TODOS LOS MOTIVOS POR LOS QUE EL JUDAÍSMO DETESTA EL AMARILLO

El color amarillo no suele gustar a los judíos porque arrastra una larga lista de motivos a lo largo de toda la historia. Veamos cuáles son:


La semiótica, la ciencia que estudia los símbolos, e incluso la psicología, que estudia también las consecuencias mentales de los símbolos, concuerdan en que el amarillo, además de un color como «alegre»  es símbolo de la envidia y hasta de los celos. Desde el punto de vista de la etimología, la ciencia filológica que estudia el origen de las palabras, amarillo , de amarellus, es un diminutivo de amarus, que significa amargo. (Quizás tenga que ver con el hebreo Mar, amargo) Corominas , Diccionario crítico-etimológico de la Lengua Castellana, dice que es porque amarga es la enfermedad de la ictericia, que amarillea el rostro, como la hepatitis.

Marca en el pecho de un judío en una Hagadá de Pésaj

Desde el punto de vista del color, el amarillo es un color primario -junto al azul y el rojo- los tres colores que mezclados crean los demás. Y además es un color cálido, opuesto al azul, frío, y que simboliza la espiritualidad.

Pero esto es desde un punto de vista general. En el judaísmo tiene otras implicaciones. Y nada buenas.

La primera vez que lo amarillo interactúa con el judaísmo es vía el Islam. Omar II, octavo califa omeya, cuyas tropas son las que toman Cangas de Onís hasta ser derrotadas en Covadonga, se ocupó de los dhimmis -los no musulmanes que descienden de Abraham/Ibrahim- y que vienen a ser los cristianos y por supuesto los judíos que viven en territorios islámicos. Es un concepto del derecho mahometano. A los cristianos -por ejemplo, los coptos- les asignó el color azul; a los judíos, su complementario, el color amarillo. En la Península Ibérica esta costumbre administrativa de segregación religiosa la introdujo Almanzor. Prohibido además vestir de color verde, el color del profeta. Además , en 807, el califa abasida Harún Al-Raschid ordenó a los judíos utilizar un cinturón amarillo y un sombrero con forma cónica.

Después vuelve a aparecer, no sabemos si por inspiración musulmana, en el Concilio de Letrán IV, del año 1215, y que tanta penuria significaría para muchos, incluso para los judíos. Inocencio III, con la disculpa de la moral, organizó un concilio en Letrán para afianzar sus intereses políticos en Francia y se puso a condenar las «herejías» , especialmente las de los albigenses -los cátaros- que van a tener que huir del sur de Francia para resguardarse al otro lado de los Pirineos.  Los judíos -afectados ya por disposiciones del III Concilio de Letrán- fueron en el IV objeto de nuevas restricciones: los cánones 68 a 70 les imponían trajes especiales, el alejamiento de los cargos públicos y prohibían radicalmente a los conversos retornar a su antigua fe. De esta insignia obligatoria en la indumentaria pública se inspirarían siglos después otros antisemitas. No obstante, en Inglaterra , no era amarilla, sino blanca, aunque una ley conocida como Statutum de Judeismo ordenaba un distintivo en forma de Tablas de la Ley en color amarillo y que fuese exhibido a la altura del pecho y sobre lado izquierdo.

El Concilio de Narbona lo impuso en Francia en 1227. Lo llamaban rouelle (redondel) No sólamente tenían que portarlo sino que para llevarlo puesto primero tenían que ir a comprarlo a muy altísimo precio, pues sólo los vendían los recaudadores de impuestos. Y soportar multas si te descubrían sin la insignia.  Por si fuera poco había que llevarla doble, porque era obligatorio llevar una grande en la espalda.

En Alemania y los Estados Pontificios, en vez de redondeles,  sombrero de apariencia singular,  amarillo y de uso obligatorio  desde el siglo XII, mas oficialmente a partir del decreto eclesiástico de Vienne (Francia) de 1267.​

Luego, con la creación del ignominioso tribunal de la Inquisición en varias naciones europeas -aunque parezca que sólo había en Sfarad- se crearon los sambenitos, una especie de ponchos de lana destinados a señalar al condenado por el tribunal. Hoy sólo se conservan algunos de ellos en Tui, Galicia. Los sambenitos variaban según el delito y la sentencia. Los condenados a muerte (los relajados al brazo secular) llevaban un sambenito negro. Los reconciliados con la Iglesia católica porque habían reconocido su herejía y se habían arrepentido llevaban un sambenito amarillo con dos cruces rojas de Santiago . Además de adoptar el sombrero llamado capirote, de donde la expresión ser tonto de capirote.

En 1415 los judíos de Murviedro, Valencia, obtuvieron del rey Alfonso V de Aragón el derecho a no portar insignia distintiva ninguna. El amarillo estaba reservado para los que debían vestirse ridículamene, los bufones y demás.

En Austria, el emperador José II abolió el uso de las insignias discriminatorias en 1781 y, a partir de 1791, las mismas se dejaron de usar en Francia y en todo territorio donde triunfaron los ejércitos de la Revolución Francesa que eran liderados por Napoleón Bonaparte, incluyendo esto también a los Estados Pontificios y los diferentes guetos europeos

Más tarde, con el advenimiento del nazismo, llegaría la insignia amarilla, escarapela que debieron llevar todos los judíos de Alemania, Polonia, Francia y Holanda para que quedara claro no tu origen judío sino a quien no debían vender, ayudar e incluso hablar. Se introdujo en Alemania como estrella amarilla a partir del primero de septiembre de 1938; luego fue de uso obligatorio en el resto de la Europa ocupada por los nazis. Los judíos mayores de seis años de edad debían llevarla cosida a la ropa y de un modo siempre visible en todo momento que estuviesen en espacios públicos.  Y por supuesto en los campos de concentración, donde había todo un sistema de escarapelas.

Para la Iglesia Cristiana, y en especial la más figurativa e iconográfica, la católica, el amarillo es el símbolo de la traición. Por eso representan a Judas Iscariote con túnicas amarillas. No obstante , la bandera del Vaticano es amarilla y blanca.