LOS JUDIOS DE LA SIERRA DE FRANCIA

 Breve aproximación a los judíos de esta comarca salmantina desde el S XIII.


  La espectacular Sierra de Francia es una comarca en el sur de la actual provincia de Salamanca (Castilla y León) -aunque no es una comarca acotada administrativamente, sino una comarca histórica que engloba 32 municipios. Poblada desde la Prehistoria, allí habitaron romanos y visigodos, pero comenzará a tener relevancia en la Edad Media, con los avances de la Reconquista de los Reinos Cristianos (visigodos), cuando Alfonso IX, en el S. XIII la repuebla. Es decir, vencido y expulsado el elemento musulmán invasor, que debe ir retrocediendo cada batalla hacia el sur de la Península Ibérica, la monarquía cristiana concede privilegios a quien desee vivir en lo que entonces era una tierra de nadie, fronteriza, susceptible de sufrir ataques de los moros. Estos privilegios implicaban exenciones de impuestos -cosa importante en la Edad Media, una época de gran presión fiscal- y muchos judíos se asentaron en la zona para ejercer los oficios que les estaban permitidos: plateros, herreros, zapateros, tenderos,  peleteros, alfayates (sastres).

  Sobre todo se asentaron en la capital comarcal, la  población de Miranda del Castañar -fundada en el S XII por caballeros de la Orden del Hospital de Jerusalén. Allí, en el año de 1236, consta una escritura de compraventa de una casa en la que figura como testigo el alcalde de la villa, a quien llaman Don Lucas Iudío. También en el mismo siglo aparecen registros de propiedad a nombre de Vivas El Iudío, que debía ser muy rico porque su nombre perdura en diversos topónimos de la zona, como el puente de Don Vivas. De hecho el nombre ya aparece como prestamista judío en «El Cantar de Mío Cid». Algunos cristianos estaban muy endeudados con prestamistas judíos y se quejaban de los altos intereses del crédito.

El Archivo de Simancas no ofrece datos para estos judíos en el S. XIV, pero eso no quiere decir que no hubiera hebreos en la zona, porque en el s XV, en concreto para 1485, los Reyes Católicos imponen el impuesto especial para sufragar la Guerra de Granada y constan como aljamas independientes -esto es, grandes y sin necesidad de tributar con otras juderías- la Aljama de Miranda del Castañar y los judíos de Linares y Tamames (aunque hubo juderías de cierta  importancia también en los pueblos de  San Esteban de la Sierra, Sequeros y San Martín.) En Miranda la aljama era pudiente no sólo por su riqueza sino también por su poder, como muestra que la alcaldía estaba en manos de judíos llamados Vasco Rabino y Gonzalo Rabino.

 No obstante, hay un indicio de pérdida poblacional: en 1485 se tributaron 48.985 maravedíes en Miranda, pero el año siguiente se bajó  a 10.917. Nadie sabe por qué. Hay quien dice que se debió a una inmigración voluntaria a Portugal para evadir las cargas fiscales en Castilla y una progresiva sensación de malestar con sus vecinos cristianos. De estoy hay noticia porque algunos judíos mirandeses, de forma personal, se quejaron ante los reyes por escrito en octubre de 1486. Al final, como sabemos, esa población hebrea tuvo que optar por irse a Portugal -previo pago a la monarquía portuguesa- o por la conversión y asentamiento en Ciudad Rodrigo.

  La conversión muchas veces, como en el caso de un poderoso judío mirandés llamado Tomás López, presenta formas que debemos tener en cuenta. Por ejemplo, para salvar la hacienda, el marido se iba a Portugal mientras que sólo se convertía la esposa, que permanecía así en el lugar con la intención de recobrar lo malvendido. Luego regresaba el marido, ya neo-cristiano. El sr. López al regresar a Miranda del Castañar con su esposa, el 18 de diciembre de 1494 se querelló contra los Reyes Católicos y ganó el proceso. Por eso ella en agradecimiento se cambió el nombre de conversa a Gracia de los Reyes. Dado este éxito, el sr. López volvió a ponerse en contacto con los monarcas, pero esta vez  en nombre de toda la antigua aljama, ya desmantelada, pero conversa, y así mismo en nombre de todos los vecinos de Miranda, para denunciar  a D. Fernando Meneses,  juez  del obispado de Salamanca por sus acciones contra los bienes de los judíos. El juez fue amonestado por los reyes. No obstante sobre López caía la sombra de la duda sobre si no había sacado de Castilla plata y maravedíes -lo cual estaba prohibido en el decreto de expulsión, y fue investigado por ello.

 Dña. Gracia, ya viuda, siguió pleiteando, sobre todo por la enorme deuda de 40.000 maravedíes que tenían contraída con ella unos labradores de una aldea cercana. Pero su reclamación más importante era sin embargo contra el alcalde mirandés, Martín Argüello -ya difunto- por haberle arrebatado a ella y su esposo Tomás toda su riqueza. La querella fue heredada por la viuda de Argüello. Muchos judíos fueron atracados en los caminos rumbo a Portugal.

 La ubicación de la sinagoga no es conocida, pese a que se sabe cuál es la demarcación exacta de la judería de Miranda -desde la calle de San Ginés hasta la de la Puerta de San Benito o de la Villa. Las casas de esa zona están reformadas en el S XVII, pero en las jambas perduran signos típicos de la ostentación de cristianismo de los conversos. En algunos casos, como en S. Martín de Castañar lo que se conoce es que la sinagoga fue destruida en el S XVII.

Bibliografía básica:

ANTONIO CEA GUTIÉRREZ, c.s.i.c. La comunidad judía en el entorno social
de la Sierra de Francia