PARASHAT HA´SHAVÚA: «BO»

Parashá: Bo, Ve (de ir) בֹּא.  Exodo 10:1–13:16. Haftará:  Jeremías. 46:13–28 Darshán: Morenu Verabenu, Ribí David Jananiá Pinto, shlita


“Y para que cuentes a los oídos
de tu hijo y a los del hijo de tu
hijo aquello que hice en Egipto
y las señales que puse en ellos,
y sabrán que Yo soy Hashem.”
(Shemot 10:2)

El significado del versículo es transmitir que el padre tiene el encargo de relatarles a sus hijos, y a los hijos de sus hijos en las siguientes generaciones, las alabanzas de Hashem y Su poder, para enraizar en el corazón de ellos la fe en Hashem, Quien es el dueño de todas las fuerzas y la causa de todo. Mientras más señales y maravillas les acontecieron, más se engrandeció el Nombre de Hashem Yitbaraj ante los ojos de los Hijos de Israel, y ellos le temieron; y el amor por Hashem ardió en sus seres, y quisieron voluntariamente aceptar la Torá y cumplir las mitzvot todos los días.

Incluso la primera mitzvá dada a los Hijos de Israel en Egipto, la mitzvá de kidush hajódesh, fue para habilitar sus corazones a amar a Hashem Yitbaraj y amar el cumplimiento de las mitzvot. La Torá dice (Shemot 12:2):

“Este mes es para vosotros la cabeza de los meses”

sobre lo cual dijeron nuestros Sabios, de bendita memoria (Tratado de Menajot 29a): “Enseñaron en la yeshivá de Ribí Yishmael que a Moshé Rabenu le costó entender cómo se realizaba la mitzvá de la renovación del mes conla observación de la luna, hasta que Hakadosh Baruj Hu le mostró con el dedo, como dice el versículo: ‘Este meses para vosotros…’ ”. Esto es muy sorprendente. ¿Por qué a Moshé Rabenu le costó comprender las leyes de la renovación del mes? ¡Si no era una mitzvá nueva que nunca habían practicado! ¡Nuestros sagrados Patriarcas la habían llevado a cabo mucho antes que Moshé Rabenu! Nuestros Patriarcas cumplieron todas las mitzvot de la Torá; es decir, cumplieron tanto las leyes de la Torá Escrita como las de la Torá Oral. Por ello, no cabe duda de que los Patriarcas cumplieron con la mitzvá de la renovación del mes con la santificación de la luna. Entonces, ¿por qué Moshé no supo las halajot y las costumbres de la mitzvá de la renovación del mes?

Pensé explicar, con siatá Dishmaiá, que indudablemente Moshé Rabenu sabía muy bien cómo es el orden de la santificación del mes. Sin embargo, no sabía cuál era su secreto más intrínseco, porque dijo que, aunque es cierto que la santificación del mes es una mitzvá necesaria y conveniente, ella no es sino un medio para el cumplimiento de otras mitzvot, ya que gracias a ella el Pueblo de Israel puede saber cuáles son los tiempos precisos para las festividades. Siendo así, ¿por qué la observación de la luna se convirtió en una mitzvá tal que requirió de una bendición particular, y la virtud de esta mitzvá aumentó tanto, que fue escogida para ser la primera mitzvá encomendada al Pueblo de Israel? Esto fue lo que le resultó difícil de comprender a Moshé Rabenu, pues no llegó a conocer los profundos secretos de dicha mitzvá.

Por ello, Hakadosh Baruj Hu le respondió: “Este mes es para vosotros la cabeza de los meses”. La expresión rosh jódesh (lit. ‘cabeza del mes’) es también una expresión de “rosh mejudash”, una ‘cabeza renovada’ y limpia de toda falta y pecado y de cualquier escoria espiritual. Toda persona debe hurgar en sus acciones una vez al mes, y si encuentra un defecto, deberá corregirlo de inmediato. De esa forma, tendrá el mérito de tener un rosh jadash (‘cabeza nueva’) limpio con el cual servir a Hashem. El que contempla bien la forma de la luna, verá que, al principio del mes, ella se encuentra totalmente oculta de la vista, pero que, al día siguiente, comienza a asomarse de poco a poco. Y Hakadosh Baruj Hu nos ordenó acerca de la santificación del mes de modo que aprendamos de ella todas las reglas concernientes al servicio espiritual a Hashem: al principio, el hombre debe servir a Hashem un poco; más adelante, debe agregar un poco más a su elevación espiritual; y así, cada día, agregar más y elevarse otro poco más, hasta llegar a la integridad apropiada y requerida. Ese es el secreto y el profundo entendimiento de la mitzvá de la santificación del mes. Hakadosh Baruj Hu pide del hombre que, por lo menos, una vez al mes, eleve sus ojos hacia las alturas, y observe la luna y medite acerca de su renovación. De ello, se debe extraer una enorme lección y moraleja. Así como la luna sube y crece cada día hasta que llega a su completitud, así también el hombre debe subir en Torá y agregar más en cuanto al temor al Cielo, hasta que su alma llegue a ser íntegra. Pues, así como la luna se renueva, así el hombre procurará renovar su servicio a Hashem en su ser y llegar a estar delante de Hashem Yitbaraj con un cuerpo limpio y puro, sin el menor rastro de impureza. Y, desde ese momento, su cabeza se “renueva” en el servicio a Hashem.