SINAGOGA DE HOLLAND PARK

 Historia de una comunidad independiente en Londres


  A principios del S XX, con la inestabilidad de las Guerras Balcánicas, primero, y después con la Primera Guerra Mundial -que finiquita el Imperio Otomano con el triunfo del Imperio Británico- muchos judíos deciden abandonar sus tradicionales lugares de residencia en las costas mediterráneas. Uno de los lugares que más inmigrantes sefardíes acogió fue Londres.

  La gran oleada data del año de 1908, cuando se celebró en Londres la Gran Exposición Franco-Británica (que tuvo ocho millones de visitantes). Muchos judíos de Salónica y de Constantinopla viajaron hasta Inglaterra para exponer sus mercancías: alfombras, sedas, tabaco. Muchos de esos artesanos nunca regresarían a sus casas en el Mediterráneo Oriental.

 Como sabemos de sobra, los sefardíes londinenses habían creado una comunidad a partir de 1655, cuando se obtuvo permiso para re-asentar a los judíos, expulsos en 1290.  Para las primeras décadas del S XX la gran sinagoga era la de la calle de Bevis Marks (consagrada en 1701).  Pero esta comunidad tenía su propia idiosincrasia occidental, pues seguía la liturgia hebrea de los judíos de Amsterdam, que a la sazón era la de Venecia, aunque con miembros de Marruecos. La nueva oleada de sefardíes en Londres llevaba otras costumbres, no occidentales, sino tradicionalmente orientalizantes por siglos de rito propio. Por ejemplo, rezar en judeo-español. Hablamos en principio de judíos recientemente súbditos del reino de Grecia -Salónika- pero también de Estambúl y de lugares como Damasco, Alejandria, incluso El Cairo.

  Así que, aunque algunos se quedaron en Bevis Marks, otros sefardíes greco-otomanos, asentados en el área de Shepherds Bush, decidieron tener su propia sinagoga y seguir rezando como siempre habían hecho sus ancestros. Pronto vieron cómo la comunidad incrementaba sus miembros, pues muchos jóvenes querían evitar el reclutamiento en las filas otomanas cuando la Primera Guerra Mundial. Otros, sencillamente habían percibido que el mundo que conocían se derrumbaba y, mientras que comienza una ola migratoria hacia distintas partes de América, muchos decidieron optar por empezar una nueva vida en Europa: París, Barcelona, Londres.

  Acabada la Gran Guerra, estos sefardíes neo-londinenses decidieron que había que levantar su propia sinagoga. El lugar elegido fue el West End. Pero estaba el inconveniente de la financiación, pues no eran judíos ricos. Se hizo entonces una recaudación pecuniaria de seis peniques a la semana por cada cabeza de familia (dos libras y media de hoy en día). El Sr. Cohen, en bicicleta, pasaba por las casas para hacer la recaudación y anotar el importe. Para 1920 establecieron un comité que, cuatro años más tarde, fue capaz de adquirir un solar junto a los jardines de Saint James. ¿El precio? 1500 libras esterlinas del momento: una cifra bastante elevada. La mitad debían abonarla en el momento de la compra y la otra mitad fue conseguida mediante una hipoteca con el LLoyd´s Bank.  Pero no era fácil asumir los gastos de la hipoteca del solar. Y entonces apareció la solución: los judíos hispano-lusos de Bevis Marks compraron el solar por la cifra anteriormente mencionada y les alquilaron el sitio por 999 años al razonable precio de 50 libras anuales.

  Ahora que tenían el terreno, tenían el reto de costear la construcción arquitectónica. Costó 8.000 libras, de las cuales 5.000 fueron donación del magnate irakí-indio sir David Sassoon. Por esta razón el nombre oficial de la sinagoga no es Holland Park, sino Kneset Shaar Ha´Shamáim «David Sassoon. La sinagoga fue consagrada finalmente el 9  de diciembre de 1928 -que en el calendario hebreo fue el 27 de kislev, esto es, segundo día de la fiesta de Januká. Los remates decorativos de la sinagoga no estaban ultimados y por eso sir David Sassoon donó otras cinco mil libras más. La sinagoga fue totalmente acabada e inaugurada un año después, con una fiesta de Januká para ochenta niños. Todavía hoy, a la entrada del lugar, hay una foto de aquella memorable fiesta de aquellos macabeos londinenses.

  La sinagoga sigue en funcionamiento, con una liturgia en hebreo e intercalaciones en ladino. Las familias fundadoras y sus descendientes siguen siendo parte integral de su funcionamiento, a pesar de que esas familias ya no viven en las inmediaciones de Holland Park. Además, acogieron en 1950 a muchos judíos huidos de Irak, en 1956 a judíos de Egipto, y ya después judíos franceses con sus raíces en Argelia, Túnez, etc. Disponen de una guardería, un Talmud Torá, una nutrida biblioteca,  programas de instrucción para el Bar Mitzvá, además de ofrecer regularmente conferencias, clases de Torá para adultos y por supesto celebración de fiestas judías. En los momentos de redacción de este texto están esperando para mediados de noviembre la llegada de un nuevo rabino: Dayan Kada. La sinagoga, como debe ser, tiene un comité ejecutivo que se reúne cada año -en Januka- para votar a un nuevo presidente comunitario. El presidente vitalicio es Leon Sassoon y la actual presidente es Laura Behar. Como gabay también hay una señora: Lorna Perez.