LOS DERECHOS DE LOS JUDÍOS DE TÚNEZ

Historia Leon Elmailike, luchador por los derechos de los judíos tunecinos a fines del S XIX:


 Con fecha 14 de febrero de 1869, el Comité de las escuelas de l´Alliance Israelite Universelle envió a París una carta a Adolphe Cremieux, uno de los fundadores de la institución académica, además de su presidente entonces. En la misiva se solicitaba ayuda ante la situación por la que estaban pasando los judíos de Túnez, quienes por el mero hecho des ser judíos eran constantemente discriminados por las autoridades  locales, carecían de todo tipo de derechos, y eran objeto de constantes amenazas por parte de la población no judía.

Sobre este tema tenemos el dossier de uno de los miembros del citado comité, Leon Elmilike, judío de Argelia pero radicado en Túnez. Era un hombre ambicioso que decía ser traductor ( árabe, francés, hebreo y judeo-árabe), además de periodista y abogado con experiencia en Túnez, París y Livorno. Nació en 1830,  en Bône (Annaba), Argelia, a unos cien kms con la frontera tunecina, el mismo año en que su tierra natal fue conquistada por Francia.

Después de mudarse a Túnez, se alineó con judíos locales -y con gentiles-  que tenían en común la necesidad de modernizar y europeizar Túnez. Trabajó duro para establecer la primera rama local de la Alianza Israélite Universelle, en donde primero fue secretario y luego vicepresidente. Además, luego, se unió a una de las logias masónicas de Túnez, donde se comprometió a ayudar a «difundir la luz» a las costas «bárbaras» del norte de África. Y se convirtió en corresponsal de L´universe Israélite, un periódico judío publicado en París donde el susodicho publicaba artículos ilustradores de la vida judía de los tunecinos para denunciar los abusos a los que eran sometidos por parte de las autoridades musulmanas. Elmilik se consideraba a sí mismo completamente europeizado,  ya que su nacimiento en Argelia le otorgaba la nacionalidad francesa. Y fue así como se adhirió a las voces críticas contra los abusos de fanáticos musulmanes que no toleraban al mundo hebreo.

Maestros del colegio para chicos de L´Alliance en Túnez

 Sin embargo, pocos años más tarde, Elimalik se convirtió en un funcionario público de Túnez, contratado por un alto rango -en ese entonces no había oposiciones al trabajo público en Túnez. Era dueño de una librería (Librairie-Papeterie), que vendió en 1876 para mudarse a Livorno para trabajar a tiempo completo para el gobierno tunecino. Su tarea era conseguir que Túnez consiguiera el patrimonio de un judío tunecino muerto en Italia, Nisim Shamana. Y para mantener su puesto, pasó a defender al estado tunecino cuando era acusado de obrar contra los derechos de los judíos. Un oportunista bajo la ética de su propia ambición, vamos.

Los judíos tunecinos, como ya lo habían sido en el califato de Córdoba, tenían el status de «dimis», o infieles, por lo cual sus derechos civiles -si es que podemos hablar de derechos civiles- eran mucho menores que los de sus vecinos musulmanes y además debían pagar un impuesto de capacitación al estado para poder vivir en el país. Los esclavos, los indigentes, las mujeres y otros tipo de «marginales»,  se encontraron de manera similar a los judíos: en franca desventaja social  frente a los hombres musulmanes libres. Y según algunos historiadores europeos,  los intercesores europeos que abogaron por los derechos de los judíos, de hecho sólo impulsaron una brecha entre los judíos magrebíes y las autoridades locales para allanar el camino para que los judíos se aliara con sus colonizadores franceses.

Pero los judíos no vivían como si tuvieran que elegir entre Europa o su gobierno local. La trayectoria de Elmilik ejemplifica las múltiples formas en que los judíos buscaron asegurar sus derechos. Sus compromisos sugieren tres repositorios de derechos para los judíos en Túnez. Primero, en el trabajo de Elmilik en el comité local de AIU de Túnez, su participación en la masonería y sus publicaciones en L’Iniv Israélite, adoptó un discurso universalista y eurocéntrico,  basado en las ideas de la Ilustración del S XVIII. En segundo lugar, Elmilik presionó para preservar el derecho de los judíos argelinos a la protección diplomática francesa en Túnez. Al hacerlo, localizó los garantes de los derechos en los privilegios extraterritoriales otorgados a ciudadanos extranjeros y protegidos en el Mediterráneo islámico. Tercero, el período de Elmilik como empleado del gobierno tunecino lo llevó a defender al estado tunecino como el depósito más efectivo de los derechos de los judíos y a condenar a los judíos que buscaron garantizar sus derechos a través de la intervención de diplomáticos extranjeros. Porque no olvidemos que en todas las juderías sefardíes hubo una serie oposición que no deseaba caer en manos de la cultura europea, en este caso francesa, por miedo a que desapareciera la tradición judía o se atacara a entidades culturales como la lengua ladina, que quedará relegada al olvido en favor de la francesa.

En 1861, Elmilik se convirtió en miembro fundador de la Logia Masónica La Persévérance, bajo la orden del Gran Oriente de Francia bajo la dirección de Solomon Garsin, un judío de Livorno que obtuvo la nacionalidad francesa en 1849. Como masones,  se comprometieron a difundir la iluminación al «bárbaro» y «fanático»  allí donde se encontraron. En el discurso que Garsin dio en la reunión fundadora de La Persévérance, declaró que, como masones, «debemos trabajar activamente para difundir la iluminación en los países donde los rayos de la estrella en llamas brillan solo débilmente» . Teóricamente, las logias masónicas eran espacios de sociabilidad no sectarios que reunieron a miembros de diferentes orígenes religiosos y socio-económicos, pero  logia a la que pertenecían Elmilik y Garsin se configuraba  mayoritariamente por judíos (en su mayoría pertenecientes a la comunidad Livornesa, según sus apellidos,  y también por cristianos (italianos y franceses).

Elimalik cayó en desgracia y regresó a Túnez en 1880.  Pasó gran parte del resto de su vida demandando a su empleador  y al tesoro tunecino , a quienes se les demandaba abonar los honorarios acordados.  Fue expulsado de l´Alliance en 1877 tras una carta desagradable de Eugene Rosa, un prominente empresario judío en Túnez, que acusó a Elmilik de haber escrito contra la colonización de Túnez de Francia en 1881, mientras que « la noble sangre francesa se derramaba sobre el terreno de Túnez». Rosa afirmó que Elmilik había tratado de naturalizar a sus hijos como españoles para evitar el servicio militar en Francia.

No sabemos cuándo murió, pero sí sabemos que tuvo una hija llamada Emilia. Y lo que son las cosas, se había casado con Rosa -aunque acabaron divorciados. Rosa murió en Niza en 192o, donde había rehecho su vida con una tal Eva Cohen. Posiblemente la carta que escribió Rosa fuera una venganza contra su suegro tras el divorcio, vaya a saberse por qué íntimos motivos que nadie conoce.

N.B. Foto principal, alumnos de l´Alliance I.U. en Túnez en 1888. 

Bibliografía:

Jessica M. Marglin« Jews, Rights, and Belonging in Tunisia: Léon Elmilik, 1861-1881 », L’Année du Maghreb, 23 | 2020