SAMUEL NUNES RIBEIRO

 Reseña biográfica del sefardí que lideró el asentamiento judío en el estado de Georgia, EE.UU.


 No todos los cripto-judíos portugueses refugiados de la Inquisición en Londres se quedaron a orillas del Támesis, sino que se embarcaron para distintas partes del continente americano -y de las islas del Caribe, como Jamaica- buscando un futuro (pues la libertad religiosa ya la tenían en la capital de Inglaterra). Este es el caso de los Nunes Ribeiro, que decidieron, en 1733, emigrar a Norteamérica dejando su impronta en la consagración de la comunidad judía de Savana, Georgia.

 Samuel, que nació en la pequeña  villa portuguesa de Idanha a nova, en el distrito de Castelo Branco, no se llamó siempre Samuel, sino que, al haber nacido en una familia cripto-judía en los peores años de la Inquisición Portuguesa, 1668, fue bautizado con el nombre de Diogo. Su padre fue Manuel Henriques de Lucena -por lo que debemos pensar que los orígenes familiares están en esa localidad cordobesa de tan famosa comunidad judía en época medieval. La madre, María Cayetana, de judía se llamaba Tsipora (Séfora) Era hija de Luis López y de María Nunes Ribeiro. Es decir, como es norma en el mundo del neocristianismo, los padres  eran primos carnales.

 Diogo estudió medicina y se convirtió en un afamado doctor ya en su juventud. Fue tal su pericia médica que consiguió llegar a ser médico real y también prestó sus servicios al gran inquisidor portugués. Es decir, que toda la aristocracia quería ser atendida por él. Pero el éxito, cuando es grande, genera envidias y acabó siendo denunciado por judaizante ante la Inquisición. La primera medida que el tribunal dictaminó fue colocar a uno de sus agentes como sirviente en la casa de los Nunes Ribeiro, para asegurarse de que en el hogar no se practicaba el judaísmo. Pero en aquella casa, en un lugar secreto, había una sinagoga.

 El doctor Nunes, su madre , su esposa Gracia (Rebeca, de judía) junto con sus tres hijos y sus tres hijas, junto a otro sirviente llamado  Shem Noaj, fueron descubiertos celebrando un seder de Pesaj por los inquisidores. Fueron ipso facto detenidos -suponemos que también torturados, para que delataran a otros de su misma condición, pero fueron liberados por decisión del Gran Inquisidor con el pretexto de que este sujeto solicitaba ser cuidado por el Dr. Diogo. Pero había una condición: dos agentes inquisitoriales vivirían con ellos para asegurarse de que no continuaban practicando la fe mosaica. La familia decidió entonces huir de Portugal.

 Tal y como ya habían hecho otros cripto-judíos, vendieron en secreto parte de su hacienda para, mediante correos secretísimos que tenía la familia Mendez, trasvasar el dinero a Londres. Luego, contrataron a un capitán de barco inglés. Este, tal y como estaba convenido, en agosto de 1726 cursó una invitación a los Nunes Ribeiro para solazarse con un jornada de navegación estival. Zarparon así hacia las costas inglesas con la intención de establecerse en Londres.

 Una vez llegados a la capital inglesa, los varones de la familia decidieron circuncidarse y cambiar sus nombres cristianos por nombres hebreos. Además, Samuel y Rebeca decidieron volverse a casar en la sinagoga de Bevis Marks. Incluso tuvieron a su séptimo hijo, pero por desgracia el bebé murió a los pocos meses.

 Pocos años más tarde, en 1733, los Nunes Ribeiro -no sabemos por qué razón- decidieron formar parte de un grupo de varias familias sefardíes (y algún askenasi) para embarcarse en el bergantín «William y Sara» y  mudarse a la colonia americana  de Georgia con la ayuda financiera de los jerarcas de la sinagoga de Bevis Marks. En total eran cuarenta y dos judíos de origen hispano-portugués que por alguna razón, tras algunos años en Londres buscaban nuevos horizontes. LLegaron a Savana el once de julio de 1733, es decir, cinco meses después de haber llegado el general James Oglethorpe y sus primeros 114 colonos. El contigente de sefardíes zarpó de Londres llevando consigo un Sefer Torá y un set para practicar circuncisiones que les regaló el sr. Lindo, uno de los miembros más prominentes de la comunidad sefardí de Londres. Fue así como se estableció la Congregación de Mikvé Israel -la tercera más antigua en la Historia del Judaísmo en Estados Unidos. Además, como es habitual, se afanaron en comprar  en 1733 un terreno para fundar un cementerio judío en la calle Bull Street, al norte de Savana. Fue cerrado en el S XIX, pero una placa recuerda su existencia.

Cuando el Dr. Samuel Núñez llegó a Savannah, Georgia, hubo un brote de fiebre amarilla y morían muchas personas.  De hecho, a los judíos que habían llegado de Londres se les permitió bajar del barco porque el dr. Nunes aseguró a las autoridades que, dado que el médico de la colonia había fallecido, él  podría erradicar la pandemia de fiebre amarilla. Y así fue: sin medicinas y con una gran limitación de medios, usando hierbas indígenas, láudano, limón, infusiones de quinina, tártaro y hasta cortezas de roble.

Mikve Israel, hoy.

 El dr. Nunes, ya de 65 años, erradicó la epidemia y los colonos pudieron regresar a trabajar la tierra y é fundó la primera farmacia -herboristería aún- del estado. Mientras tanto, trataban de convertirlos otra vez al cristianismo, aunque con nada de éxito, como cabe suponer: no iban a navegar en la misma barca y el mismo río en  que ya habían surcado las duras vidas judaizantes en Portugal. John Wesley, quien se convirtió en el fundador de Metodismo, escribió en su diario el 4 de abril de 1737, «Comencé a aprender español para conversar con mis feligreses judíos».

Pero fuera de estas contrariedades, en 1740, las fuerzas militares españolas -acuarteladas en Florida- llegaron a Savana y los judíos tuvieron miedo de que se implantara en el lugar la Inquisición. Algunos de los refugiados se mudaron tierra adentro,  al interior salvaje de Georgia, mientras que otros fueron a Charleston, Carolina del Sur. El Dr. Núñez y Zipra estaban entre los que se fueron a Charleston. No obstante, no se quedaron mucho tiempo allí: se mudaron a la ciudad de Nueva York: la hija del dr. Nunes se había casado con el rabí David Mendes Machado,  líder religioso de la sinagoga Shearith Israel. Sin embargo algunos descendientes de la familia medraron en Savana:  Uuno de los yernos del Dr. Núñez, Abraham de Lyon, que estaba casado con su hija Esther, tuvo mucho éxito con la viticultura, aplicando técnicas para la elaboración del vino como lo hacían en la Península Ibérica, además de introducir entre los colonos plantas con valiosas propiedades medicinales.

 Samuel Núñez murió en la ciudad de Nueva York en 1744 a la edad de 76 años.