DAVID REUBENI, EL PRIMER SIONISTA DE LA HISTORIA

Historia de David Reubeni,  que en 1526 buscó una alianza judeo-cristiana para contener la expansión del Imperio Otomano a cambio de un estado judío y murió quemado vivo en Lerena, Badajoz.


David Reubeni  fue a nacer  en  Jaibar –a unos doscientos kms al norte de Medina, en lo que hoy conocemos  como Arabia Saudita- cuando los judíos de Sfarad eran expulsados del Reino de Castilla. Jaibar fue, en su época, antigua y próspera judería;  de hecho,  hasta de allí habían sido expulsados en el S VI. Luego los dejaron volver y se convirtieron en pioneros de la plantación de palmeras datileras (hoy en día el oasis vive de esos dátiles) Ricos en fortalezas y famosos judíos,  eran los descendientes de Aarón Ha´Cohén, los   Banu Nadir, expulsados de Medina por el mismo Mahoma y de igual manera del mismo Jaibar. Según las crónicas todavía habría una expulsión más en tiempos del califa Omar, que los deportó a Najran, en Siria. Pero en el S XII, cuando el viajero navarro Benjamín de Tudela visitó la zona nos describe la ciudad como habitada por muchos judíos. No sabemos nada de los tres siglos que quedan para 1492. Guedalia Ben Yosef, talmudista italiano del S XVI  describe a Reubeni   como hombre de tez oscura, como si fuera negro pero sin serlo, lo que ratificaría la tesis del nacimiento de Reubeni en el puerto de Cranganore, en la costa malabar de la India, de antigua comunidad judía también. También hay quien le hace nacer en Afganistán, donde se conserva aún hoy una antigua canción que habla de Daoud Reubani, héroe de las tribus pushtun. Pero de todos modos, parece claro que era de Jaibar o incluso de más al sur, del Yemen.

Clemente VII

Reubeni , un día, tuvo una especie de visión –muchos lo califican como un hombre que era mitad místico y mitad aventurero- en la que se firmaba una alianza entre el Emperador del Sacro Imperio Germano -Carlos V de Alemania y I de España-  el Rey de Francia –Francisco I – Prester John –alias occidental del emperador de Etiopía-  y el hermano de Reubeni, que reinaba entonces en el reino judío de Jaibar.

El objetivo final de esta alianza internacional, para Reubeni, expulsar de Jerusalén al Imperio Otomano, cuya expulsión de la Ciudad Santa de Jerusalén él consideraba signo equívoco de redención.

Y así, un ocho de diciembre de 1522, partió hacia Ieda, cruzó el Mar Rojo, desembarcó en el reino cusita –hoy Sudán- y siguiendo el Nilo llegó hasta el desierto de Nubia, donde se tuvo que hacer pasar por descendiente de Mahoma para no perecer; luego pasó por el Cairo, Gaza, Jerusalén, para de allí embarcar en Alejandría rumbo a Venecia.

Selim I

Para dar el primer paso, con la ayuda de un pintor judío llamado Moshé,  se dirigió a Roma en un mesiánico caballo blanco,  para ver si contaba con el favor del papa Clemente VII. El Sumo Pontífice  le recibió, le explicó que no podía ayudarle en semejante industria, pero que sin embargo le daba una carta de recomendación para verse con el rey Juan de Portugal, que sería de gran ayuda para llegar al Emperador Carlos de España en virtud del matrimonio de la hermana del portugués con el castellano. La judería de Roma hizo una colecta para sugfragar el viaje.  En un principio, el rey luso le recibió en audiencia real, le escuchó con interés y declaró poner a su disposición armas y hombres portugueses para la empresa.  El ministro portugués, Miguel da Silva, informó a su corte que Reubeni podría ser útil en la obtención de aliados, ya que  estaban combatiendo al sarraceno Selim I, que se había apoderado de Egipto en 1521 y desviado el comercio de especias…

Carlos I de España y V de Alemania

El Rey de Portugal impelió a Reubeni a abandonar el reino de Portugal a los cinco meses de haber llegado. Y partió para Avignon, en Francia, y después a Milán, Italia, donde se rencontró con Moljo. El encuentro no fue feliz, discutieron hasta llegar a las manos y se separaron. Reubeni regresó entonces a Venecia y allí le avisaron de que no abandonara la ciudad. Pero El emperador Carlos V estaba en Ratisbona y quiso entrevistarse con él para ofrecerse como un ejército de judíos orientales capaces de contener al turco. Tanto él como Moljo fueron apresados y llevados frente al Emperador en Mantua, interrogados por un tribunal de la Inquisición. Moljo fue condenado a la hoguera. Reubeni fue trasladado a España, concretamente a las mazmorras de la Inqusición en Lerena (Extremadura) Según sabemos por Herculano, “un judío venido de la India a Portugal fue quemado vivo en 1541”

 

Su diario se conservaba en Breslau, pero en 1939 -esa fatídica fecha-  lo destruyeron los nazis en una muestra más de su odio y su deseo de borrar incluso de la Historia la presencia del judío;  de todas formas,   se conocen algunas partes de ese diario que fueron publicadas anteriormente.

Sobre su singular y poco conocida historia escribió un libro  Max Brod, el amigo de Kafka que custodió sus manuscritos una vez muerto el praguense.

David Reubeni, proto-sionista cinco siglos antes de que se empezara a hablar de sionismo.