PARASHAT HA´SHAVÚA: «TRUMÁ»

Parashá: Trumá, תְּרוּמָה‎, Donación.  Exodo 25:1–27:19. Haftará sfaradit:  Reyes I, 5:26–6:13. Darshán: Ribí David Jananiá Pinto, shlita.


“Me harán un Santuario,
y habitaré dentro de ellos”
(Shemot 25:8).

Un versículo dice (Shemot 29:45):

“Yo habitaré entre los Hijos de Israel”

y otro versículo dice (Shemot 40:34):

“Entonces, una nube cubrió la Tienda de Reunión, y la gloria de Hashem llenó el Tabernáculo”

y también otro versículo dice (Shemot 40:38):

“porque la nube de Hashem estaba de día sobre el Tabernáculo, y el fuego estaba de noche sobre él”.

¿Cómo se pueden conciliar todos estos versículos? Para eso viene el versículo y determina:

“Me harán un Santuario, y habitaré dentro de ellos”.

Y disertaron nuestros Sabios de antaño (Rabenu Efraim, Shemot 25:8) que el versículo no usa el término betojó (בתוכו : ‘dentro de él’), sino betojam (בתוכם’ :dentro de ellos’), lo que implica “en medio de cada uno de vosotros”. Esto nos enseña que, cuando la Shejiná descendió a posarse en el Mishcán, lo que hizo fue posarse dentro de cada miembro del Pueblo de Israel.

En verdad, podríamos objetar: si lo que Hashem quería era posar Su Shejiná en medio de los Hijos de Israel y no en el Mishcán propiamente dicho, entonces, ¿para qué les ordenó a los Hijos de Israel que le hicieran el Mishcán? ¡Si a fin de cuentas la Shejiná se posó en medio de los Hijos de Israel y no en el Mishcán! Recibimos de nuestros Sabios por tradición que los cielos y la tierra no fueron creados sino por el mérito de la Torá, y el cielo y la tierra no se mantienen sino cuando Israel se dedica a la Torá y cumple las mitzvot.

Y así dice el Profeta (Yirmeiá 33:25):

“Esto ha dicho Hashem: Si Yo no he establecido Mi pacto con el día y con la noche, si no he puesto las leyes del cielo y de la tierra”,

sobre lo cual disertaron nuestros Sabios, de bendita memoria (Tratado de Pesajim 68a), que si no fuera gracias a la Torá, el cielo y la tierra no existirían. Cuando Hakadosh Baruj Hu creó a Adam Harishón, lo dotó de 248 miembros y 365 ligamentos que se paralelan a las 613 mitzvot de la Torá, las cuales se componen de 248 preceptos de realización (mitzvot asé) y 365 preceptos de abstención (mitzvot lo taasé). Y cuando el hombre se dedica a la Torá y a cumplir las 613 mitzvot, la Torá considera este hecho como si el hombre se hubiera hecho socio de Hakadosh Baruj Hu en la Creación, como si hubiera sido el hombre quien completó la Creación. Esto se debe a que, hasta que los Hijos de Israel no se dedicaron a la
Torá, la existencia de los cielos y la tierra era dudosa.

Asimismo, los Sabios en la Guemará (Tratado de Shabat 88a) dijeron que Hakadosh Baruj Hu puso como condición a la Creación que si Israel aceptaba la Torá, la Creación continuaría existiendo; pero si no, Él iba a volver todo a como era al principio. De modo que cuando Israel se dedica a la Torá, de inmediato, los cielos y la tierra existen. Podemos decir que toda la Creación se completó solo potencialmente en los seis días por mandato de Hashem; y no se completó verdaderamente en la medida en que podrían seguir existiendo sino solo cuando los Hijos de Israel aceptaron cumplir la Torá y las mitzvot. Y cuando los Hijos de Israel aceptaron el yugo de la Torá y de las mitzvot, se completó la existencia de toda la Creación, de los cielos y la tierra. Por ello, el versículo (Bereshit 2:3) utiliza el término laasot (לעשות’ :para hacer’), pues lo que se “hace” no es sino una creación.

De la misma manera, el versículo (Bereshit 12:5) dice: “las almas que [Avraham y Sará] hicieron en Jarán”, sobre lo que nuestros Sabios, de bendita memoria (Bereshit Rabá 84:4), dijeron: “Si se reunieran todas las personas del mundo con el propósito de crear tan siquiera un pequeño mosquito, no podrían lograrlo. ¿Y aun así el versículo habla de las almas que Avraham Avinu y Sará Imenu hicieron en Jarán? Más bien, el versículo habla de las personas que Avraham y Sará acercaron a Hashem”. ¿Y por qué el versículo utilizó el término “hicieron” y no “convirtieron”? Para enseñar que todo el que acerca a alguien a Hashem es considerado como si lo hubiera creado.

Por lo tanto, aquí el versículo dice “Me harán un santuario y habitaré dentro de ellos”. No dice “dentro de él”, sino “dentro de ellos”, para indicar que, por cuanto Israel iban a hacer el Mishcán e iban a aprender de esta experiencia a prestar atención al cumplimiento de la Torá y de las mitzvot, entonces, de esta manera, ellos estaban permitiendo que la Shejiná se posara dentro de cada uno de ellos. Y la Shejiná volvió y se posó dentro de ellos como lo había hecho en el pasado, desde los seis días de la Creación. Por ello, al principio del tema, la Torá dice: “Y tomen para Mí una donación”, sobre lo cual nuestros Sabios, de bendita memoria (Tanjumá, Terumá 1), disertaron: “La frase que dijo Hashem: ‘Para Mí’, quiere decir ‘Por Mí, en Mi Nombre’. ¿Acaso a alguien se le podría ocurrir pensar que una persona estuviera dando una donación para el Mishcán y no lo estuviera haciendo en Nombre de Hashem? Si no es para Hashem, ¿para quién, entonces? Más bien, la Torá viene a enseñarnos que ni el mundo ni el Mishcán (que es un modelo del mundo en miniatura) pueden existir si no es cuando el hombre pone intención en hacer todas sus acciones en Nombre de Hashem. En hebreo, el término terumá (תרומה’ :donación’) contiene las letras con las que se forma también la expresión Torá m (מ׳ תורה’ :Torá 40’), que alude a la Torá que fue entregada al cabo de cuarenta días. Cuando el hombre se dedica a la Torá, no debe enaltecerse y pretender engrandecerse por medio de ella. Y cuando se conduce de esta manera, el hombre hace que la Shejiná se pose en él mismo, y hace que Israel se conecte con su Padre celestial.



Y la Haftará