PARASHAT HA´SHAVÚA: «LEJ LEJÁ»

Parashá: «Lej Lejá» , לֶךְ-לְךָ‎, Vete, (del verbo ir, no ver) Génesis 12:1–17:27. Haftará sfaradit, Isaías 40:27-41:16. Darshán : Morenu veRabenu HaGaón HaTzadik Rabí David Janania Pinto shlita


La construcción de la espiritualidad sobre bases firmes

“Confió en Hashem, y se lo consideró como rectitud”
(Bereshit 15:6).

Toda la vida de Avraham Avinu, alav hashalom, es un libro vivo de ética y moral. Así como la fe en Hashem estuvo plantada en el corazón de Avraham Avinu desde muy temprano en su juventud —ya que desde muy pequeño, amó a Hashem Yitbaraj y le sirvió con entrega total—, así mismo toda persona tiene que aprender de su comportamiento, y emularlo. Si la persona así hace, la bendición de Avraham se posará en ella.

Dice el Midrash (Tanjumá, Lej Lejá 11):

“Hashem le dijo a Avraham: ‘No temas,Avraham, Yo te protegeré, y no solo a ti, sino también a tu descendencia, si se dedicaren a Mi Torá de la misma forma como tú te dedicaste, así mismo Yo seré para ellos como un escudo”

como dice el versículo (Shemuel II 22:31):

“La palabra de Hashem es acrisolada; escudo para todos los que se albergan en Él”.

Hay que meditar un poco acerca del sendero sagrado que siguió Avraham Avinu. Citaron nuestros Sabios, de bendita memoria (Midrash Tanjumá 2), lo que Ribí Janiná dijo:

“Veamos el afecto de Avraham por su Creador, que, teniendo tan solo tres años, reconoció Su existencia, pues dice el versículo: ‘Por cuanto Avraham escuchó Mi voz”. La guematriá de la expresión en hebreo ékev (בקע : ’por cuanto’) es 172, y Avraham Avinu vivió un total de 175 años; de aquí aprendemos que desde la edad de tres años reconoció al Creador.

Como es sabido, Avraham se dedicó todos esos tres años a investigar para tratar de comprender y saber Quién es el Creador del mundo y Quién es el que lo conduce. Al principio, pensó que el sol era el amo del mundo, pero cuando vio que se ponía en el horizonte, comprendió que no lo era. Después pensó, inocentemente, que la luna era la que gobernaba, pero, con la llegada del día desaparecía y volvía a aparecer el sol. Entonces, Avraham comprendió que la luna tampoco era la que gobernaba el mundo. Y así sucesivamente, investigó, preguntó, experimentó, hasta que, a la edad de tres años, comprendió que existía un Amo del mundo y no era posible que el sol o la luna o las estrellas fueran los que lo gobernaran.

Fue entonces que “se le asomó” el Patrón y le dijo:

“Yo soy el Amo del mundo”.

Esto me llevó a pensar si acaso Avraham recibió una recompensa de Hakadosh Baruj Hu por aquellos tres años que le tomó investigar hasta llegar a la conclusión correcta y definitiva de Quién es el Dueño de todo lo que existe. En aquellos tres años, él no sirvió al Creador de hecho, sino que solo lo buscó. Por ende, ¿acaso le correspondía recibir recompensa por ello? Según el Midrash, Avraham Avinu sirvió a Hakadosh Baruj Hu solo 172 años, y ¿qué hubo de los tres años en los que estuvo buscando a Hashem?

Pensé en responder, besiatá Dishmaiá, que, por ejemplo, cuando un hombre ve ante sus ojos un edificio alto e imponente, que se eleva “por las nubes”, ¿acaso ve los cimientos?
Seguro que no. No obstante, sin duda alguna, dicho edificio enorme tiene fundaciones firmes y fuertes, ocultas debajo de la tierra, que son las que lo mantienen en su lugar. Así mismo es en el caso de Avraham Avinu: todos aquellos tres años que le tomó su investigación para encontrar al Creador del mundo fueron para él la base, las fundaciones, para todos los demás 172 años de su vida, en los que sirvió a Hakadosh Baruj Hu con entrega total y con gran heroísmo.

En aquellos tres primeros años, Avraham Avinu plantó las fundaciones profundas en su alma en busca de conocer la verdad, y cuando la encontró, tomó de inmediato la resolución de que éste es el sendero correcto a seguir y que no hay otro. Estas fundaciones firmes que implantó en su ser le dieron la gran fuerza para resistir y no caer ante todos aquellos malvados que había en su generación, como Nimrod y su séquito.

En contraste, el que medita acerca de Lot, el sobrino de Avraham, verá que ciertamente, a simple vista, incluso él siguió los pasos de Avraham y aprendió de él a cumplir la Torá y las mitzvot, como, por ejemplo, la mitzvá de la recepción de huéspedes, que cumplió de la mejor manera, hasta con entrega total. Él puso en peligro su vida para recibir a los ángeles que llegaron a su casa en medio de Sedom, y se cuidó de no comer jametz, solo matzot, en la festividad de Pésaj.

No obstante, todas sus acciones fueron “de la boca para fuera”, sin los cimientos ni las raíces.Lot no consideró el camino de Avraham Avinu como el sendero definitivo y único por el cual andar; más bien, comprendió con su inteligencia que era posible que existiera
otro sendero posible de seguir, el sendero de no estar bajo el yugo de las mitzvot, el sendero del abandono y de la impurificación con los deleites del mundo terrenal. Por ello, toda la fe en Hashem y el cumplimiento de las mitzvot de Lot conformaron una edificación endeble sobre bases frágiles, que, en el momento en que Lot estuvo a prueba, obviamente, la “edificación” se desmoronó. Por ello, Lot cayó, desde el punto de vista espiritual, y se relacionó con las personas de Sedom y de Amorá, y aprendió de sus acciones. ¿A qué se asemeja esto? A un árbol de pocas raíces, el cual el viento puede arrancar de su lugar con facilidad. Por este motivo, Lot fue decayendo hasta llegar a hacer una fechoría, y Hakadosh Baruj Hu lo aborreció, al punto que no quiso hablar siquiera con Avraham Avinu todo el tiempo que Lot estuvo a su lado. Ésta es, de hecho, la diferencia abismal entre Avraham Avinu y el malvado de Lot. Avraham Avinu se condujo toda su vida por el sendero de la Torá y las mitzvot, y se apegó a la fe en Hashem. Él se esforzó con todo su ser en santificar el Nombre de Hashem Yitbaraj en el mundo, en medio de toda la humanidad.



Nosaj Marruecos, jasán anónimo.