PARASHAT HA´SHAVÚA: «MIKETS»

Parashá: «Miketz», מִקֵּץ, finalmente. Genesis 41:1–44:17. Haftará:   1 Kings 7:40–50. Darshán: rabenu David Pinto Shlita.


“Yosef les dijo  el tercer
día: ‘Hagan esto y vivan. A
Dios, yo temo.” (Bereshit 42:18)

¿Cómo puede ser que las tribus —llamadas “Las tribus de Hashem, el testimonio de Israel” (Tehilim 122:4)— se condujeron con crueldad con Yosef, el hermano de ellos, su propia carne? Lo que le hicieron no se le hace ni siquiera a un extraño, mucho menos a alguien que es de su propia carne. ¿De dónde provino ese odio tan grande y ardiente?

Esta objeción es agravada por lo que dice el Midrash, que cuando los hermanos arrojaron a Yosef al pozo
lleno de serpientes y alacranes, y vieron que, aun así, no sufría ningún daño, quisieron lapidarlo, hasta que Yehudá se lo impidió, y les dijo: “¿Qué provecho obtendremos de matar a nuestro hermano y cubrir su sangre? Vendámoslo a los ismaelitas y no enviemos nuestra mano sobre él”. Estos hechos, difíciles de creer, requieren una explicación. ¿Cómo puede ser que los hermanos hayan querido causarle un daño a Yosef a pesar de que vieron que desde el Cielo lo protegían, al no permitir que fuera dañado por las serpientes y los escorpiones del pozo? Era obvio que Hashem quería a Yosef, y lo consideraba un Tzadik; si no hubiera sido así, no habría sido protegido de los alacranes en el pozo.

Asimismo, sobre el versículo (ibíd. 35): “He de bajar al abismo del sepulcro en luto por mi hijo”, el Midrash dice que Yaakov Avinu sabía por espíritu profético que, si todos sus hijos permanecían con vida y no fallecía ninguno de ellos a lo largo de su vida, él, Yaakov, no conocería lo que es el Guehinam. Siendo así, surge la objeción de por qué los hermanos no tomaron en consideración que lo que hicieran afectaría el futurode su padre, pues, al creer que uno de sus hijos había fallecido, aquello que se le había prometido no se iba a cumplir por completo; debido a ellos, él iba a ver el Guehinam —por lo menos así el pensaría toda su vida hasta fallecer—. ¿Cómo puede ser que los hermanos no temieron causarle tan terrible aflicción a su padre?

Ante todo, no cabe duda de que los hermanos fueron Tzadikim puros y sagrados sin lugar a objeción. Con todo y con eso, pensaron que su hermano Yosef era merecedor de la pena de muerte, según la ley estricta de la Torá. Este pensamiento les surgió a los hermanos del hecho de que ellos sabían que el reinado estaba predestinado solo a Yehudá, ya que el Tetragrámaton está integrado en su nombre. Cuando los hermanos escucharon los sueños de Yosef, sintieron que él quería gobernar sobre ellos, quitando el reinado de las manos de Yehudá, yendo, de esta forma, en contra de la voluntad de Hakadosh Baruj Hu. Debido a ello, los hermanos le dijeron a Yosef (ibíd. 37:8):

“¿Acaso pretendes reinar sobre nosotros o gobernarnos?”.

Con esto, quisieron decirle: “¿Quieres quitar el reinado de Yehudá y poner sobre tu cabeza la corona, cuando eso no es lo que Hakadosh Baruj Hu quiere? Debes saber que con tal hecho estás rebelándote contra el reinado, lo cual te hace merecedor de la pena de muerte”.

El Midrash (Midrash Tanjumá, Vayigash 5) dice que cuando Yosef se reveló a sus hermanos y les dijo: “Yo soy Yosef, vuestro hermano, a quien vendieron a Egipto”, los hermanos quisieron levantarse y matarlo,hasta que vino el ángel Gabriel y los empujó hacia atrás. Vemos que también aun cuando estuvieron delantede su hermano Yosef quisieron matarlo y ejecutar el veredicto que merece uno que se rebela contra elreinado, pues vieron que aún no se había materializado su castigo. Tuvo que intervenir el ángel Gabriel paraimpedírselos. Con esto, el ángel les insinuó que esa era la voluntad de Hakadosh Baruj Hu en ese momento, que Yosef fuera el rey.

Ahora podemos comprender por qué Hakadosh Baruj Hu participó de lo que habían decidido los hermanos y no le reveló a Yaakov —a lo largo de todos esos años— que su hijo se encontraba sano y salvo en Egipto. Y ello, a pesar de que la gran tristeza en que se había hundido Yaakov ocasionó que la inspiración Divina partiera de él. Por lo visto, ya que Hakadosh Baruj Hu sabía de las intenciones puras de las tribus, que todas sus intenciones eran santificar el Nombre de Hashem, incluso Yitzjak Avinu tampoco le reveló a Yaakov que Yosef se encontraba con vida, porque sabía que los hermanos se encontraban adheridos a la verdad, y no habían actuado por intereses o consideraciones particulares, sino según la ley de la Torá. Siendo así, por un lado, Hakadosh Baruj Hu estuvo con ellos en el juramento de no revelar el secreto, pero por el otro, Hakadosh Baruj Hu esperó a que Yosef saliera de la cárcel para hacerlo rey.