemada por los búlgaros. Toda la comunidad de Nicópolis, cuando los bombardeos, huyó a Plevna (hoy en Bulgaria), a unos 50 kms de distancia. Luego, los más ricos huyeron de allí, mientras que los pobres tuvieron que resignarse a permanecer. Eliahu intercedió por aquellas gentes ante el mismísimo pachá otomano para que tuviera misericordia de su destino y permitiéndoles fueran transportados en carros hasta la ciudad de Sofía. El mismo partió en aquella comitiva  de tortuoso éxodo. Cuando llegaron a Orjania, hoy llamada Botevgrad, presentó la carta de recomendación del pacha para que se les proveyera de carros, pero le comunicaron que eso no era posible hasta pasados unos cuatro días. Entonces Elihau se fue solo a Sofía par ir arreglando un lugar de acogida de todos aquellos judíos. El prefecto de la ciudad dio órdenes al rabino Almoshnino para que preparara refugios gratuitos. Además consiguió que a cada familia se le entregara un pan al día. Luego se preocupó de que tuvieran médico, escuela y hasta una sinagoga.

 Eliahu escribió al director de El Correo de Viena, Shemtov Shmó (autor de «Güerta de Historia») para que se publicara un artículo que diera a conocer la miseria en que vivían aquellas gentes refugiadas en Sofía. Mediante l´Alliance, recibió cien liras  turcas para parchear la situación. Con R. Almoshnino creó un comité internacional que todos los meses proveía de dineros. El barón Hirsch, un judío sumamente filantrópico, les surtió de carbón y leña para un año, pues entonces los inviernos eran de verdad fríos. Con la ayuda de L´Alliance y del benefactor Cassiero Pesero, se acabó consiguiendo devolver a los refugiados a sus lugares de origen.

 Eliahu se mudó a Vidin, al noroeste de lo que hoy es Bulgaria, en la frontera natural del Danubio con Rumanía. Pero luego se trasladó a Belgrado como profesor de hebreo de la comunidad de allí. Pero algunos amigos le sugirieron que tendría mejor futuro en Viena. Y allí se fue a pasar los dos días de Rosh Ha´Shaná. Incluso ayudó en el servicio de Yom Kipur. Pero el invierno de aquel año fue fuerte, enfermó y acabó recogiendo a sus familiares en Vidin para irse a Belgrado. Allí, siendo profesor de hebreo en 1879, se familiarizó con las músicas occidentales y acabó fundando una sociedad musical, «Pivacca-Drujva», que aún pervive a día de hoy. Pero el clima no era bueno para sus hijos, así que decidió aceptar el ofrecimiento para ser rabino y profesor de la ciudad de Turno Severin. Aunque era un comunidad pequeña estaba conformada por judíos de muy distinto origen, esto es, en la sinagoga florecían las divergencias, por lo que acabó renunciando al rabinato y dedicarse a dar clases particulares de hebreo. No obstante fundó en 1883 una sociedad para damas españolas y alemanas, que al poco tiempo se separaron unas de otras porque sus maneras de entender el mundo es diametralmente opuesto. También creó otro comité para el establecimiento en la ciudad de L´Alliance. Y por si fuera poco, una sociedad de benevolencia llamada «Sión».

 Algunas comunidades le reclamaban para que fuera su rabino, pero declinó toda oferta por muy bien pagada que estuviera, pues no deseaba ya volver a dirigir una sinagoga. Y es cuando decidió vivir de su pluma (pendola).

 Eliahu se había dado cuenta de que, aunque había muchos periódicos en ladino (aljamiado en caracteres hebreos) muchos no podían leerlo porque no usaban el sistema de puntuación vocálica como en La Torá y que, además, la lengua española -ellos nunca conocieron el término «ladino»- estaba empezando a ser insoportablemente corrompida por la lengua del país. Así que decidió que sus escritos serían con caracteres latinos. Y con sus propios medios, empezó a editar un periódico llamado «Lusero de la Pasiensia».  La línea editorial tenía tres ejes: familia, comunidad y nación. Escribía y difundía historias morales, artículos en respuesta a brotes de antisemitismo y calumnias contra el judaísmo, incluso de la cuestión judía con España, que por aquel entonces había descubierto a los que el senador Pulido llamó «Españoles sin Patria». De hecho, mantuvo contactos con algunos periodistas españoles, que le dieron permiso para que publicara en ladino lo que habían publicado en Madrid. Se convirtió así en la persona a la que debemos la escritura del ladino según la lógica del sistema lingüístico del castellano, que luego imitaron muchos otros. También hizo una recopilación de los manuscritos de sus ancestros, aunque muchos habían ardido en el incendio de Nicópolis. Su labor como editor y escritor era continua, pasando largas noches haciéndolo todo por sí mismo, y si dormía era para estar despierto al día siguiente y poder dar las clases particulares de hebreo con las que mantenía a sus hijas, Reyna y Simja, y a su hijo de él, Abraham.

 No sabemos cuándo murió, pero fue después de 1895. Alav Ha´Shalóm.

El dr. y senador Angel Pulido le propuso para ser nombrado miembro correspondiente -no de número- de la Real Academia de la Lengua Española.