J. ISAAC ALTARAS

Nota biográfica del sefardí que quiso ayudar a los aslenazíes del Imperio Ruso.


 El 8 de diciembre de 1786, (otros dicen que el 28) en Arám Tsobá -que es como los judíos llaman a lo que occidente llama, en italiano, Alepo- nace Jacques Isaac Altaras. Es descendiente de una conocida estirpe rabínica de Venecia que en el primer cuarto del S XVIII se estableció en Arám Tsobá, Jalav en árabe sirio. No obstante, el padre de Jacques Isaac, r Ezra Benedeto, con su mujer Esther Marino,  se trasladó como rabino a Jerusalén. J. Isaac, ya casado con una muchacha de Aram Tsoba, Sarah, su prima, decidió establecerse en el puerto francés de Marsella.

En este importante puerto mediterráneo se dedicó con éxito a ser armador de barcos y comerciante de género levantino. Las cosas le iban tan bien que llegó a ser uno de los más respetados  e influyentes miembros de la Camara de Comercio de Marsella. Además, era miembro del Consistorio de los Hebreos y presidente de la comunidad judía local. Consciente de las necesidades de la comunidad y teniendo los medios para cubrirlas, fundó un colegio judío.

Tal era su significación dentro de la judería francesa de su tiempo que Adolphe Cremieux recurrió a él para que en tanto que originario de Siria intercediera por la resolución del Libelo de Sangre de Damasco en 1840.

Y por todo ello, por la contribución al desarrollo económico de Francia via maris y el liderato y filantropía con la comunidad judía, se le concedió la Legión de Honor.

Pero los horizontes de Altaras eran mayores. En 1846 visitó Rusia para negociar con la administración de los zares el re-asentamiento de los infelices judíos del Imperio de Rusia en la soleada Argelia. Pero no hubo acuerdo, pues se puso como condición -por parte de Rusia- que por cada judío que abandonara el imperio se pagara la nada pequeña cantidad de 60 rublos. Como si fueran vacas y no personas.

Se reunió con sus padres el 30 de enero de 1873. Alav Ha´Shalóm.