Parashá: Matot-Maase: Números 30:2 – 36:13. Haftará: Haftara: Jeremías 2:4-28 y 4:1-2. Darshán: Morenu Verabenu, Ribí David Jananiá Pinto, shlita
“Moshé les habló a los líderes de las tribus de los
Hijos de Israel, diciendo…” (Bamidbar 30:2)
Esta parashá les fue explicada primero a los líderes de las tribus, y después, a los Hijos de Israel, debido a que en todo tema fundamental del judaísmo, Hakadosh Baruj Hu pide, antes que nada, que los líderes de las tribus deben ser los primeros en cuidarse al respecto y que el resto del pueblo aprenda de ellos, porque los líderes de las tribus son los que instruyen sobre el sendero a seguir, ya que son los dirigentes. Y un dirigente tiene que ser el símbolo y ejemplo a quien todos deben emular y de quien deben aprender cómo conducirse. Incluso en esta parashá se habla de un tema importante y elevado como lo es el cuidado de no profanar la palabra, como dice el versículo: “… que la persona no profane su palabra; que todo lo que salga de su boca, la persona cumpla”.
Por ello, la Torá ordenó que primero los líderes de las tribus estudiaran el asunto. Hakadosh Baruj Hu le entregó al hombre un obsequio muy bueno y maravilloso, y ello es, como lo define el Targum Onkelós, el “espíritu hablante”, es decir, el poder del habla, que diferencia al hombre de los animales. La persona está obligada a cuidar su lengua, evitar que de su boca salga cualquier profanidad o cosas prohibidas, como ordenó la Torá: “… que no profane su palabra”. La persona debe santificar su poder del habla, otorgado por Hakadosh Baruj Hu, y no utilizarlo sino para palabras de Torá y de santidad.
Y así lo estudia la Guemará (Tratado de Sanhedrín 99b): Dijo Ribí Elazar: “Toda persona fue creada para
esforzarse, pues dice el versículo (Iyov 5:7): ‘Porque el hombre para esforzarse nació’. Pero de este versículo no podemos inferir si el hombre fue creado para esforzarse con la boca o para esforzarse con el trabajo; entonces, cuando el versículo dice ‘pues he de someter su boca’, entendemos que fue creado para esforzarse en los asuntos relacionados con la boca. Y aun así, no sabemos si debe esforzar su boca en temas de Torá o en simples conversaciones; pero cuando el versículo dice: ‘Que no se mueva este libro de Torá de tu boca’, entendemos que debe esforzarse en Torá”.
Ya que la santidad de la boca y su pureza es algo inmensamente elevado, toda persona tiene la obligación de utilizarla sola y únicamente para palabras de Torá. Por ello, la Torá les advirtió a los líderes de las tribus que debían cuidar la santidad de la palabra, de modo que ellos fueran los que le enseñaran al pueblo a cuidar la boca, y los líderes debían ser el modelo ejemplar de este cuidado. Obviamente, toda persona que se ocupa únicamente de estudiar Torá, y se sienta todo el día a ocuparse de este estudio, también está incluido en el marco de“líder de las tribus”. Así dijeron nuestros Sabios, de bendita memoria (Tratado de Guitín 62b): “¿Quiénes son reyes? Los Jajamim”. A los Jajamim, se los llama “reyes”, y el pueblo eleva sus ojos hacia ellos, para seguir sus instrucciones y aprender de sus acciones. El pueblo los pone a prueba constantemente; los Jajamim están siempre bajo la mira de “siete ojos” del pueblo, yel pueblo está pendiente de cada movimiento que los Jajamim dan para poder emular sus acciones. Una granresponsabilidad pesa sobre los hombros de los Sabios en cuanto a la santificación y purificación del habla, yque no sea su ocupación sino únicamente la sagrada Torá; pues la menor desviación del sendero correctode la Torá o del estudio de la Torá por parte de ellos, aflojando la intensidad y actuando con pereza, ya esllamado abandono del sendero de la Torá.
Por lo tanto, todo hombre debe reconocer sus fuerzas potenciales y aprovecharlas por completo en honor
de Hashem Yitbaraj y utilizarlas en el servicio a Hashem; y si no lo hace así, se lo puede contar entre los que “abandonaron Mi Torá”, a pesar de que procura ocuparse en la Torá. Sin embargo, ya que dicha persona no hace uso de todas las fuerzas que le fueron otorgadas para la Torá, Hakadosh Baruj Hu le reclama por ello. De esta forma, podemos comprender por qué fue destruido el Bet Hamikdash, ya que todo el propósito del Bet Hamikdash y de sus utensilios era para que extraigamos de ellos la moral y ética para nuestro andar en la vida. Al ver el fuego del Altar arder ininterrumpidamente, siempre, y las luminarias de la Menorá arder en todo momento, el hombre debe extraer de allí una lección y encender siempre su alma con la sagrada Torá. Y como los Hijos de Israel abandonaron la Torá y no aprendieron la moraleja de los utensilios del Bet Hamikdash de cómo conducirse, el Bet Hamikdash ya no tenía más propósito de existiry es como si —jas veshalom— se hubiera considerado que no tenía mayor utilidad; por ello, Hakadosh BarujHu lo destruyó
También en este punto, los Bené Torá, los apreciados avrejim, quienes fungen como los “líderes de las tribus”, deben conducirse con extremo cuidado. Ellos deben perseverar en la sagrada Torá y esforzarse en ella sin aflojar, con todas sus fuerzas; de lo contrario —jas vejalila—, también ellos entrarían en el marco de los que “abandonaron Mi Torá”. Unagran responsabilidad reposa sobre sus hombros, ya que ellos son quienes le indican al pueblo el senderocorrecto a seguir, y de ellos el pueblo aprende.
