LOS CAMONDO

La Casa Camondo  -Los Rothchild de Oriente- condes sefardíes de Venecia en  París pasando por Estambúl y de la banca a la filantropía pasando por el arte.


Ya no queda nada. O sí: quedan las grandes colecciones de arte donadas a museos de la talla del D´Orsay o el Louvre, la pervivencia del modernismo arquitectónico en la capital del Imperio Otomano, el gran museo de porcelana del S. XVIII del Museo de Camondo en París, todas las donaciones filantrópicas que hicieron desde Eretz Israel  a Esmirna e incluso Madrid. Pero de la familia ya no queda sino el recuerdo. La dinastía distinta, extinta.

Abraham Camondo

Expulsados de la Península Ibérica en 1492,  se asentaron en la serenísima república de Venecia, como tantas otras familias sefardíes que necesitaban libertad religiosa y dinamismo económico. Pero en el año 1797, con la llegada de Napoleón III y el posterior gobierno del Imperio Austro-húngaro, las cosas cambian de color y abandonan Italia, pasando primero por Chipre y luego llegando a Estambúl. Allí abren un banco en el barrio judío -Gálata- el Banco de Isaac Camondo y Cia., la primera institución bancaria del Imperio Otomano (sin olvidar que otra de las primeras fue en Jerusalén el Banco de los Valero )

Isaac, que muere en 1832 sin descendencia, deja en herencia el banco a su hermano, Abraham Salomón Camondo, casado con Clara Levi en 1804. Tuvieron un hijo en 1810, al que llamaron Rafael. Abraham , en tanto que súbdito del Imperio Austro-húngaro (de quien era delegado en el Imperio Otomano) recibe la Orden de Francisco José , quien en 1854 invita a toda la familia a Viena para sus esponsales imperiales con Isabel de Baviera, quizás más conocida como Sissi. Después, cuando Venecia pasa a ser italiana, en 1865, el rey Victor Manuel concede a toda la familia la doble nacionalidad ; en respuesta, Abraham beneficia una serie de instituciones culturales venecianas sumidas en la decadencia ; en agradecimiento, el rey de Italia, en 1867, le concede el condado de Camondo a perpetuidad y de transmisión hereditaria para los primogénitos.

El conde y su nieto NIssim

Mientras tanto, los Camondo han levantado una mansión en el extremo más oriental del barrio de Galata, concida como Kamondo Saray, el Palacio de los Camondo, exceso versallesco junto al mar de Mármara;  hoy  es sede del ministerio de defensa de Turquía. Además, construyeron condominios de apartamentos; y en la calle de los bancos, una hermosa escalinata modernista.

En 1866, el hijo del patriarca, muere. Un gran golpe familiar. Con 86 años de edad , el Conde de Camondo, con sus nietos -Abraham, Nissim y Rebeca- se trasladan a vivir en París.

Ni el pater familias ni sus nietos vivirán mucho tiempo en la ciudad de las luces. Abraham Camondo, de edad provecta,  fallece pronto y sus nietos, Abraham y Nissim fallecen ambos en 1889. Pero ambos tenían descendencia. Abraham, casado con Regina Barúj, padres de dos hijos, Clarisse (casada con el banquero León Alfasa) e Isaac de Camondo, que es quien hereda el condado y el banco.

Isaac de Camondo , nacido en el verano de 1851 en Estambul, desde 1874 al frente del banco, cónsul gral. del Imperio Otomano en París y un gran amante del arte, tanto el de la música como el de la pintura. Incluso escribió una ópera, El Payaso, que se representó en su momento por toda Europa. Era un gran mecenas de la Opera de París. En su grandioso apartamento de los Campos Elíseos, coleccionó estatuas medievales y renacentistas, tapices medio orientales y una gran colección de estampas japoneesas que dicen los críticos son el germen del impresionismo. Era miembro fundador  de la Sociedad de Amigos del Museo del Louvre. Y además, coleccionista de Delacroix, Courbet, Corot, además de comprador de obras de los impresionistas, en especial de Degas, a quien compró 30 obras, o Manet, a quien visitaba regularmente, y por supuesto otro pintor, sefardí, Pisarro. No sólo les compraba las obras, sino que aprovechó todos sus contactos diplomáticos para abrirles las puertas del mundo cultural europeo. Murió soltero, sin descendencia, en 1911, y donó su inmensa colección al Louvre (hoy esa colección inmensa está repartida entre el propio Louvre, D´Orsay y otros. En el Museo de Francia, por ejemplo, tiene sala propia )

Moyse Camondo

El otro nieto del primer conde Camondo, Nissim de Camondo, casó con Elise Fernández, padres de Moyse de Camondo (1860) Y éste es quien hereda el título. Vivirán en el número 63 de la calle de Monceau, un lugar  de alto standing ,  imitación del Petit Trianon de Versalles, cuartel general de la familia, donde se irá reuniendo una espectacular colección de arte del S XVIII con objetos como la platería de Catalina La Grande, etc.

Una vez fallecida la sra. de la casa, el hijo remoza el palacio y hace un gran acopio de mobiliarios, pinturas, objetos artísticos, etc.  Moyse se casó con la hija de los banqueros Cahen d´Anvers, siendo padres de una pareja: Nissim y Beatrice. El varón será fotógrafo del ejército del aire de la república de Francia en la Primera Guerra Mundial. Falleció en combate el 5 de septiembre de 1917. Esta tragedia  hizo que su padre, Moyse, cerrara todos los negocios bancarios para dedicarse por completo a edificar en memoria de su hijo desaparecido el Museo de Camondo de la calle Monceau. Murió en 1935.

Beatrice y Nissim

Beatrice se casó con el sobrino de  Salomón Reinarch – arqueólogo, filólogo e historiador, publicó una traducción al francés de la Historia de la Inquisición de H.C.Lea (3 vols., 1901–03) –  En 1944, Beatrice y su esposo, Leon Reinarch, gran intelectual y artista,  y sus  cuatro hijos  -Bertrand, el mayor, tenía 20 años- fueron asesinados por los nazis en Auschwitz.

La única que quedó con vida  fue Irene  de Cahen d Ánvers, quien vivió como mejor pudo en el París liberado, defenestrada de la sociedad como conversa al catolicismo, con polémicas sobre autorías de obras ( en concreto por un retrato que le había hecho a ella Renoir de niña. ) Rehizo su vida con un conde y murió en 1963.

No queda nada. O sí. Un mausoleo en el cementerio de Montmartre, en el camino de los israelitas, donde yacen bajo una gran Menorá.