PARASHAT HA´SHAVÚA: «METZORÁ»

Metsora, מְצֹרָע‎ ser enfermo, Levitico 14:1–15:33. Haftará : Reyes  II 7:3-20 .Darshán: Morenu veRabenu HaGaón HaTzadik Rabí David Janania Pinto shlita´-


Este Shabat es llamado Shabat Hagadol, y existe una relación estrecha entre la parashá de la semana, parashat Metzorá, y Shabat Hagadol. El significado principal de la Festividad de Pésaj es relatar y narrar acerca de la salida de Egipto, extenderse lo más posible respecto de los relatos acerca de los milagros que Hashem nos hizo, y destacar el hecho de que nos mostró Su mano maravillosa y Su brazo extendido. Esto
nos enseña que existe una diferencia entre todo aquello que expresamos con la boca. Existen cosas que se dicen y que sirven para que la persona se conecte con su Creador, como cuando uno se extiende en el relato respecto de los poderes de Hakadosh Baruj Hu, y cumple con la mitzvá de “y le relatarás a tu hijo”, así como también cumple con el versículo “con el fin de que relates a los oídos de tu hijo y del hijo de tu hijo aquello que hice en Egipto”; este tipo de expresión sagrada constituye una mitzvá y es apropiado extenderse en ella. También la persona cumple con lo que dijeron nuestros Sabios: “todo el que aumenta los relatos acerca de la salida de Egipto es de alabar”; éste es el tipo de expresiones con las que se alaba y ensalza a Hakadosh Baruj Hu, y la persona recibe por ello una excelente recompensa. La persona debe resaltar esto, de modo que recuerde que solo es apropiado extenderse en este tipo de palabras. Y, en efecto, el nombre de la festividad también insinúa este aspecto, pues en hebreo la palabra pésaj puede dividirse en dos y resulta pe saj, que significa ‘la boca habla’, que quiere decir que la boca debe aumentar en alabanzas y elogios al Creador del Mundo y relatar acerca de Sus maravillas. Particularmente, en Shabat Hagadol, en el cual les acontecieron muchos milagros a nuestros ancestros en Egipto, pues, a pesar de estar aún bajo el dominio de Egipto, de todos modos, ellos, con abnegación total, tomaron un cordero y lo degollaron ante los horrorizados ojos de los egipcios, quienes presenciaron cómo degollaban
su deidad. Y los Hijos de Israel no temieron de los egipcios, porque confiaron por completo en que Hashem Yitbarajiba a cuidarlos y protegerlos; así cumplieron la mitzvá del Korbán Pésaj con todos sus detalles.

En aquel Shabat, los Hijos de Israel aumentaron sus relatos acerca de los milagros, cada uno contándole a su prójimo los milagros que había experimentado: “¿Cómo puede ser que aquel fulano egipcio pasó a mi lado, me vio degollando a su dios y no levantó la mano para hacerme ningún daño?”; y así también sucedieron muchos otros incidentes milagrosos. Este tipo de maravillas fueron los que apresuraron la salvación del Pueblo de Israel.

De aquí aprendemos que el habla sagrada tiene el poder de acercar a la persona a su Creador y apresurar
la salvación completa. En contraste, existen palabras malas, que alejan a la persona tanto de Hakadosh Baruj Hu como de la congregación de Israel, como, por ejemplo, el chisme (lashón hará), la calumnia y similares. Éstos impurifican a la persona, y le causan tzaráat, tanto en el cuerpo como en el alma, porque nuestra salvación no depende sino de la unión que haya en el Pueblo de Israel. El que siembra la separación de los corazones entre el hombre y su prójimo por medio del chisme y, peor aún, la calumnia, indudablemente aleja de nosotros la salvación; y su pecado es demasiado grande como que sea perdonado.

Hakadosh Baruj Hu creó unas en contraposición con las otras: por un lado, las palabras sagradas de alabanza a Hashem —que es el propósito principal de Shabat Hagadol y de la Festividad de Pésaj—; y, por el otro, las palabras impuras de chisme y calumnias, que siembran la destrucción, tanto espiritual como material. La unión tiene que reinar en todos los estratos y segmentos del Pueblo de Israel. El judío no puede expresarse con frases como: “Ese que está delante de mí es un malvado. No tengo por qué conducirme con él con fraternidad”. Hay quienes se esconden detrás de la excusa de que “es una mitzvá odiarlo” para decir frases negativas como esa. ¡Que la persona no se atreva a decir tal cosa!, pues en la Hagadá de Pésaj se mencionan cuatro “hijos” acerca de los cuales la Torá habla, entre ellos, uno sabio y uno malvado. Vemos que también al malvado, Hakadosh Baruj Hu lo llama “hijo”, y le tiene afecto, porque, a pesar de que es un completo malvado, de todas formas, Hakadosh Baruj Hu espera el día en que se arrepienta, y no pierde la esperanza de que retorne a Él; Hashem nunca dice: “Él no tiene solución”.

Y si Hakadosh Baruj Hu le tiene afecto y lo llama “hijo”, entonces, ¿quién puede atreverse a alejarse de él? ¡Al contrario! La persona tiene la responsabilidad y la obligación de acercarlo y exhortarlo, y enseñarle moral y temor al Cielo por medio de mostrarle afecto hasta el punto en que haga que esa persona retorne a Hashem Yitbaraj y vuelva en teshuvá completa. Así, de hecho, incluso con aquel mismo malvado, la persona tiene la obligación de conducirse con fraternidad y unión, y cuidarse de contar chismes o calumnias acerca de él .