PARASHAT HA´SHAVÚA: «BE´HAR»

Parashá: Be´Har, En el monte, בְּהַר, Levitico 25:1–26:2. Haftará sfaradit: Jeremías, 32. Darshán: r. David Jania Pinto, shlita.


“Le habló Hashem a Moshé, en el Monte Sinai,
diciendo…” (Vaikrá 25:1)

En esta parashá, se aclaran varios temas: el año de Shemitá: después de seis años de trabajar la tierra, en el séptimo año, se la debe dejar descansar de toda labor del campo por todo ese año. El año de Yovel: después de transcurridos siete años de Shemitá, debe haber un año más de descanso para la tierra, durante el cual, todos los terrenos regresan a sus dueños originales y los siervos son liberados. Ribit (‘interés’): se refiere a la prohibición de dar préstamos con interés, ya sea monetario o por medio de laobtención de algún beneficio extra. Shabat: al final de la parashá, la Torá vuelve a mencionar el tema de la observación del descanso luego de seis días de labor, el séptimo día de la semana, Shabat.

Debemos profundizar en la comprensión de estas mitzvot y entender qué quiso Hashem que aprendiéramos de ellas. Y, además, debemos aclarar cuál es la relación entre todas las partes de la parashá y las mitzvot que contiene. En el hombre, existe una cualidad llamada “costumbre”, la cual, con el tiempo, se convierte en parte de su naturaleza. Una persona que está acostumbrada a ser la dueña de todo tipo de posesiones vive con la certeza de que aquello que posee es absolutamente suyo, y que no hay otro dueño más que ella. Entonces, cuando tiene que hacer una mitzvá o llevar a cabo una misión con su dinero o con sus posesiones, le resulta difícil hacerlo, pues, como la persona siente que aquello le pertenece, se pregunta por qué habría de dar de ello a otros. Por eso, Hakadosh Baruj Hu ameritó a Israel con el fundamento de la gran fe en el Creador del mundo para que comprendan a Quién le pertenece en verdad toda la riqueza y el honor, y que no tienen que estar muy apegados a la materia, de modo que no les sea difícil cumplir con las mitzvot. A esto se debe que Boré Haolam Yitbaraj nos ordenó el cumplimiento de muchas mitzvot que nos recuerdan este tema y demuestran que Él es el Dueño de todo.

Eso es lo que el año de Shemitá viene a comprobar. Cada año, la persona trabaja la tierra y se enriquece. Al comienzo del séptimo año, la persona piensa que se encuentra a las puertas de un año más de ganancias, pero Boré Haolam le dice que no, que tiene que dejar de trabajar y debe descansar en el séptimo año, aun cuando, aparentemente, ello le cause pérdidas. Entonces, por medio de este mandamiento, la persona hace una pausa en la carrera de la vida cotidiana y en la persecución detrás del dinero, y se toma un año de intermisión con el propósito de pensar acerca de los temas relacionados con ese año de pausa; con ello, llega al entendimiento de que el dinero y la tierra tienen un solo Dueño: Hashem, como dice el versículo (Shemot 19:5):

“Porque Mía es toda la tierra”.

Con este pensamiento, la persona llega a reconocer que todo lo que tiene proviene de Hashem, y Le agradece. Asimismo, la mitzvá del año de Yovel tiene el mismo propósito: hacerle sentir a la persona que no es la dueñadel mundo, sino que existe un solo Dueño de todo ,y que todo Le pertenece a Él. Incluso la mitzvá de no cobrar ribit viene a recordarle a la persona que no es dueña de nada, que nada le pertenece, pues, a simple vista, uno podría pensar que el dinero que se ganó con su labor le pertenece y que hará con él como le plazca, y pretenderá prestarlo cobrando un interés alto, y así obtener setenta veces la ganancia regular. Pero viene Boré Haolam —el Creador del hombre— y se lo prohíbe rotundamente; y esta prohibición tiene el propósito de enseñarle al hombre a consagrar aquello que posee —el dinero—, que es lo más representativo de lo material. Esta prohibición también tiene el propósito de enseñarle que
no vaya en pos del materialismo, de modo que no enfoque siempre su mente y sus pensamientos en cómo hacer más dinero. Esta prohibición, obviamente, cumple, además, otra función respecto del prójimo que está tropezando económicamente y que necesita de un préstamo. Hashem quiere que uno ayude a su compañero a levantarsenuevamente, razón por la que prohibió hacer préstamos al prójimo cobrando interés.

Así, en general, esa es la razón por la que en el año de Shemitá y en el año de Yovel, tenemos la orden de liberar a los siervos, y devolver las casas y los terrenos a sus dueños originales. Por medio de este acto, dejamos demostrado que no somos los dueños absolutos de los siervos ni de las tierras, sino que todo es de Él; y Él nos los dio y también nos ordenó devolverlos.

Con todo lo expresado, podemos apreciar la conexión que existe entre todas las mitzvot de esta parashá, desde laprimera hasta la última. Todo lo material —el dinero, las adquisiciones de este mundo— no es nuestro ni tenemos derecho sobre él, sino, más bien, nosotros somos los administradores que Hakadosh Baruj Hu nombró en este mundo, y debemos administrar sabiamente el dinero y las posesiones que Él nos confía, según los parámetros que Élestableció. Esto es lo que estas mitzvot de Shemitá, Yovel,Shabat, ribit vienen a grabar en nuestro corazón.