PARASHAT HA´SHAVÚA: » KI TESÉ»

Parasha: כִּי־תֵצֵא, Ki Tetse, Cuando salgas.  Deuteronomio  21:10–25:19, Haftará , 5ª de consolación:  Isaías 54:1–10. darshán : Morenu veRabenu HaGaón HaTzadik Rabí David Janania Pinto shlita


“Cuando encuentres por el camino
algún nido de ave en cualquier árbol, o
sobre la tierra, con pollos o huevos, y la
madre echada sobre los pollos o sobre
los huevos, no tomarás la madre con los
hijos. Dejarás ir a la madre y tomarás los
pollos para ti, para que te vaya bien y
prolongues tus días” (Devarim 22:6-7).

Estos dos versículos han sido ampliamente dilucidados desde el punto de vista de la ética, y contienen consejos buenos que Hakadosh Baruj Hu le da al hombre, más allá del cumplimiento de la mitzvá misma de Shilúaj hakén (‘enviar a volar la madre pájara y quedarse con los pollos’). En esta mitzvá se encuentra oculta unamaravillosa alusión que el hombre tieneque recordar constantemente, y en particular, durante el mes de elul, el mes de harajamim vehaselijot (‘las misericordiasy los perdones’). En el mes de elul, elhombre tiene que reforzarse en la fe enHashem y en el esfuerzo en la Torá, porque una fe básica de que todo provienede Hashem Yitbaraj no es suficiente; esnecesario reforzarse todo el tiempo, y en particular en estos días en los que la Inclinación al Mal trata, por todos los medios, de enfriar el corazón del hombreen la fe en Hashem Yitbaraj.

La única forma de reforzar la fe en Hashem es por medio del esfuerzo en la Torá.Y con la Torá y la fe juntas, el hombre puede llegar a realizar un servicio a Hashemcon abnegación. Así él será una personade esplendor para todo el que lo vea.

Avraham Avinu representa la columna de la fe; Yaakov Avinu, la de la Torá;mientras que Yitzjak Avinu representa elatributo del coraje, que es el símbolo de la abnegación, porque en la generaciónde Yitzjak Avinu había muchos insolentes que lo menospreciaban y se burlaban deél y de los miembros de su familia, por el hecho de que creían en un solo Dios. Aun así, Yitzjak Avinu y su familia se mantuvieron inamovibles como una muralla encontra de todo el mundo.

A los sagrados Patriarcas los llamaron ivriím (עבריים’ :los del [otro] lado’- hebreos) debido a que, por su fe enHashem único, el Creador del Mundo,ellos estaban de un lado, mientras quetodos los malvados de la generación seencontraban del otro lado. Y mientrasAvraham Avinu acercaba a las personas de su  eneración a la creencia en HashemYitbaraj, y los albergaba debajo de las alas de la Shejiná por medio de la cualidad dela bondad y la recepción de huéspedes, Yaakov Avinu, por su parte, despertaba en los miembros de su generación la chispa de la fe por medio del apego a la sagrada Torá.

Al Satán se lo llama también tzipor (ציפור’ :ave’), como figura en el Talmud (Tratado de Sanhedrín 107a). Por lotanto, la Torá le dice al hombre que si la Inclinación al Mal —que se encuentra en concepto de ave— se le aproxima y trata de enfriarle el corazón en el servicio a Hashem, no debe ir en pos de ella. Más bien, tiene que “enviar a volar al pájaro”, tiene que echar a la Inclinación al Mal y no dejarse tentar por sus incitaciones, porque ella trata de hacerle perder a la persona tanto este mundo como el Mundo Venidero.

