LA SINAGOGA SEFARDÍ DEL ARI

 Una de las más antiguas sinagogas del mundo aún en funcionamiento.


 Tsfat, localidad galilea antiquísima, en lo alto de un monte, es una de las cuatro ciudades santas de Israel -junto a Tiberias, Jebrón y Yerushaláim. Que sepamos, su comunidad judía data al menos del S. XI, aunque como recuerda Flavio Josefo, fue ciudad de refugio de los kohaním cuando la Gran Revuelta contra Roma: desde Tsfat, en época del Talmud, se encendían las antorchas que anunciaban la llegada de la fiesta de los Roshei Jodesh -los principios de mes en el calendario hebreo (que no son hechos astronómicos, como el calendario gregoriano,  sino totalmente rituales).Luego fue ciudad del Reino Cruzado de Jerusalén -fortaleza de los Templarios- hasta que en 1263 fue tomada por los mamelucos.

Tras los movimientos migratorios derivados de los cruentos eventos de 1391, la comunidad judía de Tsfat fue renaciendo. Es entonces cuando se funda la sinagoga, consagrada al Profeta Elías. Para 1522, un viajero italiano, judío, documenta que en la localidad había tres sinagogas, y que una de ellas era de los judíos del norte de Africa -los sefardíes occidentales. Según la tradición, en este lugar de culto rezaba el Ari Ha´Kadosh, r. Yitzjak ben Shlomo Luria, renovador en el s. XVI de la ciencia mística de La Kabalá. Falleció en 1572. En un lugar del muro oriental hay una inscripción que afirma que en aquel lugar El Ari enseñaba Torá y se le apareció el Profeta Elías para revelarle la sabiduría secreta de La Torá y generar lo que hoy conocemos como Kabalá luriánica (la más difundida hoy en todo el mundo). Su difusor, tras la temprana muerte del Ari a los 38 años de edad,  fue r. Jaím Vital.

 Para esa época, ya otomana, Tsfat se convirtió en uno de los principales lugares del judaísmo mundial, pues los impuestos que exigían los otomanos a los judíos para vivir en Jerusalén eran inasumibles para la mayoría. Por eso es la gran época de los shadarím, los emisarios, recaudando fondos por todo el mundo.

  El 30 de octubre de  1759, La Galilea sufrió un terrible terremoto, considerado uno de los tres mayores sufridos en el Levante. El epicentro del seísmo estuvo en la costa norte de la Kineret -el lago de Galilea. Tsfat, tan cerca, resultó tremendamente dañada y se calcula que las víctimas mortales llegaron a unas dos mil personas. La sinagoga en cuestión fue muy dañada de nuevo por la falla sirio-africana y fue destruida con el siguiente gran terremoto: el del primero de enero 1837. Murió más de la mitad de la comunidad. Pero con el apoyo financiero de Yitzjak Güeta y tras dieciséis años de trabajos, se reconstruyó, con el característico color azul magrebí que en realidad tiene origen en Aragón, cuando el Valle del Ebro esta conquistado por los bereberes.

Las dos partes más importantes de la sinagoga, reconstruida en el estilo de los judíos españoles, son el muro sur -el más cercano a Jerusalén, donde está el Hejal (en este caso no sólo uno, sino tres) y el centro del templo, donde está la Tevá. Al lado del edificio está el antiguo cementerio y también su mikve.

El gran pintor judío Marc Chagall, en su primer viaje a Israel (1931), donde pasó tres meses con su esposa y su hija, realizó varias pinturas de su interior con su consabido estilo expresionista. La obra está conservada en el Museo de Israel.

Los Rollos de La Torá fueron sacados de la sinagoga temporalmente cuando la Guerra de la Independencia (1948), pues la construcción, en el extremo del barrio judío, sirvió como línea de fuego. Todavía se perciben claramente los efectos de los disparos en la fachada sur. Pero hoy sigue siendo lugar de rezo para algunas de las familias de sefardíes más antiguas de Tsfat, siguiendo una liturgia muy conservada desde antiguo. En la actualidad ha sido renovada en 1990 y 2005. Sigue ofreciendo servicios sinagogales todas las mañanas del año a las ocho menos cuarto, y también sin horario fijo, para el mediodía y la tarde.