Una de las más antiguas comunidades sefardíes en Chile.
A finales del S. XIX, el Imperio Otomano entró en decadencia, las reformas de la Tanzimat no surtían el efecto deseado, la banca Camondo emigró a París, la guerra ruso-turca fue durísima, se rebelaron algunas provincias independentistas, dando lugar al largo proceso de las Guerras Balcánicas, etc. El imperio se desmoronaba y acabo cayendo con la derrota en la Primera Guerra Mundial. En ese contexto de total inestabilidad muchos judíos -y no judíos- decidieron emprender nuevas vidas en otros lugares. Algunos incluso en tierras lejanas al Mediterráneo Oriental: América, tanto del norte como del sur, tanto del Atlántico como del Pacífico.

Al igual que muchos judíos de Monastir, se habían concentrado en la localidad de Temuco, así muchos judíos de Esmirna se asentaron en Valparaíso. De la Perla del Egeo a la Joya del Pacífico. Familias de limitados medios económicos y gran disposición al trabajo en un lugar en el que entonces había muchas oportunidades para prosperar a la vera de su importante puerto internacional. Familias como los Cohen, Sevita, Reginensi, Bueno, Arocha, Esquenazí, Levy, Benadrete, Daniel, Avayú, Tevah, Ventura, Sabaj, Alaluf, Betzalel, Najum, Niego, Albajarí, Behar, León, entre otras. Y no sólo sefardíes sino también un grupo de askenazíes del también tambaleante Imperio Ruso. Ambas comunidades aunaron sus voluntades y sus esfuerzos y el 29 de abril de 1916, mientras en Europa se desarrollaba la Primera Guerra Mundial, constituyeron oficialmente la Sociedad Israelita de Instrucción y Beneficencia Max Nordau.
El nombre de la comunidad indica que sus miembros estaban profundamente comprometidos con la causa sionista. Nordau, nacido en el Imperio Austro-Húngaro en 1849, había sido uno de los co-fundadores de la Organización Sionista Mundial; para cuando se creó la comunidad de Valparaíso a su nombre, Nordau había sido expulsado de Francia y se había refugiado en Madrid, donde colaboró muy activamente para el establecimiento de una sinagoga, la primera en Madrid -que no de España- desde 1492.
La comunidad de Valparaíso nace, así pues, con vocación moderna e inclusiva. Pero al poco tiempo, sefardíes y askenazíes deciden separarse, al menos ritualmente, pero sin duda socializando mediante otras instituciones, como puede ser el equipo israelita de baloncesto. Los askenazíes, que a mediados del S XX son mayoría por el gran número de refugiados de la atrocidad nazi, se trasladaron a Viña de Mar.
Para el año de 1925 inauguraron el cementerio de Playa Ancha: askenazíes y sefardíes separados por un pasillo.
Hoy en día la comunidad sigue en activo con distintas actividades culturales y encuentros con congregaciones asociaciones a nivel internacional y nacional; en su sinagoga se dan cita, para Shabat y demás fiestas, unas cuarenta familias con sus hijos y nietos. Su presidente es la sra. Leonor Cohen, asistida por su secretaria, la sra. Jocelyn San Martín; la tesorera es Marisol Toledo y Laura Barrios su relaciones públicas. Dirige el culto, Abraham Levy.
Tienen un Sefer Torá que es el más antiguo de Chile. Y también la bandera de Israel más antigua de Chile, de 1947. También cuentan con una gran colección de Sidurim (devocionarios hebreos) de considerable antigüedad

