¿Cómo vivieron los judíos salonicenses dejar de pertenecer al Imperio Otomano para pasar a ser súbditos del Reino de Grecia?
En 1912, una coalición balcánica formada por Grecia, Bulgaria, Serbia y Montenegro -La Liga Balcánica- se enfrenta al Imperio Otomano para expulsar a los de Constantinopla del territorio balcánico, europeo, que dominaban despóticamente desde el S XV. El 27 de octubre de ese año, el príncipe Constantino de Grecia, al mando de las tropas helenas, conquista Macedonia: Salónica pasa entonces a ser controlada por los griegos, siendo entonces primer ministro Eleftherios Venizelos.
Salónica, desde el S XVI, era conocida como «La Jerusalén de los Balcanes» de tanta población sefardí como allí había. Eran el elemento étnico mayoritario en la ciudad y un importante foco difusor de judaísmo en toda la cuenca del Mediterráneo, con grandes rabinos, imprentas, etc. Según la salonicense Rena Moljo, ya en los primeros días de la Salónica griega hubo algunos incidentes antisemitas en el entorno del ejército y del populacho, pues los judíos eran conocidos como pro-turcos ya desde cuando Grecia lograra su independencia en 1830. El rabino jefe de Salónika escribió una carta al príncipe Nikolás, hermano de Constantino, para informarle de que las autoridades locales habían adoptado medidas para frenar la violencia contra los judíos. La madre de estos dos príncipes, la Reina Olga, acostumbraba a tener en Atenas damas de compañía de judías y los judíos de clase baja en Salónica tenían una gran simpatía hacia la monarquía helena. El propio rey Jorge se dirigió a una delegación de siete judíos salonicenses para asegurarles que bajo su reinado estarían seguros porque él admiraba a la nación hebrea , entre los que contaba con grandes amigos, como Haimatsi Cohen, de Larisa, que le había hospedado en su casa. El monarca les dijo que, ante cualquier problema que tuvieran, no dudaran en buscar su ayuda. Pero esta era una reunión más bien de carácter privado. La pública y en los mismos términos, la hizo Venizelos en Londres, publicada en The Jewish Chronicle y traducida al griego por periódicos de Salónica.
Un comité judío hizo saber al monarca que lo que querían era exención de servicio militar durante tres años, sin que esto implicara derecho de voto; además, que se asegurara que Shabat seguiría siendo día de descanso para los judíos, que se contara con ellos para trabajar en el aparato administrativo, que los judíos tuvieran libertad de prensa, que se mantuviera a los matarifes -esto es, que se garantizara la kashrut- y que se asignara una subvención de 1200 drajmas para comunidades judías mayores de cincuenta miembros.
Al año siguiente, 1913, Jorge de Grecia visitó Salónica. Fue hospedado en la casa de una familia judía. En agradecimiento, el rey les dijo que si algún día necesitaban su ayuda personal, no dudaran en pedirla. Jorge de Grecia, tatarabuelo del actual rey de España, fue asesinado en las calles de Salónica por un perturbado alcohólico. Cuatro años después, la comunidad judía de la ciudad sufre el devastador trauma del polémico incendio que acabó con todos los archivos, sinagogas, hogares, creando gran número de desplazados a la intemperie.
Muchos años más tarde, cuando los nazis tomaron Salónica, aquella familia recordó que la Casa Real Griega les había brindado su ayuda. La princesa Alicia de Battemberg -madre del marido de Isabel II de Inglaterra, pues se había casado con Andreas, hijo de Jorge- no dudó en darles refugio en sus aposentos en el barrio de Kolonaki, corriendo un gran riesgo todos con ello.

