ISAAC OROBIO DE CASTRO

 Semblanza biográfica de un importante filósofo y médico entre Braganza y Amsterdam en el S XVII.


 Braganza, al norte de Portugal, fue una localidad que recibió a muchos judíos expulsos de Castilla en 1492 -en especial judíos de la cercana Zamora. Y en Braganza nació, según la Real Academia de la Historia, en 1617, en el seno de una familia conversa, Baltasar Alvarez Orobio de Castro. (El término Orobio es un apellido de origen vizcaíno, un topónimo con origen en la localidad de Orobio). Hijo de Manuel Abraham Melchor Alvarez de Castro y de Sarah Mencía Antonio Fernández, Isaac Baltasar era nieto de Melchor João Rodrigues.

No obstante la raigambre familiar brigantina, siendo muy niño, la familia abandonó Braganza para radicarse en Sevilla. (Entre los años de 1580 y 1640 los reinos de Portugal y de España estuvieron unidos bajo lo que se conoce como la Unión Ibérica). No se quedó mucho tiempo a orillas del Guadalquivir, pues pronto pasó a estudiar filosofía, primero en la Universidad de Osuna y luego  en la Universidad de Alcalá de Henares. No le fue mal con la profesión escogida: llegó a ser profesor de Metafísica en la Universidad de Salamanca. No obstante, cambió la filosofía por la medicina y llegó a ejercer en Sevilla como médico personal del Duque de Medinaceli (una de las más añejas casas ducales de España).

Casado con una prima llamada Esther -Isabel, de conversa- la familia vivía tan cómodamente como para tener a su cargo servidumbre. Uno de sus criados fue descubierto robando en la casa y por ello castigado; pero el criado decidió vengarse de su señor denunciándole ante la Inquisición por judaizante.

Rápidamente, el 21 de julio de 1654, Isaac, junto a sus padres, hermanos y dos cuñados, fue detenido por los agentes dominicos; durante tres años, encarcelado en una estrecha y húmeda celda de los calabozos inquisitoriales. Con las habituales torturas para admitir los cargos que se le imputaban. Pero jamás llegó a reconocer su judaísmo encubierto. La Inquisición le impuso la pena de llevar puesto el sambenito durante dos años y acabó por ser expulsado de los imperiales territorios de la monarquía hispánica en tiempos de la Unión Ibérica.

 Isaac optó por irse a vivir a Toulouse,  al sur de Francia, para ejercer como profesor de medicina en la universidad local y, en el ayuntamiento, como concejal. Pero el cripto-judaísmo y las incomodidades derivadas de vivir como tal en un país que vetaba el judaísmo, le hicieron partir hacia Amsterdam y, allí, retornar al credo hebreo abiertamente.

 Por aquel entonces -1666- en Amsterdam ya era famoso por sus ideas Baruj Espinosa. Puesto que ambos eran filósofos, acabaron trabando amistad. No obstante, Isaac de Orobio publicó una obra criticando el sistema filosófico del controvertido Espinosa. Y la obra, titulada Certamen Philosophicum Propugnatae Veritatis Divinae ac Naturalis Adversus, no pasó desapercibida; Orobio se había convertido no sólo en un famoso intelectual y poeta de distintas academias sino también en miembro prominente de la comunidad  de los judíos hispano-lusos a orillas del Amstel. La misma comunidad que aplicara a Espinosa el jérem: la expulsión de la comunidad judía.

  Murió, alav ha shalóm,  en noviembre de 1687. Esther, su mujer, le sobrevivió y murió el 5 de julio de 1712. El matrimonio, contando a Isaac, tuvo cinco hijos.

  Algunos títulos que describen la esfera intelectual de Orobio son Epístola Invectiva Contra un Judío Philosopho Médico, que Negava la Ley de Mosse, y Siendo Atheista Affectava la Ley de Naturaleza. O por ejemplo, Tratado em que se Explica la Prophesia de las 70 Semanas de Daniel. Em Amsterdam à 6 Febrero anno 1675. Prevenciones Divinas Contra la Vana Ydolatria de las Gentes (Libro ii, Contra los Falsos Misterios de las Gentes Advertidas a Ysrael en los Escritos Propheticos).