MOSHE KAPSALI, EL ROMANIOTE QUE LLEVÓ A LOS SEFARDÍES A TURQUÍA

¿Conoces cómo llegaron los judíos expulsados de Castilla y Aragón hasta Constantinopla? ¿Sabes quiénes son los judíos romaniotes?


La sociedad judía no ha vivido una Diáspora, sino muchas; algunas, terribles y obligadas; otras, mal estudiadas, por falta de documentación, más personales. Incluso sub-diásporas.  Tal es así en el caso de las comunidades judías en el ámbito greco-parlante, lo que los otomanos llamaban Rumelia -la península balcánica y la costa egea de Asia Menor. Si bien se calcula que las primeros judíos llegan en el S VI a.e.c. , cuando Klístenes hace la reforma constitucional de Atenas o en Tartessos esperan la llegada de los barcos fenicios, no hay testimonios seguros hasta el S III y sobre todo cuando el Imperio Seléucida incrusta el helenismo alejandrino en Judea durante unos cuantos siglos. Los judíos greco-parlantes anteriores a la llegada de los judíos sefarditas se denomina judíos romaniotes.  Del Imperio Romano de Oriente.  Quedan pocos -el Holocausto se llevó al 86% de la población judía griega- pero hay comunidades en Ioánina, en Atenas, en Nueva York o en Israel.

Uno de esos romaniotes tuvo un importante papel respecto a los sefardíes: Moisés Kapsali.

Mejmed II

Kapsali, hijo de Eliahu, nació en 1420 en  Candia, la antigua Heraklión,  en la isla de Creta,  gobernada entonces por los venecianos  como  punto estratégico  de sus intereses en el Mediterráneo oriental. No obstante, su formación rabínica la cursó en las academias talmúdicas alemanas;  en 1450 ya figura como rabino en Constantinopla, ciudad que sería conquistada dos años más tarde por el Imperio Otomano, de la mano de Mejmet II, que llevó las fronteras de su Imperio hasta Albania, mientras mantenía amores -además  de cuatro esposas- con Radu El Hermoso, uno de los hijos  de  Vlad El Empalador, príncipe de Valakia y modelo del conde Drácula. El sultán Mejmet tenía también gran aprecio por Moshe Kapsali, a quien nombro Jajám Bashí -rabino mayor del Imperio Otomano- permitiéndole libre acceso a su diwan y dejándole sentarse junto al mufti. Murió en 1481 y fue sucedido por su primogénito,  Bayezid II, que será sultán hasta 1512.

Bayezid hizo de Kapsali no sólo un rabino sino también recaudador de impuestos e incluso juez de asuntos civiles, pues el sultán admiraba la fortaleza moral del rabino hasta tal punto que se dejaba aconsejar por él para reformar la decadencia de la juventud jenízara y judía. De hecho Kapsali sufrió un atentado en venganza por las reformas de las costumbres, del cual salió indemne. Y es en este marco de rehabilitación de la sociedad en el que Kapsali habló con el sultán de la conveniencia de repoblar la ciudad con los  recientemente expulsados judíos de Sfarad, que entonces ya tenían un enorme nombre como sabios en muchas disciplinas. Beyazid vio que no era mala idea hacerse con semejante tesoro intelectual para hacer de Constantinopla una nueva Bagdad y se pusieron manos a la obra.

En julio de 1492, Bayezid II envió a Sfarad  la Armada Otomana bajo el mando del almirante Kemal Reis con el fin de evacuarlos a salvo a las tierras otomanas. A su vez , ordenó enviar edictos  a todo el imperio impeliendo a  que los refugiados  judíos  fueran bienvenidos, como nuevos  ciudadanos otomanos que eran;  de lo contrario,  se aplicaría la pena de muerte.  Y ridiculizó a  Fernando II de Aragón e Isabel I de Castilla,   insensatos capaces de expulsar  a una clase de personas tan útil para sus súbditos: «Te aventuras a llamar a Fernando un gobernante sabio», dijo a sus cortesanos, «¡él , que ha empobrecido a su propio país y enriquecido el mío!»

Kapsalí se involucró mucho con la inserción de los sefardíes en el Imperio; tal es así que incluso sometió a los ricos turcos a una subida de impuestos para sufragar las necesidades de los sefardíes más pobres.

Tres años después, Kapsali falleció y fue sucedido como Jajam Bashi su más fiel opositor, Elihau Mizraji, entre cuyos discípulos había unos cuantos judíos karaítas -romaniotes de la colonia grecoparlante de Alejandría- lo que disgustaba mucho a Kapsali.

Bibliografía: מרדכי מרגליות (עורך כללי), «משה קפשאלי», אנציקלופדיה לתולדות גדולי ישראל, תל אביב: י’ צ’צ’יק, תש»ו, עמ’ 1160-1158