Historia de un cantante andalusí y popular abucheado en Jerusalén.
Annaba -la antigua Hipona- es una localidad costera de Argelia, muy cerca de la frontera con Túnez, donde para los años ´20 estaban censados más de dos mil judíos. Pero durante los S XVIII y XIX, cuando la ciudad se llamaba Bon, era una populosa comunidad sefardí dedicada al comercio, especialmente por dos familias: los Bensimon y los Bakri. Desde 1962, con la independencia de Argelia, no queda allí ningún judío, pues todos emigraron a Francia o a Israel. Sólo queda, como resto de la memoria, la llamada «Playa de los Judíos». Y allí fue a nacer, el 30 de julio de 1929, un niño al que llamaron Shimon ben Jalali.
Fue hijo de un panadero originario de una ciudad cercana pero en el interior -Souk Ahras. Casado con una hija de la familia judía de los Bakis, el matrimonio tuvo diez hijos. Excepto Shimon, todos fueron asesinados en La Shoá.
Shimon, a la edad de quince años, emigró a Marsella, y allí empezó a cantar en distintos cafés del Barrio de la Opera. Pero en 1937, cuando la Exposición Universal de ese año, se mudó a París para cantar, como artista español, en varios tablaos flamencos de la calle Faubourg-Montmartre, pues conocía muy bien la tradición de la música andalusí.
En París conoció a un canta-autor argelino que escribió para él sus primeras canciones. Este musulmán acabó colaborando con el nazismo. Obtuvo así mucho éxito, dando conciertos en distintas ciudades europeas, y triunfando en su tierra natal con temas como Andaloussia (J’aime une fille andalouse). También cantaba pasodobles, como el que dedicó a su hermana: Moudira. Grabó decenas de discos en árabe, francés y español.
Todo cambió el día en que los nazis entraron en París. Por aquel entonces, el ya conocido como Selim, vívíaa con su hermana pequeña, Berthe, en el barrio del Marais -feudo judío del centro de París hasta hoy. Berthe, que apenas tenía 17 años, ya era madre de un niño de siete meses; tanto madre como hijo fueron detenidos por la Gestapo en la redada nazi del 17 de agosto del ´43 y los confinaron en el campo de detención de Drancy. En septiembre de 1943 los subieron al convoy nº 59 con destino a Auschwitz. Selim tuvo otra suerte: el rector de la Gran Mezquita de París le escondió y además falsificó un documento que le haría pasar por musulmán. Y no sólo eso: fue al cementerio musulmán de Bobigny, buscó una lápida anónima, y mandó esculpir sobre ella el nombre del presunto abuelo del cantante.
Pasada la guerra, se dedicó a cantar por los cabarets parisinos como cantante de varietés y no como intérprete de música andalusí, pues carecía de formación formal para ser considerado como tal. No importaba: cosechó tal éxito que pronto abrió un cabaret propio ni más ni menos que en la avenida de Montaigne. Para 1948 abrió otro en la calle del Coliseo. Al año siguiente decidió abrir otro más, pero esta vez en Casablanca, Marruecos: «Le Coq d´Or». Seis salones de estilo oriental mezclado con mobiliario Louis XV. El cantaba todas las noches y allí actuaron todos los grandes nombres de la época, con un público selecto que incluía extranjeros de paso.
A partir de 1950, formó un dúo con otro cantante judío, Jaím Botbol, de Fez. Sin prejuicios de ninguna clase, hasta hizo una versión en árabe de Yiddish Mamale. Su fama era tal que el rey Hasan le invitaba a amenizar todos los grandes eventos de palacio. Pero en 1965, Le Coq D´or se incendió – o lo incendiaron- y Selim regresó a Francia.
Luego fue a Israel, donde le entrevistaron en la radio; incluso dio en Jerusalén un concierto. Pero desde el escenario profirió una consigna a favor del pueblo árabe y el público comenzó a tirarle objetos. En el contexto de la Guerra de los Seis Días. Jamás volverá a Israel.
En Francia se estableció en Cannes durante los últimos años de la década de los ´60. Dio un gran concierto, retransmitido en directo por la t.v. RTL, en la prestigiosa sala Pleyel de París. Su fama era tal que también cantó en Montreal, aceptando cantar en bodas judías. Un concierto que dio en 1970 en Montreal, ante 1800 personas, fue grabado integramente en disco.
A los 73 años decidió retirarse en Cannes, dedicado al coleccionismo de antigüedades, tapices persas, etc. Daba fiestas fastuosas. Y donó todos los derechos de autor de su extensa carrera a una asociación de beneficiencia de Argelia. Seguidamente se fue a un asilo de ancianos para vivir anónimamente. Falleció en el hospital de Antibes en 2005 y sus cenizas fueron esparcidas en el crematorio de Niza. En 2011 su persona fue objeto de una película, Les hommes libres, dándole voz el cantante marroquí Pinjas Cohen.