Después de uno envía a volar el pájaro (la Inclinación al Mal), entonces debe “tomar los pollos”, que son la Torá y las mitzvot y los actos buenos. De esa forma tendrá el mérito de extender los días sobre la faz de la tierra y, además,de merecer la vida en el Mundo Venidero. La Inclinación al Mal se sienta y espera que el hombre termine su estudio de Torá para poder introducirle en el corazón palabras que se lo enfríen y lo alejen de su estudio de Torá y su cumplimiento de las mitzvot. El Satán se para y chirrea como un pájaro para que el hombre deje de estudiar Torá; o le presenta pruebas y sufrimientos para enfriarle el corazón. Así, con increíble descaro, le dice: “¿Por qué te sientas a estudiar Torá cuando tienes tantos sufrimientos a tu alrededor? ¿Acaso no ves que la Torá que estudias todo el tiempo ya no te protege más? ¿Por qué continúasde todas maneras estudiando si la Torá ya no está de tu lado para protegerte de los sufrimientos? ¡Levántate y observa a todas las demás personas que no rezan ni se dedican a la Torá y, de todas formas, tienen éxito en todo lo que hacen! ¡Míralos! ¡Trabajan en Shabat y tienen muchas ganancias! Pero tú y tu familia, que mucho se cuidan de cumplir las mitzvot, tanto las grandes como las pequeñas, viven en aprietos y austeridad”. Esa es la forma como se conduce la Inclinación al Mal con el hombre para hacerle caer.

El hombre no va al Mundo de la Verdad acompañado de la plata ni del honor que haya adquirido en este mundo. Solo la Torá y las mitzvot que hizo son lo que lo acompañan y le sirven de adquisición verdadera y eterna. Por lo tanto, si durante el tiempo en el que uno se dedica a la Torá —la cual es un Árbol de Vida para el que la sostiene— le llega la Inclinación al Mal —que está en condición de pájaro— y trata de molestarlo a uno de su estudio, no debe escucharla. Más bien, uno debe apresurarse a ahuyentarla y “tomar los pollos para sí”, es decir, debe mantenerse apegado a los “pollos”, que aluden a los Talmidé Jajamim, para que pueda extender los días y se cumpla en uno lo que dice el versículo: “Dichoso el que llega aquí (al Mundo Venidero) con su estudio en las manos”.

De la misma forma como el hombre corre en busca de cumplir una mitzvá, así mismo tiene que correr huyendo del pecado y la transgresión, porque el pecado se encuentra siempre acechando a las puertas. Si el hombre le permitiera a la transgresión tan solo acercarse a él, aun cuando no pretenda cometerla, se pone en gran peligro, porque con el pasar del tiempo se acostumbrará al hecho de que se encuentra allí, cerca de él. De esa forma se le enfriará poco a poco su temor del Cielo, hasta que llegará el día en el que se encontrará a sí mismo cometiendo aquella transgresión involuntariamente, por cuanto la impureza de la transgresión que estuvo en su cercanía por tanto tiempo, se le apegó, y al final logró hacerlo caer en su redes. Si el hombre no se apresura a ahuyentar el pecado, prontamente encontrará que su corazón se enfrió en el servicio a Hashem. Este enfriamiento lo llevará a estar ocioso en el estudio de Torá y aflojar el cumplimiento de las mitzvot.

La mitzvá de Shilúaj hakén es un precepto que requiere mucha fe, porque, a simple vista, implica crueldad respecto de la madre pájara. De todas formas, el hombre no debe vacilar en cumplirla, sino, más bien, debe correr a cumplirla; y con el cumplimiento de dicha mitzvá llegará a cumplir muchas otras. ¡Es más! Precisamente debido a que dicha mitzvá de Shilúaj hakén presenta el peligro de llegar a dudar de cumplirla, por eso justamente se tiene que ser meticuloso de llevarla a cabo sin hacer preguntas, y reforzándose en la fe. Si el hombre cumple la mitzvá sin vacilar tendrá el mérito de que se cumpla en él la continuación de los versículos: “Cuando construyas una casa nueva”, es decir, que se construirá a sí mismo muy bien y tendrá el mérito de envolverse de cercos de Torá para ascender muy alto en las virtudes de la Torá y el temor del Cielo.

Y el hombre no debe servir a Hashem en condición de kiláim (‘mezcla’) de bueno y malo; una vez hace el bien, y otra, el mal. Más bien, tiene que ser todo bueno, y ameritará tener la recompensa de los Tzadikim, que les espera en el futuro.