CIGARROS DE QUESO FETA

 Aperitivo tradicional del mundo sefardí en la Península Balcánica y Anatolia para la celebración de los ocho días de la fiesta de Januká.


Evidentemente, los LATKES -estrella salada de la cocina en tiempos de Januka- al llevar patata,  son posteriores a la llegada de la patata a Europa.  De la historia de las sufganiot ya hemos hablado Sin embargo, en la tradición  culinaria sefardí balcánico-anatolia , para esa fiesta, perdura el uso del queso, uno de los más antiguos manjares de la humanidad entera.

El queso Feta, denominación de origen en lo que hoy llamamos Grecia (descrito en la Odisea como el que se hacía en las cuevas de Polifemo) pero común en Bulgaria o Rumanía, así como en Turquía. En Chipre, la antigua Elisa, tiene un pariente, el Jalumi, que precisamente se suele comer frito en buen aceite de oliva.  El queso Feta, mezcla de oveja y cabra, aunque muy conocido como ingrediente de la ensalada griega y desmenuzado  , como ingrediente de la spanakopita (empanada de espinacas con feta) pero eso va al horno, no en aceite, el ingrediente principal de la fiesta de Januka.

Así que se inventaron los cigarros de feta, también llamados burekas de queso y en los zocos de Israel, burekas sfaradí (aunque no en forma de cigarro, sino de empanadilla y con queso búlgaro)  En turco, con queso Lar, Sigara Böreği.

Lo primero, hacer la masa, desmigando el queso, con un huevo batido, un poco de cebolla,  perejil. Hay quien pone un poco de guindilla. Por supuesto, nada de sal.

La masa, muy fina, se divide en triángulos , sobre ella se pone en una cantidad de la masa y se enrollan como si fueras a hacer un croissant.

 

 Y ya sólo queda freír en abundante aceite de oliva

y degustar con alegría