PARASHAT HA´SHAVÚA: «KI TISÁ»

Parashá: כִּי תִשָּׂא, Ki Tisá, Cuando tomes.  Exodo  30:11–34:35.  Haftará sfaradit : Reyes, 1, 18:20–39. Darshán: Morenu Verabenu, el Admor, Ribí David Jananiá Pinto, shlita


“Esto es lo que dará todo el que
pase por los censores: medio
shékel, del shékel sagrado.”
(Shemot 30:13)

Rashí explica que con este censo Hashem demostraba que nos amaba, pero ¿cuál es el propósito de esta clase de conteo? Sabemos, sin duda, que Hakadosh Baruj Hu nos ama y nos tiene cerca, pero ¿por qué nos lo hace saber de esta forma? Además, ¿por qué Hashem ordenó que fuera precisamente medio shékel, ni más ni menos?

Con la ayuda del Cielo, podemos decir que está claro que Hakadosh Baruj Hu sabe con extrema precisión cuántos somos, y que, aun así, con el censo Él quiere decirnos: “Ustedes son muy importantes y queridos para Mí, y Yo los aprecio mucho. Sin embargo, la pregunta es si acaso ustedes también se conducen con el prójimo de la misma forma. ¿Acaso ustedes también los toman en cuenta? ¿Sus compañeros son importantes para ustedes y los aprecian?”. Ese es el propósito del censo: hacernos saber el afecto que Él nos tiene, y aprender de ello una lección de moral para conducirnos con nuestro prójimo como Él Se conduce con nosotros; nuestro deber es tomar en cuenta a nuestro prójimo, quererlo y ayudarlo.

Es obvio que no basta con expresar dicho afecto diciendo: “Amo a mi compañero y le tengo mucho afecto” de la boca para afuera. Cuando el compañero está atravesando algún problema, no basta con lamentarse y solidarizarse con su angustia, más bien, hace falta llevar a cabo una acción. Si él está necesitado de una ayuda económica, no debemos permanecer indiferentes, ya que la mitzvá de tzedaká es muy, pero muy grande. Por lo tanto, debemos abrir el corazón y el bolsillo, y darle de nuestro dinero, ayudarlo y apoyarlo cuanto esté en nuestras manos, de modo que podamos lograr que nuestro prójimo pueda llegar a sostenerse por sí mismo. Eso se llama amor por el prójimo. Por lo tanto, inmediatamente después de la orden de “cuando cuentes” —con la que Hakadosh Baruj Hu nos cuenta para mostrarnos cuánto nos quiere—, la Torá dice: “Esto es lo que darán […] medio shékel”, para enseñarnos cómo nosotros también debemos querer y amar a nuestro compañero llevando a cabo una acción: abriéndole nuestra mano y brindándole lo que es necesario, y no solo expresando palabras.

Así era la costumbre de Morenu Verabenu, Ribí Jaím Pinto Hakatán, zíaa. Todos los viernes, dirigía sus pasos hacia donde poder recolectar dinero de los miembros de la comunidad en favor de los pobres; y no se bastaba con eso, sino que se humillaba yendo con dos carretillas recolectando de casa en casa comida preparada. Con espíritu profético, podía decirle a cada mujer cuántas jalot estaba horneando y cuántas albóndigas estaba cociendo en la olla; esto asombraba a las mujeres, las cuales le abrían el corazón y le daban todo cuanto podían al Rav. Así, ellas expresaban su amor por Israel, y ayudaban a los pobres con la riqueza que tenían.

¿Y por qué Hashem les ordenó a los Hijos de Israel dar precisamente medio shékel? Para hacerles entender a cada uno de ellos que, a pesar de que todo lo que tienen proviene de Hashem Yitbaraj —pues Él gobierna sobre todo, incluso la tzedaká que uno da—, la persona no da de lo suyo, sino de lo de Hakadosh Baruj Hu, como dijo un Taná (Tratado de Avot 3:8): “… pues todo proviene de Ti, y de Tu mano, te dimos a Ti”. Todo Le pertenece a Hashem y, a pesar de ello, Él se complace en hacer con nosotros un acuerdo de sociedad. Él nos dice: “Toma la mitad del sueldo para tus necesidades y las de tu familia, pero la otra mitad, déjala para Mí. Ese dinero es como si lo tuviera depositado contigo para que cumplas con ello Mis mitzvot y Mi Torá, para que des de ello tzedaká y hagas actos de bondad”.

Al meditar sobre ello, encontraremos que la expresión majatzit hashékel (השקל מחצית’ :medio shékel’) en hebreo forma la sigla ma (מה’:qué’), cuyo valor numérico es el mismo que el de la palabra adam (אדם ‘hombre’) y que el del Tetragrámaton- (Esta cifra se logra agregando la letra álef al nombre de cada letra del Tetragrámaton: הא – ואו – הא – יוד ,y sumando todas estas letras a su equivalente numérico. Es decir, el equivalente numérico del Tetragrámaton es 26, más las 4 letras que lo componen, más las 10 letras de los nombres de las letras con la álef agregada.) Esto nos viene a enseñar que cuando el hombre da tzedaká, se conectan los Nombres sagrados de Hashem y, aparte de eso, el hombre amerita una completitud individual de su persona. Por lo tanto, Hakadosh Baruj Hu ordenó que se diera precisamente medio shékel, pues cuando uno da una mitad y el compañero da otra mitad, de hecho, ambos están completando un shékel, y con ello se considera que cada una de las personas que se asociaron para formar un shékel completo alcanza su completitud.