DAVID HA´NAGUID

 

 Apunte biográfico de uno de los dos nietos que tuvo Ha´Rambám y que fue también dirigente de la comunidad egipcia.


 Abraham ben Moshé ben Maímón -el hijo de Ha´Rambám- fue padre de dos hijos. a los que llamó Ovadia y David.

David fue a nacer en la emblemática fecha de Rosh Jodesh Elul, en El Cairo, año de 1212, cuando en la lejana Sfarad se libraba la decisiva batalla de Las Navas de Tolosa contra los almohades que habían provocado la migración de sus ancestros hasta Egipto.

Sinagoga de Shaar ha´Shamaim, El Cairo

Su padre falleció en 1237, cuando David era un hombre de 25 años. A pesar de su relativa juventud, sucedió a su padre en el liderato de la comunidad judía, de ahí que también se le conoza como David Ha´Naguid.

Su papel como máxima autoridad de los hebreos en Egipto coincide con una época de inestabilidad desde varios puntos de vista.

Por un lado,  la situación política: la dinastía ayubita,  cuyo califato  gobernó Egipto desde 1171  (con Saladino, del cual fue médico personal el abuelo de David),  es  depuesta del poder en 1250 por medio de la violencia, a manos de  los mamelucos. El mapa geo-político de Oriente Próximo va a cambiar por completo hasta que en 1453 los otomanos pongan fin a la Edad Media y en 1517 derroten a los mamelucos.

Por otro lado, diversos problemas de índole interna provocaban incidentes en la comunidad judía, que según fuentes de la época no pasaba por su mejor momento: los nuevos gobernantes impusieron bastantes medidas anti-dimis (no musulmanes en territorios islámicos) Por ejemplo, cuando en 1260 los mamelucos reconquistan Damasco, en manos de los mongoles, las persecuciones contra los cristianos se extendieron a los judíos, a pesar de que éstos  no habían colaborado con los mongoles. Cinco años después, la comunidad judía de El Cairo fue acusada de haber causado intencionadamente un gran incendio; el sultán Baybars I ordenó quemarlos vivos a todos, aunque luego les perdonó la vida a cambio de una elevadísima suma de dinero. Este es el contexto en el que debemos pensar para entender que en 1283, r David Ha´Naguid abandonara El Cairo y se fuera a radicar en la antigua Ptolemaida, que los caballeros de la Orden del Hospital habían llamado San Juan de Acre, esto es Ako.

Pero esto no fue una gran idea. Pocos años después, en 1291, los mamelukos entran en lo que entonces era el último reducto del Reino Latino de Jerusalén, de los Cruzados, poniendo así fin a una era. La toma de Ako fue cruentísima y causó una gran destrucción de vidas humanas. David Ha´Naguid decidió regresar a El Cairo para el resto de sus días. Una vez fallecido, no fue enterrado sino en el cementerio de Tiberias, junto a la tumba de su abuelo. En 1922, cuando Eretz Israel comenzaba su etapa histórica bajo el Mandato Británico, r. Baruj Toledano  descubrió su lápida, que en vez de dejarla donde estaba, fue llevada al Museo de la Comunidad Judía de El Cairo, de la sinagoga sefardí de  Shaar Ha´Shamáim, construida en 1905.

Perush Pirkei Avot, edición de 1901

David ben Abraham ben Moshé Maimón fue sucedido en el liderazgo de la judería egipcia por su hijo, r. Abraham, que a su vez fue sucedido por r Yehoshúa, quinta y última generación del Rambám en Egipto, pues su hijo, David, abandona El Cairo, toma entre sus manos el Sefer Torá conocido hoy como Codex Alepo y se instala para siempre en Arám Tsobá.

R. David Ha´Naguid fue, desde su más temprana juventud, un gran defensor de la obra de su abuelo, que no todo el mundo estaba dispuesto a asimilar como  conveniente.  De su propia mano escribió -o al menos eso es lo que nos ha llegado desde la lejana Edad Media- tres obras: Midrash David, compendio de drashot (sermones) sobre las parashot del Génesis y Números, que se solía leer después de el rezo de Minjá en Shabat;  y otra obra de mismo título pero de temática muy diferente, pues se trata de exégesis de orden moral, sobre los Capítulos de Nuestros Padres (Pirkei Avot), que era tradición leer en las sinagogas los Shabatot entre Pesaj y Shavuot. La tercera obra, aún inédita -por mucho que cueste creerlo- es La Profecía del Niño, Nebuat Ha´Yeled, sobre la redención en el Juicio Final.

Bibliografía:

  • Mamluks, Reuven Amitai (2nd ed.),  Encyclopaedia Judaica
  • מַיְמוּנִי, אברהם הנגיד בן הרמב»ם», יהודה דוד אייזנשטיין (עורך), אנציקלופדיה אוצר ישראל, ניו יורק: פרדס, תשי»ב, חלק ו, עמוד 175, באתר HebrewBooks