MÉRIDA JUDÍA

Aunque sabemos que importantes familias judías de Mérida emigraron a Córdoba, poco se sabe de la judería de Augusta Emérita. Pero vamos sabiendo cosas con el tiempo.


 Octavio Augusto , el primer emperador romano -y el que despuso en Judea a Herodes Arquelao- tenía al otro lado del Mar Mediterráneo otra regió rebelde,  la de los habitantes de la cornisa cantábrica de Hispania. Cuando consiguió descansar de las Guerras Cántabras, ordenó (hacia el año 25 a.e.c.) que en la región de la Luistania se fundara una ciuad llamada Augusta Emérita ; su objetivo primordial era  que  allí descansaran los legionarios más veteranos de la contienda feroz contra los cántabros y astures. La prefactura de la ciudad ocupaba más o menos lo que hoy es la provincia de Badajoz, Extremadura, y como todos sabemos, la ciudad de Augusta Emérita hoy se llama Mérida.

Poco después de su fundación , para el 15 a.e.c., Augusta Emérita ya era capital de la región de Lusitania, su infraestructura urbana era de magnífico esplendor arquitectónico, y en la época de Trajano y Adriano llegaban a ella , para vivir, personas de todos los puntos de la Península Ibérica e incluso de allende los mares, como consta por la estela de Justino, el samaritano, y de por supuesto, de los judíos que tras la Destrucción del Templo de Jerusalén habían sido hechos esclavos romanos.

Para la época del Bajo Imperio, la ciudad fue capital de la diócesis de España, hasta que en el S V aparecen el primero de los pueblos bárbaros que van a invadir la Península: los visigodos.

El 18 de septiembre de 2009, el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida ( revista Anas, 2013)   organizó una conferencia dictada por el sr. Luis García Iglesias, del departamento de Historia Antigua de la Universidad Autonóma de Madrid. En ese evento, se presentó una lápida funeraria de un tal Aniano Peregrino, que estaba en posesión de un coleccionista particular  emeritense, Diego Galindo,  quien en un momento dado decidió donarla al museo.

La lápida,  del S IV, en principio, tendría que haber sido considerado  un artefacto arquelógico más de los miles y miles que conserva el museo de Mérida. Sin embargo, esto no era así, pues al traducir el texto epigráfico sale a relucir que la ciudad de Augusta Emérita tenía no una sino dos sinagogas. Es decir, era numerosa , si necesitaban al menos dos sinagogas.

Algo se sabía al respecto, al menos en el acervo cultural del pueblo, cuando estalló una polémica por el derrumbed el muro sur de la iglesia de Sta. Catalina. Para resaltar la impoirtancia y antigüedad de este templo cristiano se sacaba a la luz del recuerdo que era la sinagoga. Pero los técnicos del consorcio descartaron tal posibilidad  -ignorando las fuentes del historiador Moreno Vargas- y prosiguieron con la demolición y construyeron una plaza con aparcamiento público en el solar del antiguo templo romano de Diana.

Aniano Peregrino era ni más ni menos que un personaje importante de la comunidad judía emeritense: el exarconte. (Que no era el presidente de la comunidad, pero si un cargo honorífico importante)

El texto de la lápida , en latín, dice :

(Aniano Peregrino, exarconte honorífico de las dos sinagogas, vivió cuarenta y cinco años; de él nos brindan buen testimonio sus conciudadanos y amigos en el sentido de que gozaste de tu inocente edad. Que duerma bien tu espíritu.)

ANNIANVS PEREGRINVS ONO/RIFICVS DVARVM SINAGOGE / EXARCON VIXIT · ANN(OS) · XLV DE/ QVEM BONVM TESTIMONI/VM REDDENT CIVES ET AMICI / SVI OTE INNOCENTEM NON / FRVNITVM FVISSE AETA/TEM TV/AM BENE / DORMIAT / SPIRITVS TV/VS )

Este magnífico artefacto arqueológico es una de las más antiguas referencias a un judío concreto y, además, una de las primeras menciones de la existencia de sinagogas en la  Península Ibérica.