EL DÍA EN QUE SE TORCIÓ TODO

Notas sobre los orígenes, disposiciones y consecuencias del III Concilio de Toledo, convocado por el rey Recaredo en el año de 589.


En el año 395 d.e.c., el emperador Teodosio I divide el Imperio Romano en dos: occidente para su hijo Honorio y oriente para su hijo Arcadio, con capital en Constantinopla; a éste,  le sucedió su hijo,  Teodosio II, que entre otras cosas creó el Codex Theodosianus: un compendio  de las leyes desde Constantino a Hermógenes; el Código Teodosiano fue luego perfeccionado en el 529 por Justiniano. Y estas eran las leyes que regían a los judíos del enorme imperio, además de ser las leyes que  adoptaron para sí mismos los pueblos germánicos  : suevos, vándalos, alanos, pero también los godos, divididos en visigodos y ostrogodos. Empujados hacia occidente por el acoso de  Atila, rey de los hunos, cruzan el Rhin en el 406, saquean la Galia y,  en 409, cruzan los Pirineos para establecerse en Hispania: los suevos y los vándalos asdingos, en Galicia y norte de Portugal; los alanos en la Lusitania y la Cartaginenese; los vándalos silingos, en la Bética (por esos vándalos se llamó a Andalucía  «Al Alandalus» ) Puesto que saquean todo e incumplen pactos, se encarga al rey visgodo Valia que los someta . En 507 los francos vencen a los visigodos, que se refugian en Hispania, ocupándola por completo en tiempos del rey Leovigildo y su hijo, Recaredo (586 d.e.c.)

 Los visigodos profesaban el arrianismo, religión generada por un presbítero de Alejandría -Arrio- que propugnaba que la naturaleza de Jesucristo no era divina, que la naturaleza divina sólo pertenecía a Dios. A los judíos les permitían seguir siendo judíos, permitiéndoseles no trabajar en Shabat y siendo juzgados por La Torá. Tampoco trataron de imponer sus creencias sobre los hispanos, todos ellos ya católicos. Esa tolerancia así la  estipulaba el Código de Alarico, basado en el Codex Theodosianus (por eso en Bizancio se toleraron también sin problemas las minorías religiosas) No obstante en el Código de Alarico hubo alguna medida anti-judía, como la de no poder poseer esclavos cristianos, aunque todos los historiadores convienen que estas leyes eran sólo sobre papel, no en la realidad.

 Leovigildo era ateo, pero su hijo Recaredo era muy piadoso y se hizo bautizar en el catolicisimo   secretamente. Recaredo, poco después, en la primavera del 589 -algunos sostienen que el 21 de abril de ese año- convoca el III Concilio de Toledo. Abjuró del arrianismo y se consuma la fusión entre visigodos e hispanos. En época contemporánea  la historiografía nacionalista española señala esta hito  como el inicio de la unidad católica de España e incluso se llegaría a identificar con el nacimiento de la nación española.

Breviario de Alarico II

 En el III Concilio de Toledo,  Recaredo rehabilitó las cuatro  medidas legales anti-judías del Concilio de Elvira -hoy Granada- en el S IV d.e.c: prohibición de matrimonios mixtos, que los judíos no bendigan los frutos de los cristianos, que los cristianos no coman con judíos y que los cristianos que cometan adulterio con los hebreos sean condenados. Además, se ratifica la legislación de Alarico : prohibición de comprar esclavos cristianos y obligación de liberar a aquellos a los que se hubiese obligado a adoptar el judaismo y prohibición para ocupar cargo público, bien fuere como abogado o bien fuere como militar.

III Concilio de Toledo: Imagen del Códice Vigilano, Biblioteca de El Escorial.

 Pero Recaredo añadió una novedad : se permitía la conversión forzosa de los judíos al catolicismo, lo que suponía un punto de inflexión enorme dentro del corpus legislativo anterior, pues indica ya una forma de intolerancia religiosa que irá aumentando en los posteriores concilios visigóticos.

 Podríamos pensar que , al igual que en épocas anteriores, estas leyes no se llevaron a la práctica, pero tenemos una prueba de que a partir de este momento las cosas habían cambiado: los judíos ofrecieron al rey una gran cantidad de dinero para que recapacitara y las medidas fueran revocadas. Lo sabemos porque el Papa Gregorio I le escribió las siguientes palabras para alabar la política anti-judía de Recaredo:

Conozco también lo que Dios se complace en vuestras obras, por lo que me ha referido mi amado hijo el presbítero Probino, que habiéndose publicado por vuestra excelencia un decreto contra la perfidia de los judíos y habiendo éstos ofrecido una gran cantidad de dinero para doblegar vuestra rectitud, generosamente lo habéis despreciado, prefiriendo a la utilidad propia la causa de Dios y al esplendor del oro el de la inocencia

Pocos años después, en 612, el rey Sisebuto  tendrá «el honor de haber comenzado la prolongada y feroz persecución de los judíos», advertiendo  a los reyes que le sucedieran que recaería  sobre sus coronas una maldición si no hacían cumplir las leyes antijudías. Y decretando pena de muerte contra el judío que conviertiera a un cristiano.