Parashá: Pinjas, פִּינְחָס, Números 25:10–30:1. Haftará: Jeremías 1:1–2:3. Darshán: Morenu Verabenu, Ribí David Jananiá Pinto, shlita
“Y será para él, y para su simiente después de él, el
pacto de la kehuná para siempre.” (Bamidbar 25:13)
¿A qué se debió que, en efecto, Pinejás obtuviera esa recompensa tan grande? Se debió a que Pinejás actuó con entrega total —poniendo en peligro su vida— por el honor de Hashem Yitbaraj. Pinejás no se abstuvo a causa de ningún hombre, a pesar de que Zimrí ben Salú era uno de los príncipes de Israel, y todos los miembros de su tribu estuvieron de su lado en ese momento. A pesar de esto, Pinejás arriesgó su vida, tomó una lanza y mató a los impúdicos delante de todos. Cuando Hakadosh Baruj Hu vio el coraje de Pinejás, le hizo milagros y lo protegió de todo daño, e incluso le dio una recompensa extraordinaria.
En el libro Pitujé Jotam, del experimentado en milagros, Ribí Yaakov Abujatzira, zíaa, Rabenu escribió que el nombre mismo de Pinejás demuestra el celo que él tenía por el honor de Hashem Yitbaraj, pues el nombre de Pinejás en hebreo se puede dividir de la siguiente forma: pené (פני’ :la faz que’) jas (חס’ :se compadeció’). Zimrí ben Salú no “se compadeció” del honor de Hashem y, por así decirlo, avergonzó la faz de Hashem delante de las masas; por su parte, Pinejás celó el honor de su Creador, Hashem de las Huestes, y puso en peligro su vida con el fin de defender Su honor. Eso es lo que quiere decir pené – jas; es decir, vino éste y se compadeció de la vergüenza que estaba pasando Boré Haolam, y se preocupó del honor del Cielo, que había sido ultrajado con la transgresión.
Pensé en agregar a esto una alusión interesante acerca del nombre de Pinejás. La palabra en hebreo jaím (חיים : ‘vida’) tiene el mismo equivalente numérico que jas (חס’ :compadecer’), que es 68; esto indica que Pinejás renunció a su propia vida con tal de mantener el honor de Hashem Yitbaraj, y aceptó entregar su vida para vengar el honor de Hashem, y se puso como meta sacar del campamento sagrado de Israel a los pecadores. Sobre él, se puede aplicar aquello que dijeron nuestros Sabios, de bendita memoria (Tratado de Avodá Zará 18a): “Hay quien adquiere su Mundo Venidero en un instante”.
A simple vista, Pinejás habría podido hacer una introspección y concluir que, si Moshé y Aharón y los setenta ancianos que se encontraban presentes permanecían callados sin levantar un dedo en reacción al desvergonzado acto de Zimrí ben Salú, ¿por qué tendría él mismo que hacer algo al respecto? ¿Acaso precisamente Pinejás tenía más temor del Cielo que Moshé Rabenu, Aharón y los Sabios, y por eso se movió a actuar? No obstante, Pinejás no hizo ese tipo de cálculos. Él se deshizo de ese tipo de pensamientos y no hizo cálculos con intereses creados. En un abrir y cerrar de ojos, decidió, con mucho coraje, llevar a cabo lo que erarequerido hacer en ese momento para defender el honor de Hashem. Por lo tanto, el versículo dice (Bamidbar 25:13): “Quien celó por su Dios”.
Esto fue como si en aquel momento a Pinejás le hubiera parecido que Hashem “era solo de él” y, definitivamente, que él tenía la obligación de celar Su respeto y Su honor, aun cuando los demás no lo hicieran. Por una persona que realiza una acción como ésta, se dice: “Hay quien adquiere su Mundo Venidero en un instante”. Si Pinejás hubiera sopesado todo tipo de factores, y la Inclinación al Mal le hubiera propuesto todo tipo de excusas para que no hiciera nada y se desentendiera de la responsabilidad que ello implicaba, Pinejás lo habría perdido todo. Ésta es la intención del versículo que dice: “Se levantó de en medio de la congregación y tomó una lanza”. De pronto, se levantó Pinejás de en medio de la congregación, pues todos estaban sentados en ese evento, y en un abrir y cerrar de ojos, con extrema agilidad y sigilación, llevó a cabo una acción atrevida, y celó el honor de Hashem Yitbaraj. Esos instantes de diligencia son los que le ameritaron el pacto de la kehuná eterna, para sí y para su descendencia después de él, pues “Hay quien adquiere su Mundo Venidero en un instante”.
Ésta es la forma correcta con la que debe conducirse toda persona, en todo momento y en toda ocasión. Pues si la persona aflojare en el cumplimiento de las mitzvot, diciéndose que “hay tiempo para hacerlo”, y la deja pasar, la Inclinación al Mal se le acercará y tratará de incitarla a no cumplirla del todo, introduciéndole pereza e indiferencia en el corazón. Si esto sucediere, ¿qué fue lo que la llevó a eso? Aquella flojera que tuvo al principio. Y esa flojera que tuvo al principio en el cumplimiento de las mitzvot es lo que provocó que lo perdiera todo. El diligente en el cumplimiento de las mitzvot, ya desde el principio es recompensado por esa agilidad, y amerita adquirir su Mundo Venidero en un instante.
Que sea la voluntad de Hakadosh Baruj Hu que plante en nuestros corazones el amor por Él, el temor de Él, y el amarlo todos los días; y que ameritemos cumplir las mitzvot y hacer Su voluntad con agilidad. Amén veamén.
