JANUKÁ A LA SEFARDÍ

 Miscelánea de costumbres de todo tipo para la celebración de Januká en una casa sefardí.



La palabra Janukiá es de origen sefardí y más concretamente sefardí balcánica;  fue introducida en el hebreo moderno, a fines del S XIX,  a propuesta de Jemda, la esposa de Eliezer Ben Yehudá. Hasta entonces, los askenazíes usaban el estado constructo Menorat Jánuka. 

Siduk ha´Din,  la  oración por el alma de difuntos que se reza tras el servicio de  shajarit en los siete días de duelo, no se recita en Egipto durante los ochos días de Januká.

Todas las comunidades de la cuenca mediterránea utilizan aceite de oliva para encender las janukiot, porque con aceite de oliva se encendía la Menorá del Templo de Jerusalén . La aceituna es fruto sagrado para el judaísmo desde Moshé Rabenu porque es inmiscible (no se puede mezclar con otro líquido, perdura en su pureza)  Todas las janukiot (en español, lucernarios)  que ha encontrado la arqueología en Sfarad (o en el Yemen, o en otros sitios) son de aceite.

La primera noche de Januka, antes que nada,  se recita She´Hejeyanu. Luego,  la versión larga de Nero halalu (54 palabras, no 36) Y luego el Salmo 30 de David.

En el orbe sefardí se usa una janukiá por casa, no una por miembro de la familia. Pero por orden  de edad, empezando el padre y la madre, todos encienden una vela.

Según Yosef Karo en Shulján Aruj, el encendido comienza por la vela más cercana a tu mano derecha; la segunda noche el encendido comienza en la vela adyacente a la noche anterior, de modo que el último día la primera vela que se enciende es la situada en el extremo izquierdo y luego irás,  una por una,  encendiendo el resto, siendo la última la que encendiste el día primero.

La vela auxiliar que sirve para encender las velas de la janukiá se llama Shamash (de útil, en hebreo) pero algunas comunidades , como la siria, la llama SamOsh.

Piút de Januká sirio, cantado al laúd por el jasán Itamar Dwek Hacohén, compuesto por r. Raphael Antebi , alias Jajam Tabush,  de  Jalab, Alepo, y fallecido muy mayor en El Cairo, en 1917.

 

Las janukiot se encienden en la puerta de la casa, para anunciar el milagro, pero si no es prudente hacerlo, se hará dentro de la casa, al lado izquierdo de la entrada,  para que al menos los miembros de la casa reciban el anuncio del milagro del aceite.

Por razones cabalísticas, en la bendición de encendido no se pronuncia «lehadlik ner SHEL Januká» sino Ner Januká. Aunque en la G´mará es con «shell.»

En la sinagoga, según Shulján Aruj, se enciende la janukiá antes de hacer la havdalá. Pero esto no se observaba en Alejandría o El Cairo. Moshé Pardo escribe que en Jerusalén también era costumbre primero decir Havdalá.

Sobre Erev Shabat hay diversas polémicas porque la regularidad prevalece en norma, así que hay quien enciende la janukiá antes de las velas de Shabat y quien después, siempre y cuando no haya llegado el horario de la puesta de sol.

En la sinagoga, la janukiá se coloca en la pared más meridional, para que la primera noche se encienda la luz más occidental y la última noche, la primera sea la oriental.

Tras el retorno del Sefer Torá al Hejal de la sinagoga en el servicio de la mañana, se recita inmediatamente el Salmo 30.

Mientras las luces estén anunciando el milagro del aceite la mujer no hace faena alguna en la casa.

El rabino Shem Tob Gaguine en su Keter Shem Tob menciona que la costumbre en Israel, Siria, Turquía y Egipto sería decir la primera  bendición de Lehadliq Ner Janouka por cada vela. Aún se hace en las familias más tradicionales.

Atayif, con nueces, requesón y jarabe de  agua de rosas.

 

La costumbre de acabar el servicio de encendido comiendo  dulces fritos en aceite de oliva,  en Egipto se llamaba Zalabya ​​o Loqmat El Qadi. (como en turco lukum ) En Irak y Siria a ese dulce se le llamaba Zingol. En Turquía se llamaba Bilmuelos. En Grecia,  Lukomades. En Marruecos ,  Sfinz, cubierta con azúcar en polvo o glaseada con miel. En Tánger se llamaba bunuelos. Atayif en Siria. Awamak en Líbano.

No se dan regalos a los niños ni se hace girar el svivón (perinola) Son costumbres germánicas derivadas de la Navidad. Tampoco se  suele canta Maoz Tsur.

Los sefardíes de Alepo -pero no los mustarabím- encendían cada noche una vela adicional porque fue en Januká cuando los mustarabím los aceptaron dentro de la comunidad judía de Alepo, cosa que no había ocurrido cuando llegaron los sefardíes. Lo  consideraron una forma de milagro.

En la Ciudad Vieja de Jersualén el último día de Januká se hacía una gran fiesta para todos los niños pobres, que eran bastantes.  También se les daba algo de dinero para el invierno. En Marruecos, existía la tradición infantil de recoger todos los residuos de los encendidos y hacer una hoguera que saltaban.

© Yossef Mosseri / פדרו הוארגו