HAGADOT DE PESAJ

 Breve acercamiento a la Hagadá de Pésaj: ¿sabes por qué se llaman así? ¿Desde cuándo se editan? ¿Por qué tienen tanta importancia y algunas tanto valor? ¿Son todas iguales?



Hagadá ,  הגדה (fem. plural “hagadot”) viene del infinitivo “lehaguid”, que traduciremos por decir; es un verbo un tanto especial porque sólo se usa en infinitivo o en futuro, pero con el sentido de imperativo. Es muy raro que aparezca en presente o en pasado, aunque la  traducción más literal  de su primera acepción, para nosotros, sea el participio pasado “Dicho”

Fragmento de una Hagadá del S XI, encontrado en la Guenizá de El Cairo, conservado en la Universidad de Jaifa.

Y “dichos” son las sabias cosas dichas en las conversaciones de los sabios de la primera época rabínica, Jaza´l (acrónimo de “bendita sea la memoria de nuestros sabios”) quienes compilaron en el Talmud todo lo que se dijo sobre asuntos relevantes: leyendas, historias y cuentos que encerraban verdades -apólogos, midrashím, interpolaciones parabólicas, incisos para la captatio benevolentiae de los discípulos.

De ese “decir” viene también el término “naguid” , נגיד, que hace referencia al título de máximo honor que podía recibir un líder comunitario en la Sfarad medieval. Maimónides fue un naguid, un genio, un ga´ón, alguien que tenía muchas cosas que decir.

Kidush de la Hagadat Reynolds, S XIV

De esa recopilación de, tenemos la hagadá por antonomasia: La Hagadá de Pésaj, un compedio de midrashím, salmos, dichos de Jasa´l, bendiciones y literatura litúrgica (piytím) cuyo objetivo es  responder a una pregunta infantil, hagadá le´baneja (cuento para tus hijos): ¿por qué esta noche es distinta y comemos matzá? Es primavera, es  la primera luna llena del primer mes del ciclo que cuenta los años desde la Creación del Mundo -la existencia es aún como un niño- y se renueva el ciclo memorístico del precepto en manos del preceptor:  recordar –sobre todo a los niños,  para que sepan de donde vienen- no sólo la liberación de la esclavitud egipcia, con el salto del  Angel por las casas de los hebreos, sino también el salto metafórico del Mar Rojo, que hace pasar a los hebreos a ser un pueblo con una Ley bien clara y definida,  para pasar el Jordán  y acceder a la Tierra Prometida.

 

Hagadá de Barcelona, 1350

Se desconoce en qué momento preciso se empezaron a escribir, pero todo indica que el comienzo es cuando se destruye el Segundo Templo. La lectura de la  Hagadá vendría a reemplazar  el Korbán Pésaj de la primera noche de Pésaj, cuando para propiciar la cercanía (korbán no significa sacrificio, acto sagrado, sino que viene de lekarev, acercar, aproximar) se ofrecía en holocausto un cordero de cuyo rastro hay un hueso en la keará de Pésaj, la fuente de los símbolos pascuales en toda mesa judía esa noche familiar  e infantil. Es decir, que más o menos para el S II d.e.c., cuando se estaba acabando la Mishná, el leil ha´seder, la noche del orden, era prácticamente ya definido como hoy.  Es por tanto lo que la tradición oral recopila sobre  la salida de Egipto. Aunque de todas formas el texto más antiguo que conocemos es el redactado por Sa´a dia Ha´Gaón, en el S X d.e.c. Luego, en la baja Edad Media se le agregaron los himnos y los poemas. En total se tiene constancia bibliográfica de 4730 hagadot hasta 1980. Y aumentando, pues las hay de todos los estilos. Infantiles, kibutzniks, teimaníes (yemenitas) etc.

Algunas de ellas son muy célebres. Por ejemplo, la Hagadá de los Rothschild, un manuscrito de cien páginas miniadas (con miniaturas gráficas) cuya belleza se debe a una artista de la propia dinastía, Charlotte de Rothsclild, esposa de Lionel de Rothschild, el primer judío que se sentó en la Cámara del Parlamento del Reino Unido, a mediados del S XIX.  Se realizó como regalo de cumpleaños para su tío, Amsell Meyer de Rothschild. Forma parte de la Colección Braginsky , la mayor colección privada de manuscritos hebreos de todo el mundo, y es preservada en Zúrich, Suiza.

Hagadá de Sarajevo

Otra Hagadá muy famosa es la llamada Hagadá de Sarajevo, que no es de Sarajevo sino de Barcelona y del S XIV. Se llama de Sarajevo porque está guardada en el Museo Nacional de Bosnia-Herzegovina, tras ser vendida por Yosef Cohen en 1894. Pero entre Sfarad y su actual emplazamiento, hay señales de que por lo menos hasta el S XVII sirvió en las Leilot Ha´Seder de muchas comunidades de Italia. Se trata de un maravilloso manuscrito iluminado –los que en sus letras capitales presentan luminosas ilustraciones en pan de oro y colores brillantes.

La Península Ibérica fue de profusa edición de Hagadot antes de la expulsión, en especial en Barcelona, como la Hagadá Dorada, de 1320, o la Hagadá de Cataluña, o la Rylands, que es probable que se editara en Valencia, en 1350, y hoy está conservada en la Universidad de Manchester.