LOS JALFON DE VALAQUIA

Reseña sobre tres generaciones de banqueros sefardíes en Rumanía.


 El 14 de septiembre de 1829 se firmaba el Tratado de Adrianópolis, un acuerdo de paz que ponía fin a la guerra entre los imperios ruso y otomano. Para la Sublime Puerta, que salió muy mal parada con este acuerdo, comenzaba el camino de la decadencia, para cuyo golpe final habría que esperar a la derrota en la Primera Guerra Mundial. Pues bien: Salomon Jalfon, el banquero del gobernador de Adrianópolis -hoy Edirne- en el marco de esta nueva coyuntura política, tomó a toda su prole y se instaló en el Reino de Valaquia. Allí, al sur de lo que hoy es Rumanía, entre los Cárpatos y el Danubio, levantó un banco, «Jalfon e hijos». Fue una entidad financiera importante, asociándose los Jalfon con otro sefardí de Bucarest, Hilel Manoaj. Este fue cónsul de los otomanos y. sobre todo, pieza importante en la creación de la confederación de Valaquia con Moldavia,  que acabaría creando el reino de Rumanía. Por tanto, hablamos de alta burguesía con una considerable cota de poder financiero y político.

Solomon, en 1808, cuando aún vivían en Adrianópolis, fue padre de un niño al que llamaron Abraham. Es decir, Abraham tenía 20 años cuando la guerra ruso-otomana y cuando la familia deja Tracia para establecerse en Valaquia. Pero no lo hizo sino con su propia familia, pues Abraham no es solo que ya estuviera casado con Lea (Policar de soltera)  sino que también era padre ya de dos criaturas: Rajel y Bejor. Viviendo en la ciudad de Brașov, en Transilvania -donde no estuvo permitido asentamiento judío hasta el  XIX- todavía tendrían un hijo más, Mijael. (Este se casó con el tiempo -en 1850-  con una hija de Rafael de Camondo, Rebeca; recordemos que la familia Camondo también se fue del Imperio Otomano, ennoblecida como condes en París; por lo que podemos hacernos una idea del nivel de aristocracia judía de la que estamos hablando. Rebeca y Mijael fueron padres de un niño en 1854, al que llamaron como al abuelo, Salomon, que casará con Alice Rodriguez Pereira) 

 

El banco familiar, fundado por Solomon, pasó a ser dirigido por sus hijos, Abraham y su hermano, Yosef Nisím. Ellos serán quienes financiaron todas las operaciones de la revolución de Valaquia en 1848. De hecho mantenían unas relaciones excelentes con quien sería el primer gobernante de Rumanía, Alexander Ioan Cuza (Alejandro I de Rumanía), el «dominitos» (dominos, señor) de los Principados Unidos de Valaquia y Moldavia entre 1859 y 1866. Es considerado el padre del estado rumano moderno.

Abraham Jalfón, siguiendo la extensa estela de judíos dedicados a las finanzas de príncipes desde la Edad Media en Sfarad, será nombrado el ministro de economía de Alejandro I. Y, además, formó parte del cuerpo diplomático valaco-moldavo cuando fueron a Constantinopla a recibir el reconocimiento de la independencia del Imperio Otomano. En 1866 fue la persona que abrió Rumanía a la inversión extranjera. Y durante muchos años ejerció como cónsul general del Imperio Otomano en Bucarest. Murió en esta ciudad, alav ha´shalóm, en 1884

Heredó el banco familiar su hijo, Solomon Iosif Halfon, fundador de la Banca Comercială Română. Carol I de Rumanía le concedió las máximas distinciones reales y su esposa formó parte de la corte. Pero lo importante es que usó su enorme fortuna para hacer enormes donaciones tanto a institutos judíos como rumanos, como por ejemplo la Academia Rumana, que cubre los ámbitos científicos, artísticos y literarios del país. Falleció -alav ha´shalóm- en 1913, por lo que no fue testigo de la tragedia de la Gran Guerra del ´14- Hasta la Segunda Guerra Mundial, el retrato de Halfon estaba en el Museo de la Cámara de Comercio en Bucarest, junto con los retratos de Salomón Halfon, Hillel Manoaj y Jacques M. Elias, tres judíos de suma importancia para Rumanía.

Desconocemos las relaciones de parentesco que pudiera haber con los Jalfon de Orán, Argelia -famosos por su farmacia.